miércoles, 17 de junio de 2026

La Fuente del Piojo de Alcalá de Guadaíra en 1887: gestión municipal, presupuesto y espacio público a través de las actas capitulares.

 


En el verano de 1887, la corporación municipal de Alcalá de Guadaíra, presidida por el alcalde D. Domingo Díaz y Ramos, abordó el deterioro de una infraestructura hidráulica conocida como «Fuente del Piojo»[1]. La documentación municipal la describe como prácticamente destruida, circunstancia que motivó la propuesta de acometer una reforma destinada a mejorar tanto su utilidad pública como el aspecto del entorno.

La iniciativa partió del alcalde, quien informó al pleno de que la Fuente del Piojo «se encuentra destruida» y propuso reformarla para «darle mejor aspecto a aquel sitio» y permitir que «el público pueda servirse de ella con algún provecho»[2].

La principal objeción fue planteada por el concejal Sr. Gutiérrez Cabello, quien preguntó si existía una partida presupuestaria destinada a la obra. Ante la respuesta negativa del secretario municipal, manifestó su desacuerdo con la ejecución de los trabajos[3].

Más que una oposición a la reparación, la discrepancia respondía a la falta de cobertura presupuestaria previa, lo que pone de manifiesto la importancia del control financiero en la administración local de finales del siglo XIX.

«El Señor Gutiérrez Cabello volvió a insistir en la cuestión del presupuesto, diciendo que debe regirse el Ayuntamiento por el anterior cuando el corriente no se haya aprobado, y que para ello se fundaba en la Ley de Contabilidad del año 1870 que determina lo que este caso se ha de hacer y que para ello encargaba al Señor Domínguez, de la mayoría, para que se informe de ello y lo participe después a la Corporación en la sesión venidera. El Señor Suárez abundó en la misma idea que el Señor Cabelloy estuvo conforme con que con que se hiciera la obra necesaria en la fuente del Piojo pero que el gasto deberá hacerse por el presupuesto anterior mientras no se apruebe el que el que haya de regir el corriente.»

Para resolver la controversia, el Ayuntamiento acordó encomendar el asunto a la Comisión de Ornato, encargándole inspeccionar el estado de la fuente, calcular el coste de las obras y presentar un informe al pleno[4].

La corporación acordó que los gastos se atendieran con cargo al presupuesto anterior mientras no se aprobara el correspondiente al ejercicio vigente[5].

La cuestión volvió a tratarse en la sesión del 26 de septiembre de 1887. La Comisión de Obras Públicas presentó las cuentas de diversas actuaciones ejecutadas, entre ellas las reparaciones de la Fuente del Piojo, cuyo importe ascendía a 90 pesetas[6].

Tras examinar la documentación, el pleno aprobó por unanimidad la partida y acordó su pago con cargo al capítulo de «Imprevistos», concluyendo así el procedimiento administrativo.

Las actas capitulares de agosto y septiembre de 1887 permiten reconstruir un proceso completo de gestión municipal en la Alcalá de Guadaíra de finales del siglo XIX. A través de la reparación de una fuente pública pueden observarse los mecanismos de deliberación política, evaluación técnica, asignación presupuestaria y control del gasto propios de la administración local de la Restauración.

Esta fuente abastecía la atarjea del molino de La Tapada, que, lamentablemente, fue destruida en parte sin justificación alguna. Para quienes deseen profundizar en el conocimiento de la fuente del Piojo, recomiendo consultar el excelente trabajo publicado por A. Ventas en el portal Conoce tus fuentes, disponible en el siguiente enlace:

https://www.conocetusfuentes.com/ficha_detalle.php?id_fuente=13223

Francisco J. Gavira Albarrán.



[1] Acta capitular de la sesión ordinaria de 8 de agosto de 1887: «la Fuente denominada del Piojo, próxima al Puente, se encuentra destruida».

[2] Ibidem.

[3] Ibidem.

[4] Ibidem.

[5] Ibidem.

[6] Acta capitular de la sesión ordinaria de 26 de septiembre de 1887.

No hay comentarios:

Publicar un comentario