sábado, 10 de noviembre de 2018

Recuperando la memoria del edificio del Pósito Municipal de Alcalá de Guadaíra, hoy abandonado


Como gran parte de nuestro patrimonio histórico, el edificio del siglo XVIII que albergaba a la institución de “El Pósito” de Alcalá de Guadaíra se encuentra hoy abandonado a su suerte o dejado de la mano de Dios, como se suele decir. Es evidente que, tanto el edificio como la institución que albergó en su día son totalmente desconocidos para la inmensa mayoría de la ciudadanía. Estas líneas pretenden aportar algunos datos de interés situarnos en una posición mejor para valorar el edificio, reivindicar su conservación y el estudio en profundidad de la institución que albergó.
Pósito de Alcalá de Guadaíra


La institución financiera del pósito jugó un papel nada despreciable en el Antiguo Régimen y, aún con posterioridad, como instrumento dedicado al ahorro y préstamo de grano y dinero “a precios más asequibles que los que regían en el mercado, con vistas a paliar el hambre y la especulación” (1). En Alcalá se dedicó al socorro de pequeños propietarios y arrendatarios o colonos.

El número de pósitos empezó a decrecer en España a principios del siglo XIX. En Alcalá de Guadaíra, en el año 1821, y ante la consulta que las autoridades provinciales realizan al Ayuntamiento sobre si convenía o no la extinción del pósito, los capitulares responden que “muchos manchoneros no podrían sembrar si no se les socorriera con los fondos” del pósito. Lo que confirmaría la importancia de la institución en esos momentos y que seguirá conservando durante gran parte del siglo XIX. Su papel decrecerá progresivamente durante la segunda mitad de dicho siglo. La mala gestión, las nuevas fuentes de crédito, otras formas de adquisición del cereal y la acumulación de préstamos impagados descapitalizaron la entidad del pósito alcalareño y propiciaron su desaparición.

En cuanto a los antecedentes históricos de nuestro pósito, una referencia la encontramos en Pedro León Serrano, “Escribano Mayor de todas las Rentas de la Villa de Alcalá de Guadaíra”. En 1705 nos dice que la población “posee grandes graneros donde se recoge el trigo del Pósito, cuya dotación es de 800 fanegas, esta cantidad era superior, pero se sacó para la guerra de Portugal en tiempos de Felipe V” (2). Según Pascual Madoz (3), la panera del pósito de Alcalá de Guadaíra tenía una capacidad de 12.000 fanegas, aunque su fondo efectivo, en los años que publica su diccionario, es de 2.600 fanegas. Los libros de escritura del pósito de los años 1.800 a 1.805 muestran que las fanegas prestadas anualmente no sobrepasan mucho las 2.000 (4), lo que supone algo más que lo reflejado en la segunda mitad siglo, etapa en la que el pósito entra en decadencia, como hemos señalado con anterioridad.

Por lo general, los destinatarios de los préstamos son pequeños agricultores. Sus explotaciones tienen de media unas seis fanegas. Como sabemos, una fanega, en la provincia de Sevilla, es igual a 5.944,7 m2. Los préstamos se facilitan a un interés del 6% anual y del 0,5% mensual, manteniéndose este porcentaje durante todo el período consultado, que va desde el ejercicio 1868-9, al ejercicio 1882-3. (5)

Los pequeños y medianos agricultores padecían con frecuencia situaciones económicamente malas. La existencia de morosos fue habitual durante todo el siglo. Unas veces se les conceden moratorias y otras, debido a la necesidad de fondos para alguna obra pública, como fue el proyecto de construcción de un puente, al inicio de la obra, y para reunir el capital necesario, se propone, entre otras fuentes de financiación para su construcción, recuperar las deudas contraídas con el pósito municipal, buscando a los deudores en paradero desconocido. (6)

En los repartos de los fondos del Pósito se da prioridad a los labradores y pegujareros. En primer lugar, a los que no sean deudores al establecimiento y en segundo lugar a los que soliciten cantidades pequeñas, como fórmula de que puedan disfrutarlos mayor número (7). Esto demuestra una cierta preocupación de las autoridades por un sector numeroso, el de los pequeños propietarios, arrendatarios o colonos, falto de recursos en la mayoría de los casos, residentes en la población, a diferencia de los grandes hacendados, que residen, mayoritariamente, en Sevilla o en otras localidades.

El pósito alcalareño, a partir de finales de la década de los sesenta, se dedica casi exclusivamente a prestar dinero, como hemos señalado, al 6% de interés anual. Estos préstamos se conceden previa hipoteca sobre fincas, casas o industrias, muchos de otorgados a personas residentes en la villa que no son agricultores.

En el ejercicio 1863-4 se reparten para la cementera mil ochocientas treinta y nueve fanegas que “corresponden a 204 obligaciones de este protocolo” (8). En los libros de actas del pósito, y concretamente en el año 1881, en sesión celebrada el 1 de diciembre, “se acuerda por unanimidad repartir a los vecinos labradores y pegujareros las existencias que resultan en las dependencias de los fondos del pósito, prefiriendo en primer lugar a los que solicitan cantidades pequeñas, por ser la manera de que puedan disfrutar mayor número”.

Los últimos deudores por granos aparecen en el ejercicio 1866-7, comenzando, a partir de ese ejercicio, a reflejarse en los libros de “Actas del Pósito” los deudores por préstamos en dinero. En el ejercicio 1866-7, la suma total de las deudas por granos es de 1.218 Hetº, correspondiendo a un total de 98 deudores, algunas contraídas durante la década de 1830. Los deudores por préstamos en dinero son un total de 203, todos a partir del ejercicio 1867-8 (9). En definitiva, esa labor de socorro y préstamo que caracteriza al pósito, y que en el año 1876-7 asciende a 78 labradores socorridos, nos demuestra que tendrá cada vez menor importancia, cualitativa y cuantitativa.

El pósito cuenta en 1867-8 con una casa valorada en 15.000 pesetas, 30 acciones en el Banco de San Fernando, por un importe de 2.820 pesetas. Además, tiene deudores por créditos facilitados a la Junta Municipal para la extinción de una plaga de langosta en el siglo anterior y para la manutención de caballos, que asciende en total a 30.397 pesetas. “Por alcances contra interventores del establecimiento, irrealizables por su antigüedad y falta de conocimiento de los individuos que los causan, 2.370 pesetas”, lo que suman un total de 50.587 pesetas. Estas deudas ascienden en el ejercicio 1882-3 a un importe total de 50.245 pesetas (10). Deudas que, tal vez, junto a otras, contribuyeron a la pérdida de importancia y extinción del Pósito.

Por otra parte, el papel que debió jugar esta institución, para paliar los efectos de la escasez de trigo en la panadería, fue exiguo. Para esta industria se traían diariamente de Sevilla 30 fanegas de trigo. Este trigo era originario de Extremadura, entre otros y esencial para el suministro de pan a la capital.

El edificio del pósito se encuentra en una de las plazas más emblemáticas de Alcalá, la “Plaza del Duque”, sirvan estas líneas como contribución a su recuperación y puesta en valor.

Referencias:
1.- Emilio Fernández de Pinedo: Coyuntura y Política Económica, en el Tomo VII de Historia de España dirigida por el Profesor Tuñón de Lara. Cp. IV, pg. 69
2.- Pedro León Serrano: Año 1705, en Joaquín González Moreno, “Aportaciones a la Historia de Alcalá de Guadaíra”. Edita Servicio Municipal de Publicaciones, año 1983.
3.- Mª de la Fuente Cordero: cita a Madoz en pg. 74. “Madoz, Diccionario Geográfico-estadístico de España y sus posesiones de ultramar”, Madrid, 1948, Tomo I, pg. 359.
4.- Idem.
5.- Archivo Municipal: Libro de Actas del Pósito, años 1868-9 a 1882-3. 
6.- Archivo Municipal: Expediente sobre construcción y financiación de un puente. Expediente sin clasificar.
7.- Archivo Municipal: Libros de actas del Pósito correspondiente al año 1881.
8.- Archivo Municipal: Libro de Actas del Pósito, año 1863-4.
9.- Archivo Municipal: Libros de Actas del Pósito, ejercicio de 1867-8.
10.- Archivo Municipal: Libros de Actas del Pósito, ejercicio de 1882-3.
Francisco José Gavira Albarrán

viernes, 9 de noviembre de 2018

Hemeroteca: 3ª Limpieza de Gandul, 9 de abril de 2005


ORGANIZA: SOCIEDAD ECOLOGISTA ALWADI-IRA

LUGAR: Eucaliptal detrás de la prisión de mujeres, a las 10 h. del sábado 9 de abril.
RECOGIDA DE: Vidrios, plásticos, neumáticos, etc.
CONVIVENCIA: Al finalizar prepararemos una paella, bebidas y lo que cada cual aporte.
¡¡¡POR LA RECUPERACIÓN DEL PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO¡¡¡
¡¡¡POR LA DEFENSA DE LA TITULARIIIDAD PÚBLICA DE LOS TERRENOS PERTENECIENTES AL MINISTERIO DE DEFENSA Y SU INTEGRACIÓN EN UN FUTURO PARQUE DE LOS ALCORES¡¡¡
¡¡¡POR SU LIMPIEZA Y REFORESTACIÓN CON ESPECIES AUTÓCTONAS¡¡¡
¡¡¡POR LA RECUPERACIÓN DE LA ANTIGUA VÍA DEL FERROCARRIL COMO VÍA VERDE¡¡¡
¡¡¡BASTA DE VERTEDEROS INCONTROLADOS!!!
APÚNTATE LLAMANDO AL TELÉFONO: 600033033 O POR CORREO:
ALWADI-IRA@terra.es
COLABORA LA MANCOMUNIDAD DE LOS ALCORES

jueves, 8 de noviembre de 2018

VIII JORNADAS DE HISTORIA DE EL VISO DEL ALCOR: “DESCUBRIENDO LA TABLÁ”.


La Asociación Cultural Fuente del Sol en colaboración con la Delegación de Cultura del Ayuntamiento organizan las VIII JORNADAS DE HISTORIA que este año versan sobre el yacimiento arqueológico de La Tablá.

Las jornadas serán del 9 al 11 de noviembre en el Centro Cultural Convento del Corpus Christi, con entrada libre hasta completar aforo y con el siguiente programa:

https://bibliotecaelvisodelalcor.wordpress.com/2018/11/08/viii-jornadas-de-historia-de-el-viso-del-alcor-descubriendo-la-tabla/

sábado, 13 de octubre de 2018

Ruta de senderismo: Que no te corten el paso.

Sábado 27 de octubre de 2018
Organiza: Plataforma Salvemos el Guadaíra.
Salida desde el recito ferial, a las 10:00 h.
Nos dirigiremos andando hasta el molino de las Aceñas donde podremos observas las vallas que nos impiden avanzar. Finalmente, nos desviaremos para llegar al molino Hundido, pasando, entre otros molinos, por el de La Boca.

martes, 11 de septiembre de 2018

La leyenda de El Bigotes en Alcalá de Guadaíra.

Conocida es la leyenda  de El Bigotes en muchos pueblos de Andalucía y Extremadura, sin  excluir otros lugares de España  e incluso en  Cuba, leyenda  que ha dejado el  dicho “llueve, llovió o va a llover más  que cuando o que el día que, enterraron a El Bigotes o Zafra”.

Es curioso que las distintas leyendas de El Bigotes parecen tener siempre su origen en un hecho real, alguno de los cuales, como en Zafra y Granada, se alejan en el tiempo hasta el siglo XV. En el pueblo de Zafra sería un tal conde de Zafra o gobernador llamado Don Mendo Méndez Peláez, apodado Bigotes, el que, en una época de gran sequía negó el agua a una gitana, rompiendo el cántaro que esta llevaba y azotándola tantas veces como trozos quedó reducido el cántaro. La gitana lo maldijo con una pronta muerte y una gran inundación; en Granada sería un caballero, Cesar de Zafra, cuyo hijo se enamoró de una joven gitana a la que cortaría el suministro de agua sufriendo, igualmente, la maldición, por lo que a su muerte las lluvias fueron fortísimas, sufriendo el río Darro una enorme crecida llevándose el ataúd del caballero; en Cádiz el dicho se remonta a principios del siglo XX con la muerte de su alcalde Fermín Salvoechea, conocido como El Bigotes, día que coincidió con importantes lluvias o a la muerte de un zapatero apellidado o apodado Bigotes y en Cuba a fines del siglo XIX, con la muerte del joyero Fermín Botino, apodado Bigotes, en 1890.

Panorámica de la Dehesa Nueva
Época en la que se origina la leyenda de El Bigotes en Alcalá de Guadaíra.

La leyenda de El Bigotes en Alcalá de Guadaíra también se remonta a finales del siglo XIX, que es el siglo en el que se populariza el mencionado dicho, siendo actualmente posible reconocer los lugares principales donde discurrieron los hechos. Pero pongámonos en situación, describamos el lugar y los personajes y narremos la historia que ha llegado a nuestros días.

Nos encontramos por tanto a finales del siglo XIX, un tiempo en el que el mundo rural era peligroso, donde abundaban todo tipo de malhechores, cazadores furtivos, contrabandistas, cuatreros, asaltadores de caminos… y donde las ventas jugaban un papel esencial en la vida cotidiana del campesinado convirtiéndose en el lugar perfecto para que circularan historias y leyendas de boca en boca. Por eso no es de extrañar que uno de los lugares centrales de la leyenda alcalareña se sitúe en la venta de Los Jiménez, siendo la Dehesa Nueva el otro gran eje de la historia. Los personajes principales serían El Bigotes, cazador furtivo, y el guarda de la Dehesa Nueva, objeto de las burlas del cazador.


La leyenda de El Bigotes, tal como la contó Francisco Gavira Márquez (Joselito Gavira), nacido en 1932, que asegura haberla oído de su padre José Gavira Márquez, nacido en 1887.

Ruinas de la venta de Los Jiménez
El Bigotes, como gran cazador furtivo, se dedicaba a introducirse por la noche en la dehesa Nueva para cazar. Allí pasaba la noche poniendo lazos, cepos y utilizando hurones y a la mañana, muy temprano, abandonaba la escena de sus fechorías antes de que el guarda o guardas de la finca pudieran dar con él. Tras sus andanzas nocturnas, y haber puesto a buen recaudo el botín de las piezas cazadas, acudía regularmente a la venta de Los Jiménez para, además de tomarse un buen anís, narrar diariamente a los contertulios todos los pormenores de la cacería y, de camino, ridiculizar al guarda de la dehesa. El guarda, otro asiduo de Los Jiménez, enterado de que El Bigotes acudía regularmente, muy temprano, a la venta, decidió coincidir con el furtivo y escuchar las peripecias del malhechor. Así, día tras día, oía cómo El Bigotes presumía de cazar los conejos, las liebres o desvalijar los nidos de las perdices en la dehesa, de cómo se jactaba de que no había cerca que le impidiese el paso, de conocer todos los recovecos y portillos de la finca y los mejores lugares para cazar.

El guarda, después de escuchar estas historietas, diariamente, junto a su ayudante, buscaba las posibles entradas, arreglaba las roturas en el vallado de espinos y, todas las noches, se apostaba en el lugar que creía sería el mejor para que El Bigotes entrase a cazar, pero éste siempre tenía una alternativa. Un día, mientras El Bigotes se encontraba en la venta con un numeroso grupo de parroquianos vitoreando sus fechorías, el guarda se levantó y juró delante de todos ellos que no pararía hasta pillarlo cazando y en ese momento le pegaría un tiro. Pasaban los días y El Bigotes siempre conseguía entrar en la finca y salir con el botín. Pero el guarda no cejó en su empeño y un buen día, en el interior de un enorme lentisco, de los muchos que cubrían la cerca de la finca, descubrió un pequeño portillo, casi imperceptible, allí acudió durante muchas noches esperando que apareciera el malandrín. Una tarde-noche, quizás de un día de finales de verano, que barruntaba tormenta, apareció El Bigotes cargado con un saco donde llevaría los lazos, los hurones y los cepos con los que cometería sus tropelías. El guarda lo dejó pasar y lo estuvo siguiendo incansable, a pesar de la ligera llovizna que empezó a caer, y que fue en aumento a lo largo de toda la noche.

Cuando El Bigotes dio por finalizada la cacería, comenzó el camino de vuelta hacia su escondida salida. Ya se encontraba cerca del lentisco cuando se topó con el guarda de la Dehesa Nueva el cual, tras recordarle el juramento que le había hecho en la venta, le dio un tiro en el pecho. El guarda, junto a su ayudante, trasladó el cadáver fuera de la finca, depositándolo al pie de un olivo cercano a la venta de Los Jiménez.

Cuz de Otivar
En aquel entonces los caminos rurales tenían más tránsito que hoy día y rápidamente el cadáver fue encontrado por unos trabajadores que, mientras se acercaban a la venta a refugiarse de la intensa lluvia, vieron un bulto tirado en el suelo y al acercarse descubrieron los restos de El Bigotes.

Tras la venida desde Alcalá de la Guardia Civil y el médico, que certificó la defunción, se preparó la caballería que transportaría al difunto hacia su última morada. Se dice que mientras la escasa comitiva transportaba los restos del muerto hacia Alcalá de Guadaíra, la lluvia, que no había dejado de caer con fuerza durante toda la mañana, provocó que el paso del arroyo de la Cañotiva, allí donde durante siglos estuviera la Cruz de Otívar, se hiciera prácticamente imposible, negándose las bestias a pasar en varias ocasiones, hasta tal punto que, en un último intento, los restos de El Bigotes cayeron al arroyo y allá fueron, desapareciendo entre sus aguas. Igualmente se comenta que en el olivo en el que fue hallado muerto El Bigotes alguien grabó una cruz en su recuerdo y que dicha cruz permaneció hasta los años ochenta del siglo veinte, momento en el que el antiguo olivar fue arrancado y replantado con nuevos garrotes.

Leyenda e historia real. Las noticias en la prensa decimonónica.

Como hemos comentado, esta leyenda parece fundarse en un hecho real acaecido en septiembre de 1894.

La noticia aparecerá los días 16, 17 y 18 de septiembre de 1894 en “El Liberal”, “La época” y “La Correspondencia de España”. En estos medios se recoge la noticia de la muerte de un vecino del pueblo de un tiro en el pecho y puñaladas, así “El Liberal”, de 16 de septiembre de 1894 comenta:





Al día siguiente, el mismo periódico comunica que la Guardia Civil ha hecho preso al guarda de la Dehesa Nueva como autor del asesinato, publicándolo en los siguientes términos:
















El diario “La Época”, de 17 de septiembre de 1894, mucho más escueto dice:




“La Correspondencia de España” de 16 septiembre de 1894, igualmente escueto publicó:






Los días 17 y 18 amplían la noticia con la detención del autor del crimen:











Y, por último, el “Diario de Córdoba”, de 20 de septiembre de 1894, daría algún dato más:





ANEXOS:


- Camino de Pero Mingo: partía desde el camino de Pero Mingo, entre olivares, dejando la venta de Los Jiménez a la izquierda y olivares de La Soledad a la derecha que conectaban con la Dehesa Nueva, antes de llegar al cordel de Mairena se bifurcaba en dos, el camino de San Agustín a la derecha y el de Pero Mingo a la izquierda, el primero pasaba junto a las haciendas de la Viuda y de Las Beatas hasta conectar con el cordel de Pero Mingo cerca ya de la ermita de Belén y hacienda de San Agustín y el segundo dejando la huerta de los notarios y la hacienda del lavadero a la izquierda y a la derecha la hacienda de San José, cruzaba el cordel de Pero Mingo y penetraba en tierras de la hacienda de Torrepalma.

- Camino de Matatoros: Salía de Alcalá desde el cordel de Marchenilla, en lo que hoy día es el final de la calle de Las Malasmañanas, cruzaba el cordel de Gandul y se dirigía hacia la Cruz de OtÍvar, atravesando huertas y olivares. Antes de llegar a la Cruz se bifurcaba, a la derecha nacía el camino de Pero Mingo y el de Matamoros seguía a la izquierda entre olivares, pasando junto a la Cruz y dejando la Venta de Los Jiménez a la derecha, a la que se accedía por un carril que pasaba por la puerta de la venta y por la hacienda de La Soledad hasta dar al cordel de Mairena a Sevilla.

El camino de Matatoros seguía hasta el cordel de Mairena a Sevilla dejando el Toledillo a la izquierda y La soledad a la derecha, cruzaba el cordel de Mairena y entre olivares conectaba con el cordel de Pero Mingo, cercano a la venta de Las Escaleras y continuando en término de Sevilla y San José de la Rinconada.

- Cañotiva. Arroyada que recogía las aguas que circulaban en época de lluvias por la Dehesa Nueva, Cañada del Chochar, Piedra Hincada y parte de Pie Solo. Las aguas subterráneas aparecían en forma de manantial junto a la Cruz de Otivar. Las aguas de la C añada del Chocar fueron captadas por la “Compañía de Aguas de Los Ingleses” en 1903 pasa el suministro de Sevilla.

- Cruz de Otívar. Humilladero que marcaba el nacimiento de un manantial de aguas. En la parte derecha del mismo había un pozo labrado en piedra con brocal en el que se cuenta falleció un hijo del casero de Los Jiménez.

- Cuesta de la Ligera. Tramo de la antigua vía pecuaria que unía Mairena del Alcor con Torreblanca y Sevilla famoso por que en este lugar los viandantes aligeraban el paso para evitar ser asaltados.

- Dehesa Nueva. Llamada también El Cercado o dehesa de Martín Navarro, se encontraba delimitada por la carretera de Madrid por el sureste, la dehesa de Piedra Hincada por el suroeste, olivares por el oeste que la separaban de la Venta de Los Jiménez y la cuesta de la Ligera por el norte que la separaban de olivares y dehesas de Las Beatas. La finca se encontraba rodeada de un vallado de espinos, pero en aquel entonces era normal que estos vallados estuvieran, a su vez, cubiertos de un espeso matorral de lentiscos, cornicabras, espinos, coscojas, acebuches y encinas, que dificultaban su vigilancia y facilitaban la entrada a los amigos de lo ajeno.

Venta de Los Jiménez. Antiguo lagar que pertenecía y pertenece a la hacienda de la Soledad o Hacienda Nueva y que tras la epidemia de filoxera que sufrió España durante la década de 1870, se reconvirtió hasta principios del siglo XX en venta. Ubicada estratégicamente en medio de un olivar, entre el camino de Pero Mingo al oeste,  el Camino de Matatoros y un olivar que la separaba de la dehesa Nueva hacia el este, la hacienda Nueva y el inicio de la Cuesta de La ligera al norte. Un camino de servidumbre unía el camino de Matatoros con La Soledad y vía pecuaria de Mairena del Alcor a Torreblanca.

CARTOGRAFÍA DE LA ZONA:
TRABAJOS TOPOGRÁFICOS 1872
PLANO CAÑADA DE OTIVAR THE SEVILLE WATER WORKS COMPANY LIMITED
PLANOS CATASTRALES 1944-48
Antonio Gavira Albarrán
Licenciado en Geografía História (rama Geografía)

jueves, 30 de agosto de 2018

"Ruta bajo las estrellas: conociendo nuestro patrimonio a la luz de la luna"


El CEP Solano organiza esta actividad al objeto de ofrecer a todo el que lo desee el disfrute de nuestro patrimonio geológico, ecológico y cultural, desde una perspectiva original. Así, los asistentes podrán conocer de primera mano el valor de yacimientos como los de la Alunada, el Moscoso, la Estación o la Santa, caminando bajo la luz que nos proporcionen los astros y nuestras linternas.

Hemeroteca: 2ª Limpieza de Gandul, 18 de abril de 2004

Cartel de la 2ª limpieza de Gandul

El 18 de abril de 2004 tiene lugar la segunda limpieza de Gandul. En esta ocasión Alwadi-ira – Ecologistas en Acción convoca a la ciudadanía en el eucaliptal que hay detrás de la prisión de mujeres. Se reivindica:

  • La recuperación del patrimonio arqueológico.
  • La defensa de la titularidad pública de los terrenos pertenecientes al Ministerio de Defensa, y su integración en el Parque Cultural de Los Alcores.
  • La reforestación de la zona con especies autóctonas.
  • La recuperación de la antigua vía del ferrocarril, como vía verde.
  • La limpieza de los vertederos incontrolados.

sábado, 18 de agosto de 2018

LA PLAGA DE LA CHUMBERA EN EL PAISJE DE LOS ALCORES

Chumberas con la plaga en el camino de los molinos de Marchenilla

        Recuerdo las chumberas, a las que hace referencia nuestro amigo Pepe Luque, situadas en las faldas de la colegiata de Osuna. Si mi memoria no me falla, en la parte trasera del edificio religioso existen unas casas cuevas y una barriada que atrajo mi atención por su paralelismo con el Castillo de Alcalá de Guadaíra. Cuevas y barriada junto a chumberas. Y, como ocurre en todos los rincones de Andalucía, también allí, nadie ha tomado medidas para evitar la propagación de la cochinilla.

El insecto apareció en Alcalá de Guadaíra hace un año, más o menos. En estos momentos puede que afecte a un 20% de las tunas existentes en nuestro término municipal, pero se extiende con mucha rapidez. En diciembre de 2017, el grupo Solano – Ecologistas en Acción denunció que habían “… llegado al corazón mismo de El Viso del Alcor, tras arrasar Carmona.” [1] Es la dirección de la propagación de la plaga, en la comarca de Los Alcores: Carmona, El Viso del Alcor, Mairena del Alcor y Alcalá de Guadaíra. Si no se hace algo con urgencia, dentro de poco, la situación aquí será a la inversa, ochenta a veinte.

Los que hemos tenido una relación estrecha con el campo, y un padre jornalero, el higo chumbo supuso, en nuestra niñez, un recurso alimenticio y económico en momentos complicados para nuestra familia ... aún hoy se sigue vendiendo chumbos en las calles de nuestro pueblo, lo que denota, junto a otros termómetros, que importantes capas de la población lo sigue pasando muy mal, a pesar de que deberíamos estar ya viviendo en la “California del Sur”.

Por otro lado, el paisaje de Los Alcores sin la presencia de la chumbera, delimitando padrones, junto al antiguo trazado del “tren de los panaderos”, en las faldas de los castillos: de Alcalá, de Marchenilla, de Luna o junto al parador de Carmona, no sería el mismo. Como tampoco lo sería en buena parte de Andalucía. Si seguimos así, los alcoreños tendremos que bucear en la pintura de la escuela paisajística sevillana, y en la de Alcalá de Guadaíra, en Emilio Sánchez Perrier, José Arpa Perea, Manuel García Rodríguez, José Pinelo Llull … o en fotografía de Lucien Levy (1882), para encontrar la chumbera como un elemento asociado a nuestro paisaje natural.

Al parecer, existen dos tipos de cochinilla, la Dactylopius coccus, que normalmente no se considera plaga ya que se instala en la opuntia pero no llega a matar a la planta…” y la “Dactylopius opuntiae” que sí es plaga de la opuntia y llega a matar a la planta.” [2] Se han aplicado varios tratamientos en lugares concretos, químicos y biológicos. Desde un sector de la agricultura ecológica se plantea la siguiente solución a base de jabón y aceite, que no deben mezclarse: Primero se aplica el jabón, a la dosis que indique la etiqueta, ya que hay varias concentraciones, pero puede ir de 0.75 a 1.5% (de 7.5 a 15 cc/litro) y que sirve para disolver la capa de cera que protege a los insectos, causando su muerte. A continuación, unos días después, se puede aplicar el aceite (por ejemplo, de parafina, que normalmente tiene un 83% de riqueza y se aplica al 1%, o sea, 10 cc/ litro). Sirve para asfixiar –efecto físico– las larvas o huevos y ovisacos que hayan podido quedar, y este es el tratamiento ideal que podría repetirse cada vez que se detecta el inicio de nuevos ataques.” [3] Por otra parte, se ha puesto en marcha un proyecto de investigación auspiciado por la Diputación de Cádiz, la patronal agraria y la Universidad de Córdoba, cuyo estado de desarrollo ignoro.[4]

Para la administración autonómica, Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía, son equiparables, como plantas invasoras, la Opuntia ficus-indica” con la “Opuntia dillenii”, sencillamente una estupidez. [5] Ni la especie, ni el medio físico, composición y comportamiento de los suelos, ni los datos visibles las hacen equiparables. ¿Qué podemos esperar de un gobierno que no tiene ningún plan para erradicar las verdaderas especies invasoras, como el ailanto, Ailanthus altissima, la cotorra de Kramer, Psittacula krameri o el pez gato, Ameiurus melas, por citar ejemplos de invasoras de tierra, aire y agua o que después de cuarenta años mantenga la mayoría de las vías pecuarias usurpadas y desforestadas, que no ha impedido el arranque masivo de padrones, lentiscales y palmares a lo largo y ancho de toda la geografía andaluza, permitiendo, por el contrario, la implantación masivas de cultivos de regadíos que esquilman los acuíferos e hieren de muerte a numerosos ecosistemas y a espacios naturales, por ejemplo, el Parque Nacional de Doñana?.

Presidenta de la Junta de Andalucía, Consejero de Medio Ambiente, Alcaldes y Alcaldesas, por la misma regla de tres, patatas, tomates, naranjos …,  y una lista que sería interminable, no son añadidos a la relación de especies invasoras, y dado que, con toda seguridad no se añadirán, sacad a la Opuntia ficus-indica de la lista y empezad a actuar ya para salvarla de la plaga de la cochinilla, la ciudadanía se lo exige.

Alcalá de Guadaíra, 18 de agosto de 2018
Francisco J. Gavira Albarrán







[5] http://www.juntadeandalucia.es/medioambiente/site/portalweb/menuitem.7e1cf46ddf59bb227a9ebe205510e1ca/?vgnextoid=517a32ff3143b210VgnVCM2000000624e50aRCRD&vgnextchannel=7b5cb2c42f207310VgnVCM2000000624e50aRCRD Invade ecosistemas costeros de interés (sistemas dunares, enebrales, sabinares) además de bosques y matorrales costeros. Compite con especies de flora autóctona: lentiscos, palmitos, retamas, enebros y sabinas.”


miércoles, 15 de agosto de 2018

Hemeroteca: 1ª Limpieza de Gandul, 2003


Algunos de los participantes en la 1ª limpieza.
Las limpiezas de Gandul se inician en 2003 enmarcadas en la reivindicación de un Parque Cultural para Los Alcores, figura de protección contemplada en la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía. 

Las convocatorias corren a cargo de Alwadi-ira – Ecologistas en Acción, apoyadas por la Plataforma en Defensa de Los Alcores, entidad que aglutina a todos los grupos ecologistas y de defensa del patrimonio que actúan en la comarca. 

La Mancomunidad ECO-ALCORES ha participado, con mayor o menor generosidad, en todas las ediciones, aportando contenedores, bolsas de basuras, guantes y carrillos.


La primera edición consistió en la limpieza de una determinada zona. En ediciones posteriores se añadió un almuerzo convivencia, al que le sigue una ruta de senderismo. Siempre se ha sacado una nota de prensa, en la que se suele denunciar el abandono del lugar, la necesidad del traspaso del antiguo campamento de Las Canteras al Ayuntamiento del Alcalá de Guadaíra, el expolio del yacimiento arqueológico y la falta de interés por parte de las administraciones con competencia: Ayuntamientos y Junta de Andalucía en protegerlo y recuperarlo. 

La foto corresponde a la primera limpieza de Gandul, en la que participaron entre veinticinco y treinta personas. En algunas de las ediciones posteriores la participación sobrepasó con creces las cien.