Esta es una aproximación la electrificación de Alcalá de Guadaíra entre 1900 y 1920 desde
una perspectiva de historia económica y empresarial, apoyándose en un corpus
documental diverso que incluye prensa general y técnica, documentación
financiera, registros asociativos y reclamaciones de usuarios.
El
análisis revela un proceso multifásico que cuestiona las interpretaciones
lineales de la modernización energética, al mostrar la transición desde una
concesión inicial de carácter especulativo y capital foráneo —encabezada por
Levy y Kocherthaler— hacia modelos de gestión local más estables, liderados por
Rafael Santos Sánchez-Alcobendas, y posteriormente hacia fórmulas de
asociacionismo empresarial que precedieron a la integración en la red regional
de la Compañía Sevillana de Electricidad. La prolongada coexistencia entre
iniciativas locales y la gran empresa regional pone de relieve la gradualidad y
complejidad del proceso, frente a narrativas historiográficas centradas en la
sustitución rápida del empresariado local.
En
conjunto, la electrificación de Alcalá de Guadaíra se presenta como un
microanálisis que contribuye a la historiografía de la electrificación en
Andalucía, evidenciando la interacción entre dinámicas locales, tensiones
técnicas y financieras, y procesos de integración regional.
Palabras clave: Historia de la electrificación; modernización energética; empresas eléctricas; iniciativa local; capital foráneo; Andalucía; Alcalá de Guadaíra, Eduardo de la Portilla, Rafael Santos, siglo XX.
1.
Introducción
La
electrificación de las poblaciones andaluzas a finales del siglo XIX y
principios del XX constituyó un proceso fundamental para la modernización
tecnológica, económica y social de la región. Sin embargo, mientras la
historiografía ha dedicado una considerable atención a las grandes ciudades, la
dinámica en localidades medias y pequeñas ha recibido un análisis menos
sistemático, ofreciendo una visión aún fragmentada. Este trabajo busca
contribuir a subsanar esta laguna mediante el estudio de caso de Alcalá de
Guadaíra, un núcleo con una importantísima industria panadera y molinera cuyo
proceso de electrificación, rico en matices, se encuentra documentado en un
amplio y diversificado corpus de fuentes primarias.
La
investigación se fundamenta en un análisis integral de dicho corpus, que abarca
desde la prensa local y nacional hasta revistas técnicas, informes financieros,
anuncios de subastas, registros asociativos y reclamaciones de usuarios. Esta
documentación, de carácter multidimensional, permite reconstruir no solo la
evolución técnica y empresarial del sector, sino también identificar las
tensiones sociales, las estrategias asociativas y los persistentes problemas de
suministro que caracterizaron la implantación del servicio. De este modo, el
estudio trasciende la mera crónica de infraestructuras para ofrecer una visión
compleja de la modernización energética en un contexto local,
configurando a Alcalá de Guadaíra como un microcosmos de las fuerzas,
los actores y las contradicciones que definieron este proceso en la Andalucía
de la época.
2.
Metodología y fuentes
La
investigación se basa en el análisis crítico de fuentes primarias localizadas
en hemerotecas digitales y archivos especializados. La secuencia documental
identificada abarca más de dos décadas, destacando:
-
1900: Noticia en El Guadalete sobre
la instalación de una fábrica de electricidad[1].
-
1901: Anuncio de subasta de alumbrado público
en Electrón[2].
-
1902: Registro técnico-administrativo con datos
de la central bajo D. Rafael Santos Sánchez-Alcobendas[3].
- 1906: Listado de la Asociación de la Industria
Eléctrica de Castilla la Nueva Extremadura que incluye a Alcalá, publicado
en La Energía Eléctrica.
-
1909: Queja de usuarios en El Heraldo de
Madrid[4]; reportes financieros en Electrón[5], El Financiero Hispano-Americano[6] y La Actualidad Financiera[7].
- 1914–1919: Continuas apariciones de la empresa de
Rafael Santos Sánchez-Alcobendas en listados asociativos de La Energía
Eléctrica.
-
1919: Mención de proyecto hidroeléctrico en el Diario
de Córdoba[8].
-
1925: Artículo retrospectivo que señala la
culminación del proceso de integración en la red de la Compañía Sevillana entre
1915 y 1920.
-
Actas del I Congreso de Historia y Cultura de
Alcalá de Guadaíra.
Este
corpus permite aplicar una metodología de triangulación documental,
contrastando perspectivas técnicas, financieras, asociativas y sociales del
mismo proceso histórico.
3. Fases
del proceso de electrificación.
3.1.
Fase inicial: capital foráneo y experimentación (1897–1900).
Los
antecedentes del proceso de electrificación de Alcalá de Guadaíra pueden
situarse en el contexto de las iniciativas técnicas y empresariales de finales
del siglo XIX, cuando diversas localidades andaluzas comenzaron a explorar el
uso de la energía eléctrica como vector de modernización urbana. No obstante,
la primera referencia documental directa y contrastable sobre la
implantación de una central eléctrica en Alcalá de Guadaíra data del 5 de
agosto de 1900. Fue cuando el periódico El Guadalete anunció la
instalación de una fábrica de electricidad en la localidad promovida por el
industrial portorrealeño D. José Pérez Cuadrado[9]. Noticia que también recoge O. Sánchez, quien
señala que en ese año se constituyó la empresa eléctrica “Ntra Sra del Águila”,
bajo la iniciativa de dicho empresario[10]. Por tanto, aunque es plausible que
existieran gestiones o proyectos previos desde finales de la década de 1890, el
análisis histórico riguroso permite situar el inicio documentado del proceso
en torno a 1900, fecha a partir de la cual las fuentes permiten reconstruir
con precisión la evolución del sector.
La
noticia de El Guadalete atribuye la iniciativa de la fábrica de
electricidad al industrial portorrealeño D. José Pérez Cuadrado. Sin embargo,
el Anuario de Electricidad de 1901[11] identifica como propietarios y directores
de la central eléctrica de Alcalá de Guadaíra a los industriales alemanes Levy
y Kocherthaler. Esta aparente contradicción responde, con toda
probabilidad, a un modelo habitual de implantación eléctrica en la España de
la época, en el que un promotor o concesionario local actuaba como
intermediario inicial, mientras que la explotación técnica y la titularidad
efectiva recaían en capital foráneo especializado. De este modo, la iniciativa
local y la gestión internacional no deben entenderse como excluyentes, sino
como partes complementarias de un mismo proceso de implantación tecnológica[12].
La
trayectoria de la compañía alemana Levi y Kocherthaler, con sede en Madrid,
constituye un capítulo fundamental en la historia de la electrificación
andaluza. Como señala Javier Loscertales en su estudio sobre las Inversiones
alemanas en España, 1870-1920, Julio Kocherthaler actuó como el
representante de la Allgemeine Elektrizitäts-Gesellschaft (AEG) en España,
personificando ese vínculo directo con el capital y la tecnología germana. El
análisis de esta firma permite estudiar el fenómeno desde una perspectiva
integrada que combina historia económica, innovación tecnológica y
transformación social.
Esta
compañía desempeñó un papel crucial en la introducción de nuevas tecnologías en
la España de finales del siglo XIX. Su incidencia en localidades andaluzas
—como Écija, Ronda o Alcalá de Guadaira— demuestra la capacidad de tales
grupos, encabezados por figuras como Kocherthaler, para integrarse en los
circuitos económicos locales. Actuaron, como intermediarios estratégicos entre
el capital internacional, el conocimiento técnico especializado y los mercados
urbanos en expansión[13].
Este
contexto explica que la propia Compañía Sevillana de Electricidad se fundara
con capital mayoritariamente alemán, procedente precisamente de la AEG y del
Deutsche Bank, aunque con participación española. Desde la puesta en
funcionamiento de su primera central en la calle Arjona (1895-1896), comenzó a
suministrar electricidad a clientes estratégicos como la Fábrica de Tabacos, la
Universidad de Sevilla y los tranvías urbanos, consolidando así su papel
central en la modernización energética regional.
Esta
fase inicial se caracterizó por una elevada incertidumbre técnica y financiera,
con escasa documentación detallada conservada. La tecnología empleada respondía
al modelo estándar de la época para localidades sin recursos hidráulicos
inmediatos: generación térmica mediante motores de vapor.
3.2.
Consolidación local: la subasta de 1901 y D. Rafael Santos Sánchez-Alcobendas
El 20 de
junio de 1901, el periódico especializado Electrón publicaba
un anuncio de subasta de alumbrado público para Alcalá de Guadaíra para el 25
de junio, con un presupuesto de 8.000 pesetas y un plazo de concesión de veinte
años[14]. El ganador de la subasta fue D. Rafael
Santos Sánchez-Alcobendas, quien ya figura en el Anuario Industrial de
1902 como titular de la central eléctrica de Alcalá de Guadaíra[15]. Este registro proporciona los primeros
datos técnicos precisos: motor de vapor de 70 HP (≈42 kW), capacidad para 110
lámparas / 1.200 bujías, destinado al alumbrado público principal[16]. Esta fase representa la transición desde
una gestión foránea especulativa hacia un modelo local estable, patrón
observado en numerosas localidades españolas entre 1895 y 1910.
O.
Sánchez señala la temprana intervención de Carlos A. Friend (Compañía
de los Ingleses), atribuyéndole la instalación de dos pequeñas centrales
para elevación de agua —una en Adufe y otra en la casa de bombas de la Retama—,
además de una para uso privado en su residencia, la “Quinta Ntra. Sra. de
Regla” en las Aceñas. Sin embargo, esta información no ha podido ser
contrastada con otras fuentes primarias.
Aunque
el surgimiento de estas empresas fue significativo, no logró alterar de manera
decisiva el panorama energético local en los primeros años del siglo XX. La
industria principal, la panadera, mantuvo su dependencia de fuentes de energía
de bajo rendimiento, como los molinos de sangre o hidráulicos[17].
Respecto a la participación de la familia de La Portilla en el sector eléctrico, apuntada por O. Sánchez, contamos con evidencia documental que la corrobora. Dicha constancia se halla, por ejemplo, en el libro de visitas de su casa de recreo en el Convento de San Francisco de Alcalá de Guadaíra[18]. Según se desprende de una inspección técnica de los motores de la Compañía Eléctrica Alcalareña (o su instalación), los ingenieros que posteriormente visitaron la propiedad, con fecha 8 de marzo de 1914, reconocieron expresamente a Eduardo de La Portilla como socio fundador de la empresa. Este dato no solo confirma la inversión familiar en el ramo, sino que documenta el papel activo de este linaje en la modernización infraestructural de la ciudad.
3.3.
Fase asociativa: integración en redes empresariales regionales
Un
documento fundamental para comprender la consolidación de la empresa eléctrica
local es el listado de socios de la Asociación de la Industria Eléctrica de
Castilla la Nueva y Extremadura, publicado en la revista La Energía
Eléctrica el 10 de abril de 1906. En dicho listado figura la «Fábrica
Electricidad San José» de Alcalá de Guadaíra, adscrita a las agrupaciones
regionales de la asociación y con una cuota anual de 20 pesetas.
La
inclusión de esta referencia en uno de los principales órganos de difusión del
sector eléctrico español de la época —La Energía Eléctrica (1900-1936)—
no resulta casual, sino que confiere al dato un carácter oficial y una
relevancia plenamente contrastada dentro del ámbito profesional y asociativo
del sector.
La
documentación disponible permite sostener que la denominación «Fábrica
Electricidad San José» no responde a una fundación puntual en una fecha única,
sino a un proceso progresivo de consolidación y formalización empresarial. Ya
en 1902, Rafael Santos Sánchez-Alcobendas figura como titular de la central
eléctrica de Alcalá de Guadaíra en diversos registros técnico-administrativos.
En 1906, la empresa aparece integrada en la Asociación de la Industria
Eléctrica de Castilla la Nueva y Extremadura bajo la citada denominación, lo
que evidencia su reconocimiento formal en el ámbito sectorial[19]. En este contexto, la referencia a 1912
debe interpretarse no como una fundación ex novo, sino como una
reorganización societaria o comercial de una empresa ya operativa, en un
escenario marcado por el incremento de la competencia regional.
En
síntesis, esta referencia documental no solo confirma la existencia y actividad
formal de la Fábrica Electricidad San José, sino que ilustra su participación
activa en las dinámicas asociativas y de profesionalización que caracterizaron
el desarrollo del sector eléctrico español a comienzos del siglo XX. El
análisis del listado asociativo permite, además, situar la central alcalareña
dentro del panorama eléctrico regional y nacional.
La cuota
anual de 20 pesetas abonada por la «Fábrica Electricidad San José» la sitúa en
un segmento medio-bajo, coherente con su dimensión y capacidad productiva. Este
rango era, en efecto, el más habitual, ya que la mayoría de las centrales
asociadas contribuían con cantidades comprendidas entre 10 y 40 pesetas.
Comparte nivel contributivo con empresas de localidades medias, como «La
Eléctrica de Puertollano» (20 pesetas), y se distancia de las cuotas más
elevadas correspondientes a centrales de mayor envergadura, como «La
Electro-Manchega» de Ciudad Real (62 pesetas) o la «Sociedad Hidráulica
Santillana» (120 pesetas). La amplia dispersión geográfica de los asociados,
desde Menorca hasta Tetuán, subraya el carácter representativo y articulador de
la organización.
La
presencia de Rafael Santos Sánchez-Alcobendas y de su empresa se mantiene en
los registros asociativos durante años posteriores, como reflejan las
siguientes referencias:
-
1911: la Central Eléctrica San José aporta una
cuota de 20 pesetas.
-
1914: la Eléctrica San José figura nuevamente en
un listado de cuotas.
- 1915: D. Rafael Santos Sánchez-Alcobendas, vecino
de Alcalá de Guadaíra, aparece como contribuyente individual.
-
1916: la Eléctrica San José mantiene su
aportación.
-
1919: Rafael Santos Sánchez-Alcobendas continúa
contribuyendo con 20 pesetas.
Esta continuidad documental, que puede remontarse hasta 1902, pone de manifiesto una coexistencia prolongada con la Compañía Sevillana de Electricidad, que, pese a convertirse en el proveedor principal a partir de 1909, no supuso la desaparición inmediata de la iniciativa local. La persistencia de la «San José» como entidad asociada confirma que mantuvo cierta actividad o, al menos, una identidad jurídica propia, lo que evidencia la complejidad y superposición de agentes que caracterizaron los primeros años del proceso de electrificación.
3.4.
Integración regional y tensiones del servicio
El año
1909 marca un nuevo punto de inflexión, caracterizado por la coexistencia de
realidades complejas y a veces contradictorias en el suministro eléctrico. Por
un lado, el 26 de febrero de 1909, El Heraldo de Madrid publicaba una
queja de usuarios de Utrera, Coronil y Alcalá de Guadaíra por las
interrupciones en el servicio hidroeléctrico proporcionado por la Compañía del
Guadiaro[20]. Los problemas señalados incluían:
-
Interrupciones frecuentes en alumbrado y fuerza
motriz.
-
Obstrucciones invernales en el canal del salto de
agua.
-
Reducción estival del caudal.
-
Precios elevados del fluido eléctrico.
La queja
identificaba a la Compañía del Guadiaro como proveedor, evidenciando las
limitaciones inherentes a la generación hidroeléctrica, dependiente de
condiciones naturales y estacionales.
Por otro
lado, en julio de 1909, la Revista Ilustrada de Banca, Ferrocarriles,
Industria y Seguros destacaba el suministro eléctrico de la Compañía
Sevillana de Electricidad a Alcalá de Guadaíra, junto a Dos Hermanas y San Juan
de Aznalfarache, señalando el éxito y la expansión de esta empresa según La
Actualidad Financiera.
Estos
testimonios contrastantes muestran la coexistencia de un modelo hidroeléctrico
limitado y estacional con la emergencia de compañías privadas de generación
centralizada que buscaban consolidar un suministro más fiable y extensivo,
anticipando la integración regional de la red eléctrica en la provincia.
3.5. El
anuncio de Rafael Santos Sánchez-Alcobendas (1912): una reorientación
estratégica
En 1912, Rafael Santos Sánchez-Alcobendas publicó un anuncio de venta en diversos
medios, entre ellos la revista especializada La Energía Eléctrica. Lejos
de tratarse de un simple aviso comercial, este documento constituye una fuente
de primer orden para analizar la reorientación estratégica de un empresario
local ante el avance del nuevo capitalismo eléctrico de escala regional.
El anuncio ofrecía a la venta un motor de gas de la firma alemana Gasmotoren-Fabrik Deutz, con una potencia de 25 caballos, acompañado de «todos los aparatos de gas pobre para la alimentación de dicho motor por aspiración, tuberías y aparato de arranque de aire comprimido». Se subrayaba, además, que el conjunto se encontraba «todo completo, en perfecto estado, funcionando».
La elección de un motor Deutz no resulta casual. La casa alemana era, en esos momentos, uno de los principales referentes internacionales en la fabricación de motores de gas, y su presencia en Alcalá de Guadaíra pone de manifiesto el elevado nivel tecnológico alcanzado por determinadas iniciativas industriales locales en los primeros años del siglo XX. Este motor constituyó, con toda probabilidad, el núcleo energético de la central privada de Santos —conocida como Eléctrica San José— y el elemento que permitía articular de forma integrada la generación eléctrica y la fuerza motriz industrial.
Aún más
revelador resulta el segundo elemento del anuncio: la puesta en venta de una
«instalación de diez molinos harineros», dotados de «muelas de 1,25 metros de
diámetro». El texto insistía en la calidad técnica del conjunto, describiéndolo
como de «herraje robusto, de gran ajuste, moderno, movimiento por engranes
cónicos», y recalcaba nuevamente que se trataba de una instalación «todo
completo, en perfecto estado de conservación y funcionamiento».
La venta
conjunta del motor y de la instalación molinera no debe interpretarse como un
indicio de fracaso empresarial, sino como el resultado de una decisión
estratégica consciente. El propio anuncio enfatiza la modernidad y el buen
estado de los equipos, lo que descarta una venta motivada por la obsolescencia
técnica inmediata.
El
contexto económico y sectorial permite comprender mejor esta operación. Desde
1909, la Compañía Sevillana de Electricidad había iniciado su expansión por la
provincia, implantando un modelo de generación centralizada y de red regional
que reducía progresivamente la competitividad de las pequeñas centrales
aisladas basadas en motores de gas. Paralelamente, la molinería tradicional de
muelas comenzaba a perder terreno frente a las grandes fábricas harineras de
cilindros, más eficientes y orientadas a mercados de mayor escala.
En este
escenario, Santos parece optar por liberar capital, desprenderse de activos
industriales intensivos y reducir su exposición al riesgo, al tiempo que
conserva su activo más valioso y estable: la concesión municipal del alumbrado
público, que continuaría explotando durante varios años más.
El
anuncio de 1912 marca, por tanto, un punto de inflexión en la trayectoria
empresarial de Rafael Santos Sánchez-Alcobendas. De industrial integrado
—harinero y generador de electricidad— pasa a redefinirse como gestor y
operador local dentro de un sistema eléctrico cada vez más dominado por grandes
compañías regionales. No abandona el sector eléctrico, pero sí la generación
propia; no se retira por atraso tecnológico, sino por adaptación a un nuevo
marco estructural.
La venta del motor Deutz y de las diez instalaciones molineras no supone el final de la actividad empresarial de Rafael Santos Sánchez-Alcobendas, sino su transformación. El anuncio revela a un empresario atento a los cambios de su tiempo, capaz de anticipar el declive relativo de determinados modelos productivos y de reorientar su estrategia hacia ámbitos más estables y protegidos. En este sentido, el documento no solo informa sobre una operación mercantil concreta, sino que ilumina un momento clave en la transición económica de Alcalá de Guadaíra y en la historia de su electrificación.
3.6. Adaptación
estratégica ante la revolución industrial: Rafael Santos Sánchez-Alcobendas y
la doble transición del sector eléctrico y harinero.
El
anuncio de venta publicado por Rafael Santos Sánchez-Alcobendas en 1912,
relativo a un motor Deutz y a una instalación de molinos harineros, no debe
interpretarse como un abandono del sector eléctrico, sino como una redefinición
estratégica de su modelo empresarial. La enajenación de los activos
industriales vinculados a la generación eléctrica y a la transformación
harinera supuso la renuncia a la producción energética propia, pero no a la
explotación de la concesión municipal del alumbrado público, que continuó
gestionando durante varios años. Esta separación funcional entre generación,
distribución y gestión contractual constituye un claro indicio de adaptación
consciente al nuevo contexto del capitalismo eléctrico de red.
De forma
prácticamente simultánea, el sector harinero local experimentaba una
transformación tecnológica de carácter disruptivo. Como señala Javier Sánchez
(2015) [21], no fue hasta 1913 cuando se matriculó en
Alcalá de Guadaíra «la primera fábrica de harinas por el procedimiento
austrohúngaro de cilindros movida a gas pobre». Este sistema, con una capacidad
productiva muy superior —en torno a 4.000 kg diarios frente a los
aproximadamente 300 kg por muela tradicional—, relegaba a una obsolescencia
económica, aunque no inmediata desde el punto de vista técnico, a las
instalaciones basadas en muelas. La venta en 1912 de diez molinos de este tipo,
en vísperas de dicha innovación, revela una lectura empresarial particularmente
lúcida: Santos se desprendía de activos que, pese a su buen estado de
conservación y funcionamiento, estaban abocados a una rápida pérdida de
competitividad.
El
análisis conjunto del anuncio de venta de 1912 y de la trayectoria posterior de
la propiedad de la fábrica de cilindros permite trazar una imagen compleja y
sofisticada de Rafael Santos Sánchez-Alcobendas como empresario. Lejos del
arquetipo del industrial local desbordado por el progreso técnico, Santos
emerge como un agente económico dotado de una notable capacidad de anticipación
y adaptación a los cambios estructurales de su tiempo.
Su
trayectoria empresarial puede articularse en tres grandes fases. En primer
lugar, una etapa de industrial-eléctrico integrado (1901-1912),
caracterizada por la modernización de la molinería tradicional mediante la
incorporación de generación eléctrica propia. En segundo lugar, un punto de
inflexión estratégico (1912), en el que, ante la doble presión del
capitalismo eléctrico de red y de la revolución tecnológica en el sector
harinero, opta por desprenderse de los activos industriales más intensivos para
reconvertirse en gestor de servicios eléctricos. Finalmente, una fase de reinversión
oportuna (1921), en la que, con su posición en el ámbito eléctrico ya
consolidada, retorna al sector harinero como inversor en una tecnología
plenamente madura y competitiva.
La venta de 1912 no fue, por tanto, un acto de retirada o derrota, sino una operación de redefinición estratégica. Encarna el tránsito desde una economía local sustentada en la iniciativa individual y en tecnologías aisladas hacia otra dominada por redes corporativas y por innovaciones de carácter disruptivo. Santos no afrontó estos cambios desde la resistencia inmovilista, sino desde una negociación pragmática con la modernidad, desprendiéndose a tiempo de los activos perecederos y conservando aquellos elementos más duraderos: su ventaja contractual y su capacidad de adaptación. Su caso permite iluminar, en escala microhistórica, las complejas dinámicas de la modernización económica en la España de la Restauración.
3.7. La
reaparición como inversor: los cambios de propiedad de la fábrica de cilindros.
La
secuencia de propietarios de la fábrica de harinas por cilindros, documentada
por Bernal (2003) —Rufino Lassaleta Vergara (pionero en 1913), Rafael Santos
Sánchez-Alcobendas (1921), E. Rodríguez Becerra (1929), Mariano de la Fuente
(1932) y M. Otero (1941)— resulta fundamental para completar la interpretación
de la trayectoria empresarial de Santos.
Estos
datos desmienten cualquier lectura que presente a Santos como un industrial
anclado en el pasado o distante de la industria harinera. Su reaparición en
1921 como propietario de la fábrica moderna evidencia una estrategia de
desinversión selectiva seguida de una reinserción oportuna. Santos no asumió la
fase arriesgada de implantación de la nueva tecnología, que correspondió a
Lassaleta. En su lugar, utilizó el capital liberado en 1912 para consolidar su
posición en el sector eléctrico.
Una vez
que el modelo de cilindros demostró su viabilidad y los riesgos iniciales se
habían disipado, regresó al sector harinero adquiriendo un activo ya
consolidado y funcional. Los frecuentes cambios de propiedad posteriores —1929,
1932 y 1941— reflejan la volatilidad del sector, confirmando la prudencia de su
estrategia inicial de no comprometer su capital durante el período de mayor
incertidumbre.
3.8.
Proyecto de modernización hidroeléctrica.
El 9 de
abril de 1919, Diario de Córdoba mencionaba un proyecto de presa para la
generación eléctrica en Alcalá de Guadaíra, en el marco de los planes
regionales de desarrollo del Guadalquivir[22]. Esta iniciativa refleja una fase posterior
de modernización y puede interpretarse como:
-
Una respuesta a los problemas de suministro
evidenciados en 1909.
-
Un intento de diversificación energética a nivel
local.
-
Un proyecto posiblemente independiente de las
compañías eléctricas ya establecidas en la región.
El proyecto evidencia la continuidad del interés por la generación hidroeléctrica, aunque ahora en un contexto de mayor planificación regional y de actores potencialmente distintos de los inicialmente implicados.
3.9.
Culminación del proceso: integración definitiva
Un
artículo retrospectivo de 1925 señala que, entre 1915 y 1920, la Compañía
Sevillana de Electricidad extendió su red a localidades como Alcalá de
Guadaíra, Morón de la Frontera y Carmona. Este marco temporal coincide con el
vencimiento del contrato de 20 años de Rafael Santos Sánchez-Alcobendas (c.
1921) y explica la desaparición documental de su empresa tras 1919.
Así, la expansión de la Compañía Sevillana y el vencimiento de la concesión municipal marcan la culminación del proceso de integración regional, consolidando un modelo de suministro eléctrico centralizado y estable, en el que desaparecen las iniciativas locales de generación aislada.
4. Los
medios publican la Memoria de la Compañía Sevillana de Electricidad
correspondiente a 1908:
-
La Actualidad Financiera, número del 28 de julio de 1909.
-
Revista Ilustrada de Banca, Ferrocarriles,
Industria y Seguros, 25 de
julio de 1909.
4.1.
Crecimiento exponencial del servicio (1905–1908).
|
Concepto |
1905 |
1907 |
1908 |
Variación 1905–1908 |
|
Lámparas |
48.876 |
63.875 |
70.453 |
+44.2% |
|
Motores |
145 |
221 |
274 |
+89.0% |
|
Ingresos brutos |
987.719 ₧ |
1.340.121 ₧ |
1.562.282 ₧ |
+58.2% |
Aclaración:
-
La primera fuente (Doc 1) incluye el periodo
1905–1908.
- La segunda fuente (Doc 2) se centra en 1907–1908,
con incrementos más moderados: lámparas +10.3%, motores +24%, ingresos +16.6%.
-
Ambos coinciden en los valores finales de 1908,
lo que confirma la robustez de los datos.
4.2. Gráfico Comparativo de Crecimiento (Lámparas, Motores e Ingresos)
Interpretación:
-
Fase inicial de expansión intensa (1905–1907)
seguida de consolidación (1907–1908).
-
Claramente visible la convergencia de cifras
finales de 1908 en ambas fuentes.
4.3.
Capacidad de generación y estrategia de red
-
Capacidad instalada: 5.600
CV a vapor + 800 CV de baterías de acumuladores para horas punta.
-
Expansión de la red:
Prolongación desde Aznalfarache hacia Gelves, Coria, La Puebla y el Empalme.
-
Filosofía tecnológica:
Prioridad a la generación térmica sobre la hidroeléctrica, considerada
supletoria y menos fiable.
Aclaración: La segunda fuente enfatiza que esta
estrategia tecnológica reforzaba la fiabilidad frente a operadores
hidroeléctricos con problemas de suministro.
4.4.
Estructura financiera y rentabilidad
|
Concepto |
Valor 1908 |
|
Capital social |
7,6 M ₧ (ampliado en 4,4 M ₧) |
|
Adquisición red
tranvías |
3,478,965 ₧ (≈3,48 M ₧ en Doc 2) |
|
Inversión en activos fijos |
1.262.251 ₧ |
|
Ingreso total
consolidado |
1.922.291 ₧ |
|
Beneficio neto |
944.655 ₧ (con 260.000 ₧ destinadas a fondo de amortización) |
Aclaración: Ambas fuentes coinciden en capital, adquisición de tranvías y beneficio neto. Diferencias menores aparecen por redondeo en la segunda fuente.
4.5.
Distribución de beneficios y fortalecimiento patrimonial.
|
Concepto |
1907 |
1908 |
Variación |
|
Reserva |
16.323 ₧ |
32.819 ₧ |
+101.2% |
|
Dividendos |
305.021 ₧ |
508.000–608.000 ₧ |
+66–99% |
|
Consejo |
7.854 ₧ |
16.756 ₧ |
+113.4% |
|
Total distribuido |
357.470 ₧ |
684.654 ₧ |
+91.5% |
Aclaración:
-
Doc 1 da cifras exactas; Doc 2 redondea
dividendos y reservas.
-
El incremento refleja la estrategia de
consolidación financiera y distribución equilibrada de beneficios.
4.6.
Gobernanza empresarial
-
Reelección de D. Emilio Rathevan y D. Raoul Noel.
-
Refleja la continuidad directiva y la composición internacional del capital.
4.7.
Filosofía tecnológica
«La
energía hidroeléctrica, considerada como supletoria de la de vapor, es, según
la Memoria, inferior á ésta, entendiendo que la seguridad para un servicio
regular está en la maquinaria moderna de combustión.»
Interpretación:
-
Prioridad estratégica al vapor asegura fiabilidad
del servicio.
-
- Explica la ventaja competitiva frente a
operadores locales hidroeléctricos como el Guadiaro.
4.8.
Comparativa entre documentos
|
Aspecto |
La Actualidad Financiera (28 jul 1909) |
Revista Ilustrada… (25 jul 1909) |
|
Cobertura temporal |
1905–1908 |
1907–1908 |
|
Lámparas |
48.876 → 70.453 (+44.2%) |
63.875 → 70.453 (+10.3%) |
|
Motores |
145 → 274 (+89%) |
221 → 274 (+24%) |
|
Ingresos |
987.719 ₧ → 1.562.282 ₧ (+58.2%) |
1.340.121 ₧ → 1.562.282 ₧ (+16.6%) |
|
Capital social |
7,6 M ₧, ampliado 4,4 M ₧ |
Igual |
|
Tranvías |
3,478,965 ₧ |
3,48 M ₧ |
|
Dividendos |
305.021 → 508.000 ₧ |
305.021 → 608.000 ₧ |
|
Reservas y fondo |
1.214.609 ₧ |
1,21 M ₧ |
|
Integración de Alcalá |
Confirmada |
Confirmada, con contexto de queja de El Heraldo |
|
Filosofía tecnológica |
Prioridad vapor |
Igual, con énfasis estratégico |
|
Coexistencia con Santos |
Explicada por nicho y concesión |
Igual, con detalle de gestión bajo Sevillana |
5.
Conclusiones
La
electrificación de Alcalá de Guadaíra entre 1897 y 1920 constituye un caso
ejemplar para comprender la complejidad de la modernización energética en la
España de principios del siglo XX. El análisis permite identificar un proceso
multifásico, caracterizado por la transición desde iniciativas basadas en
capital foráneo de carácter especulativo hacia formas de gestión local más
estables, pasando por una etapa intermedia de asociacionismo empresarial y
culminando en la integración dentro de una red corporativa regional de mayor
escala.
En este
contexto, el asociacionismo empresarial emerge como una estrategia clave de
resiliencia para los pequeños productores frente a la creciente concentración
del sector eléctrico. La documentación técnica especializada evidencia la
existencia de una fase de organización colectiva formalizada y reconocida
públicamente, que facilitó la supervivencia temporal de iniciativas locales en
un entorno de competencia tecnológica y económica cada vez más intensa.
Asimismo,
el caso de Alcalá de Guadaíra muestra la prolongada coexistencia de modelos
productivos diferenciados: por un lado, el modelo local e industrial
representado por el empresario Rafael Santos Sánchez-Alcobendas; por otro, el
modelo corporativo de gran escala de la Compañía Sevillana. Esta coexistencia
se mantuvo al menos hasta 1919 y propició procesos de adaptación empresarial en
los que los actores locales redefinieron sus modelos de negocio para conservar
su presencia en un mercado cada vez más integrado y competitivo.
El
estudio subraya, además, el valor heurístico de las fuentes técnicas
especializadas, como la revista La Energía Eléctrica, que permiten
reconstruir con precisión las redes asociativas, las estructuras empresariales
y las dinámicas competitivas del sector eléctrico, complementando de manera
eficaz las fuentes financieras, asociativas y periodísticas.
En conjunto, el caso de Alcalá de Guadaíra demuestra que la electrificación no fue un mero proceso de implantación tecnológica, sino un fenómeno histórico multidimensional en el que se entrelazaron factores técnicos, empresariales, asociativos, financieros y sociales, seguidos y documentados por publicaciones sectoriales especializadas.
Francisco José Gavira Albarrán,
a 17 de agosto de 2026
[1]
«Nueva
fábrica de electricidad», El Guadalete, año XXV, n.º 7.019, 5 de agosto
de 1900, p. 3. El Guadalete fue un periódico editado en Jerez de la
Frontera entre mediados del siglo XIX y 1936, con amplia difusión en la
provincia de Cádiz y áreas circundantes; era un diario de ideología monárquica
y conservadora y llegó a ser una de las cabeceras más destacadas de la prensa
local.
[2]
«Ayuntamiento
constitucional de Alcalá de Guadaíra. —Subasta del alumbrado público de esta
población por medio de la electricidad», Gaceta de Madrid, 31 de mayo de
1901, n.º 151; y en la sección Subastas y concursos, Electrón:
Revista Internacional de Electricidad y sus Aplicaciones, año VI, n.º 133,
20 de junio de 1901, p. 2.
[3]
Anuario Industrial de España.
Edición de 1902 (Madrid:
Establecimiento Tipográfico de Ricardo Fé, 1903), p. 145, sección «Sevilla –
Alcalá de Guadaíra».
[4]
«Un comunicado», El Heraldo de
Madrid, año XLIV, n.º 15.272, 26 de febrero de 1909, p. 4, en la sección de
«Correspondencia». El Heraldo de Madrid (1890-1939) fue un diario de
tendencia republicana y de amplia difusión nacional.
[5]
«Compañía Sevillana de
Electricidad», Electrón: Revista Internacional de Electricidad y sus
Aplicaciones, año XIV, n.º 435, 1 de agosto de 1909, pp. 8-9, en la sección
Información nacional del número dedicado a Industrias Eléctricas. La
referencia sobre la superioridad del vapor sobre la hidroelectricidad aparece
en la p. 9.
[6]
«Sevillana
de Electricidad», El Financiero Hispano-Americano, año XXVII, n.º 434,
23 de julio de 1909, pp. 12-13. Fundada en 1882, esta publicación fue la
principal revista financiera de España y América Latina.
[7]
Compañía
Sevillana de Electricidad, «Memoria de 1908», La Actualidad Financiera,
año V, n.º 353, 28 de julio de 1909, pp. [indicar página según el documento]. La
Actualidad Financiera (1904-1914) fue una publicación periódica
especializada en análisis económico-financiero editada en Madrid.
[8] «Proyecto eléctrico», Diario de
Córdoba, año LXX, n.º 21.636, 9 de abril de 1919, p. 2, en la crónica de la
conferencia del ingeniero alemán Hermann Storing sobre aprovechamientos
hidroeléctricos. El proyecto de Alcalá de Guadaíra se menciona junto a otras
iniciativas en el Guadalquivir y referencias alemanas del Rhin.
[9]
«Nueva
fábrica de electricidad», El Guadalete, año XXV, n.º 7.019, 5 de agosto
de 1900, p. 3. El Guadalete fue un periódico editado en Jerez de la
Frontera entre mediados del siglo XIX y 1936, con amplia difusión en la
provincia de Cádiz y áreas circundantes; era un diario de ideología monárquica
y conservadora y llegó a ser una de las cabeceras más destacadas de la prensa
local.
[10] Octavio Sánchez Ramos, «Oportunidades
de industrialización en Alcalá de Guadaíra en la segunda mitad del XIX y
principios del XX», en I Congreso de Historia y Cultura de Alcalá de
Guadaíra. Homenaje a Francisco García Rivero, Alcalá de Guadaíra, 24-27 de
abril de 2018, p. 400.
[11] Anuario Industrial de España. Edición de 1901. p. 548
[12]
Nuria Puig y Adoración Álvaro, «La electrificación en España: empresas
y procesos regionales», Revista de Historia Industrial, n.º 24 (2003),
pp. 13-48, especialmente pp. 25-30. El modelo de Levy y Kocherthaler responde
al patrón de promotores especializados descrito por las autoras.
[13]
Javier
Loscertales, Inversiones alemanas en España, 1870-1920,
p. 20. El autor señala que Julio Kocherthaler era el representante de la AEG en
España.
[14]
«Subasta
y concursos», Electrón: Revista Internacional de Electricidad y sus
Aplicaciones, año VI, n.º 133, 20 de junio de 1901, p. 2. Electrón
(1896-1920) fue una de las revistas técnicas más importantes de la España de su
tiempo, dirigida en sus inicios por el ingeniero y empresario José Rodríguez de
la Peña. Esta fuente primaria corrobora la referencia de Octavio Sánchez
Ramos, Oportunidades de industrialización en Alcalá de Guadaíra en la
segunda mitad del XIX y principios del XX, p. 400, donde afirma que «En
1901 se subasta el alumbrado público de Alcalá».
[15]
Anuario Industrial de España.
Edición de 1902. p. 526.
[16]
Anuario Industrial de España.
Edición de 1902 (Madrid:
Establecimiento Tipográfico de Ricardo Fé, 1903), p. 145, sección «Sevilla –
Alcalá de Guadaíra».
[17]
Octavio Sánchez Ramos, «Oportunidades de industrialización en
Alcalá de Guadaíra en la segunda mitad del XIX y principios del XX», en I
Congreso de Historia y Cultura de Alcalá de Guadaíra. Homenaje a Francisco
García Rivero, Alcalá de Guadaíra, 24-27 de abril de 2018, p. 400. En
aquellos casos en los que la contrastación no ha sido posible, sus
informaciones se presentan como hipótesis interpretativas y no como hechos
plenamente verificados.
[18] Ídem,
p. 395.
[19]
Octavio Sánchez Ramos, «Oportunidades de industrialización en
Alcalá de Guadaíra en la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del XX», en I
Congreso de Historia y Cultura de Alcalá de Guadaíra. Homenaje a Francisco
García Rivero, Alcalá de Guadaíra, 24-27 de abril de 2018, p. 400. El autor
señala que la fundación de la Eléctrica San José tuvo lugar en 1912 por
iniciativa de Rafael Santos Sánchez-Alcobendas y que, al año siguiente, pasó a
la «Cooperativa Eléctrica Alcalareña».
[20]
«Un comunicado», El Heraldo de
Madrid, año XLIV, n.º 15.272, 26 de febrero de 1909, p. 4, en la sección de
«Correspondencia». El Heraldo de Madrid (1890-1939) fue un diario de
tendencia republicana y de amplia difusión nacional.
[21]
F.
J. Sánchez Jiménez, Estudio histórico-técnico de los molinos
hidráulicos de Alcalá de Guadaíra, p. 234 (tesis doctoral inédita,
Universidad de Sevilla, Sevilla, 2015).
[22]
«Proyecto eléctrico», Diario de
Córdoba, año LXX, n.º 21.636, 9 de abril de 1919, p. 2, en el marco de la
crónica de la conferencia del ingeniero alemán Hermann Storing sobre
aprovechamientos hidroeléctricos. El proyecto de Alcalá de Guadaíra se menciona
junto a otras iniciativas en el Guadalquivir y referencias alemanas del Rhin.
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