jueves, 20 de agosto de 2026

El Parque Cultural de Los Alcores: 15 años de espera mientras el patrimonio se pierde. La iglesia de San Juan Evangelista.

 

Iglesia de San Juan Evangelista de Gandul

Han pasado más de catorce años desde que, en diciembre de 2011, la Plataforma en Defensa de Los Alcores presentara el libro El Patrimonio de Los Alcores: una propuesta de Parque Cultural. Aquella obra, hoy convertida en una pieza de coleccionista, supuso un hito al contemplar por primera vez la comarca de un modo unitario, poniendo en valor su rico patrimonio y planteando la necesidad de su protección a través de la figura de la Zona Patrimonial, gestionada por un Parque Cultural.

Lo que entonces se vislumbraba al alcance de la mano se ha transformado, sin embargo, en una larga travesía administrativa. A fecha de hoy, la declaración sigue sin materializarse. La Plataforma, que agrupa a una docena de asociaciones ecologistas, culturales y ciudadanas, ha tenido que redoblar su presión ante la Junta de Andalucía. Tras una solicitud formal presentada en septiembre de 2025, y ante el silencio de la Administración autonómica, el colectivo remitió un segundo escrito a la Dirección General de Patrimonio Histórico reiterando la urgencia del proceso. Ambas comunicaciones permanecen, hasta el momento, sin respuesta. La reclamación de Zona Patrimonial se fundamenta en un informe de 2008 (Ref. 08/1653) de la propia Junta de Andalucía, que ya reconocía entonces que Los Alcores «reúne claramente todos los requisitos» para obtener dicha figura de protección contemplada en la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía.

En su momento, el respaldo institucional a la iniciativa fue amplio y transversal. La propuesta contó con el apoyo unánime de los plenos de los cuatro ayuntamientos de la comarca —Carmona, El Viso del Alcor, Mairena del Alcor y Alcalá de Guadaíra— y de la Diputación Provincial de Sevilla. A esta última administración se le remitió otro escrito con fecha 17 de febrero de 2026. La respuesta fue una breve nota en la que se nos indicaba que se daba traslado a la delegación competente; una delegación que, a todas luces, se muestra incompetente, pues a día de hoy aún no hemos recibido contestación alguna.

¿Qué nos estamos jugando? Los Alcores conforman un sistema patrimonial único en Andalucía, con dólmenes, yacimientos como el de Gandul, el escarpe, el Monumento Natural Riberas del Guadaíra, castillos, el conjunto histórico de Carmona, haciendas y un paisaje agrario singular. Sin embargo, este valioso conjunto sufre amenazas constantes: detectorismo furtivo, extractivismo en canteras, vertidos incontrolados, usurpación del dominio público y la presión de un modelo urbanístico desequilibrado.

A estas agresiones se suma una realidad menos visible, pero igualmente preocupante: el deterioro de algunos de los propios bienes que conforman este patrimonio. El estado de la iglesia de San Juan Evangelista, situada en el despoblado de Gandul, constituye un ejemplo especialmente significativo. Su degradación simboliza el riesgo de que, mientras se discute cómo proteger y gestionar de manera conjunta Los Alcores, algunos de sus elementos patrimoniales más valiosos continúen su imparable deterioro.

La situación de San Juan Evangelista permite entender que la reivindicación de la Plataforma no se limita a conseguir una nueva figura administrativa. Se trata, ante todo, de garantizar que el reconocimiento de los valores culturales, arqueológicos, paisajísticos y ambientales de Los Alcores se traduzca también en conservación, mantenimiento y protección efectiva sobre el terreno. Por ello, la Plataforma ha manifestado recientemente su preocupación por los movimientos de tierra en la dehesa de Piedra Hincada, un espacio de alto valor ambiental y arqueológico sobre el que mantiene una vigilancia permanente.

Pero el objetivo final sigue siendo la declaración formal. La figura del Parque Cultural permitiría establecer un órgano de gestión coordinada entre administraciones, universidades y entidades sociales, integrando competencias culturales, ambientales y urbanísticas. Ello impulsaría la conservación del territorio, la recuperación de caminos públicos, el fomento de un turismo cultural sostenible y la generación de empleo de calidad en la comarca.

La pelota sigue, pues, en el tejado de la Junta de Andalucía, la Diputación Provincial y los Ayuntamientos. El impulso de estos últimos resulta esencial, y sin embargo, están incumpliendo los acuerdos adoptados por sus propios plenos. Disponen de los mecanismos institucionales para exigir y lograr de la Junta de Andalucía un proyecto largamente esperado que, como ya señalaba aquel libro de 2011, no admite más dilaciones ni miradas hacia otro lado. Desde la ciudadanía, no vamos a permanecer impasibles: exigimos responsabilidades y acción efectiva a quienes tienen la obligación de proteger nuestro patrimonio.

Las sociedades actuales generan impactos insostenibles sobre la biosfera, y Los Alcores no es ajeno a esta realidad. Nuestro modelo socioeconómico ha desbordado los límites del territorio, degradando ecosistemas, empobreciendo la biodiversidad y alterando ciclos naturales como los del agua en las riberas del Guadaíra. El cambio climático, la contaminación, la pérdida de suelos y el agotamiento de recursos son consecuencia directa de este modelo. Frente a ello, proteger nuestro patrimonio cultural y natural no es solo un deber histórico, sino una respuesta necesaria ante una crisis ambiental que ya golpea nuestra comarca.

Francisco José Gavia Albarrán

20/08/2026

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