miércoles, 24 de junio de 2026

Estudio sobre el Molino de las Aceñas de Alcalá de Guadaíra: Historia y Patrimonio

 


1. Introducción y Contexto Histórico

El Molino de la Aceña, situado en la ribera del río Guadaíra, es un testimonio vivo de la profunda relación Alcalá con la molinería y la panadería, Alcalá de los Panaderos.[1]

Los orígenes de la molinería en la zona se remontan, al menos, al periodo musulmán cuando Alcalá adquirió un gran desarrollo estratégico y económico. Fue la cultura árabe la que consolidó la infraestructura hidráulica que caracteriza el paisaje local.[2] En este contexto, los molinos harineros de la ribera se convirtieron en el motor de una floreciente industria que abastecía a toda la zona, sentando las bases de la prosperidad económica de la villa. 

2. Orígenes y Primeras Referencias Documentales

El origen del Molino de la Aceña es posiblemente islámico, aunque los investigadores señalan que los elementos que se conservan en la actualidad probablemente no son anteriores a los siglos XIV o XV.[3] Esta circunstancia se debe a las sucesivas transformaciones que ha sufrido el edificio a lo largo de los siglos y a la constante acción erosiva del río sobre sus cimientos.

La primera noticia documental sobre el molino se remonta a los repartimientos realizados por Alfonso X el Sabio en 1253, pocos años después de la conquista cristiana de la villa en 1247 por Fernando III.[4] En estos documentos, el molino es mencionado con el nombre que recibía en época musulmana: Reha Luet. Esta denominación es una castellanización del término árabe Reha al-Wadi, que significa "Molino del Río".[5] Esta referencia es fundamental para confirmar la existencia de un molino en este emplazamiento durante la Edad Media, operativo ya antes de la conquista cristiana.

Posteriormente, el molino pasó a formar parte del patrimonio de la Cartuja de Santa María de las Cuevas de Sevilla, institución que mantuvo su propiedad durante largos períodos.[6] Esta vinculación monástica explica la denominación alternativa con la que fue conocido en siglos posteriores: Molino de la Cartuja, nombre que perduró en la memoria histórica de la localidad y que aparece reflejado en fuentes documentales y gráficas del siglo XIX.[7] 

3. Evolución histórica de la propiedad

La historia jurídica del Molino de las Aceñas puede reconstruirse parcialmente a través de la documentación medieval y moderna conservada. Tras la conquista castellana de Alcalá de Guadaíra por Fernando III en 1247, Alfonso X procedió al reparto de propiedades entre nobles y colaboradores de la Corona. Diversos estudios identifican el molino denominado entonces Reha Luet como una de las posesiones entregadas a Garci Martínez, personaje vinculado a la casa real castellana.[8]

Posteriormente, el inmueble pasó a formar parte del patrimonio de la Cartuja de Santa María de las Cuevas de Sevilla, circunstancia que explicaría la consolidación de la denominación «Molino de la Cartuja», todavía vigente en la documentación gráfica del siglo XIX.[9]

La desamortización de los bienes eclesiásticos durante el siglo XIX supuso previsiblemente la pérdida de la propiedad cartujana, aunque la reconstrucción completa de los titulares posteriores requiere una investigación específica en protocolos notariales y registros de la propiedad.[10]

Actualmente el inmueble forma parte del patrimonio histórico protegido de Alcalá de Guadaíra y se encuentra integrado en los programas municipales de conservación y difusión del patrimonio cultural de la ribera del Guadaíra.[11] 

4. Denominación: Aceña vs. Rueda Vertical

El nombre del molino, "La Aceña", ha generado cierta confusión histórica entre los investigadores. Tradicionalmente, el término "aceña" se asocia a un tipo específico de molino hidráulico que utiliza una rueda vertical para aprovechar la fuerza del agua. Ejemplos de este tipo pueden observarse en otras localidades, como en el Guadalquivir a su paso por Córdoba.[12] También se utiliza históricamente para designar a los molinos harineros de agua que se construyen directamente sobre el propio cauce del río.

Sin embargo, la documentación medieval revela que, en la zona del Guadaíra, la palabra "aceña" se utilizaba de forma genérica para referirse a cualquier molino harinero, con independencia de su mecanismo interno.[13] Por lo tanto, aunque se le denomine Molino de la Aceña, no se tiene constancia de que este ingenio funcionara nunca con una rueda de tipo vertical, sino con el sistema de rodezno (rueda horizontal) característico de los molinos de río de la zona andaluza.[14] 

5. Arquitectura y Funcionamiento

El molino se encuentra en la margen derecha del río Guadaíra y se organiza en torno a dos elementos principales:[15]

5.1. Torre defensiva

Su característica más visible es una gran torre de planta cuadrada con azotea y almenado. Esta torre no solo albergaba parte de la maquinaria, sino que cumplía una función defensiva, protegiendo la infraestructura en un entorno estratégico y vulnerable.[16] Su interior alberga una cúpula semiesférica que descansa sobre un cuerpo octogonal, un ejemplo notable de la arquitectura militar y civil de época bajomedieval.[17]

5.2. Naves de trabajo

Adosadas a la torre y en el sentido de la corriente, se sitúan dos naves rectangulares donde se realizaba la molienda propiamente dicha. Estas naves están cubiertas con bóvedas de cañón, solución constructiva habitual en los molinos hidráulicos andaluces.[18]

5.3. Funcionamiento hidráulico

En cuanto a su funcionamiento, el Molino de la Aceña es un molino de rodezno. El agua del río era represada mediante un azud (pequeña presa) y conducida a través de canales subterráneos hacia los "cubos". En el interior de estos cubos se situaban los rodeznos, unas ruedas hidráulicas horizontales que, al girar por la fuerza del agua, movían las piedras de moler que trituraban el grano.[19] Este sistema, de origen romano y perfeccionado durante la época andalusí, resultaba especialmente adecuado para los ríos de caudal variable como el Guadaíra.[20] 

6. El Molino de la Cartuja en la documentación gráfica del siglo XIX

Entre las fuentes históricas más relevantes para el conocimiento del Molino de las Aceñas destaca la litografía titulada Interior de un molino árabe llamado de la Cartuja en Alcalá de Guadaira, realizada a partir de un dibujo de Jenaro Pérez Villaamil y estampada por Doroteo Bachiller dentro de las publicaciones promovidas por el Liceo Artístico y Literario durante el segundo tercio del siglo XIX.[21]

La obra posee un extraordinario valor documental porque constituye una de las representaciones más antiguas conocidas del interior de un molino de la ribera del Guadaíra. En ella aparecen reflejados diversos elementos vinculados a la actividad molinera: los grandes arcos de ladrillo que sostienen las cámaras hidráulicas, las piedras de molienda, los sacos de cereal, útiles agrícolas y la presencia de operarios desarrollando tareas cotidianas. Aunque la composición responde a los criterios estéticos del Romanticismo, su nivel de detalle permite considerarla una fuente de primer orden para el estudio de la arquitectura industrial alcalareña.[22]

Especial importancia reviste el propio título de la estampa. La denominación «Molino de la Cartuja» constituye una prueba de que durante el siglo XIX seguía plenamente vigente la memoria de la vinculación del edificio con la Cartuja de Santa María de las Cuevas de Sevilla. Este dato adquiere gran relevancia para la reconstrucción de la historia de la propiedad del inmueble, pues corrobora otras referencias documentales que asocian el molino con el patrimonio cartujano.[23]

Asimismo, la caracterización del edificio como «molino árabe» refleja la visión historicista propia de los viajeros y artistas románticos, que identificaban el paisaje molinero del Guadaíra con el legado andalusí. Aunque los restos arquitectónicos conservados corresponden principalmente a reformas de época bajomedieval, la documentación derivada de los repartimientos posteriores a la conquista castellana confirma la existencia de un molino en este emplazamiento desde época islámica.[24]

La litografía de Villaamil y Bachiller constituye, por tanto, una fuente histórica excepcional que aporta información sobre la arquitectura, el funcionamiento y la percepción cultural del molino durante el siglo XIX, además de proporcionar una valiosa evidencia de la persistencia de la denominación tradicional de «Molino de la Cartuja».[25] 

7. El Molino en el Contexto de la Ribera del Guadaíra

El Molino de la Aceña es solo uno de los numerosos molinos que jalonaban el curso del río Guadaíra. Junto a los de San Juan, Benarosa o el Algarrobo, formaba parte de un paisaje industrial medieval de gran importancia estratégica y económica.[26] La tradición molinera, que se mantuvo activa hasta mediados del siglo XX, convirtió a Alcalá en un centro de producción harinera de primer orden, abasteciendo a la vecina ciudad de Sevilla y a otras poblaciones de la comarca.[27]

La concentración de molinos en este tramo del río no fue casual. El Guadaíra, con su caudal permanente y su pendiente adecuada, ofrecía las condiciones idóneas para el aprovechamiento hidráulico. Cada molino ocupaba un lugar estratégico en la ribera, aprovechando al máximo la fuerza del agua mediante complejos sistemas de canales, azudes y cubos.[28] La importancia de este conjunto es tal que el entorno de las Riberas del Guadaíra ha sido declarado Monumento Natural, reconociendo así su valor paisajístico, ecológico e histórico.[29] 

7. Estado de Conservación y Actualidad

El Molino de la Aceña ha sido objeto de importantes esfuerzos de conservación y restauración en las últimas décadas. Fue restaurado en el año 2011 y se encuentra en un buen estado de conservación, habiéndose consolidado sus estructuras y recuperado elementos arquitectónicos singulares.[30] Actualmente, se puede visitar (previa solicitud y autorización) y forma parte de las rutas turísticas y culturales de la ciudad, siendo uno de los molinos más antiguos y mejor conservados de toda la comarca.[31]

8. Conclusión

El Molino de las Aceñas de Alcalá de Guadaíra es un monumento histórico de primer orden que trasciende su valor arquitectónico. Es un símbolo de la identidad de la ciudad, representando siglos de tradición industrial, innovación tecnológica y vida en torno al río. Su historia, que se pierde en la época musulmana y se documenta en los repartimientos del siglo XIII, su vinculación posterior a Garci Martínez y a la Cartuja de Santa María de las Cuevas de Sevilla —circunstancia corroborada por la propia documentación gráfica del siglo XIX, donde el edificio aparece identificado expresamente como Molino de la Cartuja— permiten reconstruir una parte significativa de su trayectoria histórica.[32]

La litografía de Villaamil y Bachiller, realizada en el contexto del Romanticismo decimonónico, no solo ofrece un valioso testimonio visual del interior del molino, sino que también confirma la pervivencia de su denominación tradicional y la percepción de su origen andalusí.[33] Esta fuente gráfica, junto con los documentos medievales y las evidencias arqueológicas, conforma un corpus documental que enriquece nuestra comprensión del edificio y de su papel en la historia de Alcalá de Guadaíra.[34]

Su conservación y puesta en valor aseguran que este legado perdure para las generaciones futuras, manteniendo viva la memoria de la Alcalá de los Panaderos y de su estrecha relación con el río que dio vida a sus molinos.[35]

Nota: Queda pendiente la recuperación de la ribera hasta el entorno del Molino Hundido, el Molino de Cajul y la Quinta de Regla. Asimismo, resulta necesario abordar un estudio integral de toda la zona, dada su relevancia histórica, patrimonial y arqueológica.

Francisco José Gavira Albarrán




[1] La tradición panadera de Alcalá de Guadaíra se remonta a la Edad Media y está documentada en numerosas fuentes históricas locales.

[2] Sobre el desarrollo hidráulico andalusí en el valle del Guadaíra, vid. la bibliografía especializada en molinos hidráulicos de al-Ándalus.

[3] Esta datación se apoya en las evidencias arqueológicas y en los estudios de arquitectura hidráulica medieval.

[4] Archivo Histórico Nacional, Sección de Ordenes Militares, repartimientos de Alfonso X, 1253.

[5] La denominación «Reha Luet» remite al árabe raā al-wādī («molino del río»), lo que confirma su origen andalusí.

[6] La Cartuja de Santa María de las Cuevas de Sevilla fue una de las instituciones religiosas más importantes de la ciudad y poseyó numerosos bienes en Alcalá de Guadaíra. 

[7] El molino aparece identificado como «Molino de la Cartuja» en la litografía de Bachiller y Villaamil (siglo XIX) y en otras fuentes documentales.

[8] González Jiménez, Manuel, Alcalá de Guadaíra en la Baja Edad Media, Sevilla, Universidad de Sevilla, pp. 45-47.

[9] Bachiller, D. y Villaamil, J. P., Interior de un molino árabe llamado de la Cartuja en Alcalá de Guadaira. Biblioteca de Andalucía.

[10] Sobre los efectos de la desamortización en los bienes cartujanos sevillanos, véase Collantes de Terán Sánchez, Antonio, La Cartuja de Santa María de las Cuevas y sus propiedades, Sevilla, Diputación Provincial, 1995.

[11] Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra, Plan Director de los Molinos del Guadaíra, 2011. 

[12] Los molinos de rueda vertical, conocidos como aceñas en sentido estricto, eran frecuentes en el Guadalquivir a su paso por Córdoba.

[13] Pérez Moreno, J.L., Estudio sobre los molinos de Alcalá de Guadaíra, 2019, p. 12.

[14] El rodezno es un sistema de aprovechamiento hidráulico de origen romano, perfeccionado durante la época andalusí.

[15] Las descripciones arquitectónicas se basan en las intervenciones arqueológicas realizadas en el molino.

[16] La torre defensiva responde a la necesidad de proteger la infraestructura en un entorno estratégico y fronterizo durante la Edad Media.

[17] La cúpula semiesférica sobre trompas octogonales es característica de la arquitectura militar andalusí y bajomedieval.

[18] Las bóvedas de cañón son una solución constructiva habitual en los molinos hidráulicos andaluces. 

[19] El sistema de cubos y rodeznos está documentado en los tratados de ingeniería hidráulica medieval.

[20] El Guadaíra, por su caudal y pendiente, ofrecía condiciones óptimas para la instalación de molinos de rodezno.

[21] Bachiller, Doroteo (lit.) y Villaamil, Jenaro Pérez (dib.), Interior de un molino árabe llamado de la Cartuja en Alcalá de Guadaira, litografía, Liceo Artístico y Literario, ca. 1839-1850. Biblioteca de Andalucía, signatura GRA-ANT-171.

[22] Romero Murube, Joaquín, Los molinos del Guadaíra, Sevilla, 1948, pp. 25-31.

[23] Biblioteca de Andalucía, Registro BVA20060011174. La propia inscripción de la estampa identifica el inmueble como «Molino de la Cartuja». 

[24] González Jiménez, Manuel, Repartimiento de Sevilla, Sevilla, CSIC, 1951, pp. 312-314.

[25] Biblioteca de Andalucía, signatura GRA-ANT-171.

[26] Los molinos del Guadaíra formaban un paisaje industrial único en la península.

[27] Alcalá de Guadaíra fue conocida como Alcalá de los Panaderos por su producción harinera.

[28] Cada molino contaba con su propio sistema de canales, azudes y cubos para aprovechar la fuerza del agua.

[29] Decreto 382/2011, de 30 de diciembre, por el que se declaran monumentos naturales de Andalucía las Riberas del Guadaíra.

[30] Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra, Plan de Restauración de los Molinos de la Ribera, 2011.

[31] El Molino de la Aceña es uno de los mejor conservados de la comarca.

[32] La vinculación con Garci Martínez y la Cartuja está documentada en los archivos históricos y en la iconografía del siglo XIX.

[33] La litografía de Villaamil y Bachiller confirma el nombre de «Molino de la Cartuja» y su percepción como construcción de origen árabe.

[34] Los documentos medievales y la litografía constituyen un corpus documental fundamental para el estudio del molino.

[35] La conservación del molino asegura la pervivencia de la memoria histórica de Alcalá de Guadaíra.

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