Han pasado más de catorce años
desde que, en diciembre de 2011, la Plataforma en Defensa de Los Alcores
presentara el libro El Patrimonio de Los Alcores: una propuesta de
Parque Cultural. Aquella obra, hoy convertida en una pieza de
coleccionista, supuso un hito al contemplar por primera vez la comarca de un
modo unitario, poniendo en valor su rico patrimonio y planteando la necesidad
de su protección a través de la figura de la Zona Patrimonial, gestionada por
un Parque Cultural.
Lo que entonces se vislumbraba
al alcance de la mano se ha transformado, sin embargo, en una larga travesía
administrativa. A fecha de hoy, la declaración sigue sin materializarse. La
Plataforma, que agrupa a una docena de asociaciones ecologistas, culturales y
ciudadanas, ha tenido que redoblar su presión ante la Junta de Andalucía. Tras
una solicitud formal presentada en septiembre de 2025, y ante el silencio de la
Administración autonómica, el colectivo remitió un segundo escrito a la
Dirección General de Patrimonio Histórico reiterando la urgencia del proceso.
Ambas comunicaciones permanecen, hasta el momento, sin respuesta. La
reclamación de Zona Patrimonial se fundamenta en un informe de 2008 (Ref.
08/1653) de la propia Junta de Andalucía, que ya reconocía entonces que Los
Alcores «reúne claramente todos los requisitos» para obtener dicha figura de
protección contemplada en la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía.
En su momento, el respaldo
institucional a la iniciativa fue amplio y transversal. La propuesta contó con
el apoyo unánime de los plenos de los cuatro ayuntamientos de la comarca
—Carmona, El Viso del Alcor, Mairena del Alcor y Alcalá de Guadaíra— y de la
Diputación Provincial de Sevilla. A esta última administración se le remitió
otro escrito con fecha 17 de febrero de 2026. La respuesta fue una breve nota
en la que se nos indicaba que se daba traslado a la delegación competente; una
delegación que, a todas luces, se muestra incompetente, pues a día de hoy aún
no hemos recibido contestación alguna.
¿Qué nos estamos jugando? Los
Alcores conforman un sistema patrimonial único en Andalucía, con dólmenes,
yacimientos como el de Gandul, el escarpe, el Monumento Natural Riberas del
Guadaíra, castillos, el conjunto histórico de Carmona, haciendas y un paisaje
agrario singular. Sin embargo, este valioso conjunto sufre amenazas constantes:
detectorismo furtivo, extractivismo en canteras, vertidos incontrolados,
usurpación del dominio público y la presión de un modelo urbanístico
desequilibrado.
A estas agresiones se suma una
realidad menos visible, pero igualmente preocupante: el deterioro de algunos de
los propios bienes que conforman este patrimonio. El estado de la iglesia de
San Juan Evangelista, situada en el despoblado de Gandul, constituye un ejemplo
especialmente significativo. Su degradación simboliza el riesgo de que,
mientras se discute cómo proteger y gestionar de manera conjunta Los Alcores,
algunos de sus elementos patrimoniales más valiosos continúen su imparable
deterioro.
La situación de San Juan
Evangelista permite entender que la reivindicación de la Plataforma no se
limita a conseguir una nueva figura administrativa. Se trata, ante todo, de
garantizar que el reconocimiento de los valores culturales, arqueológicos, paisajísticos
y ambientales de Los Alcores se traduzca también en conservación, mantenimiento
y protección efectiva sobre el terreno. Por ello, la Plataforma ha manifestado
recientemente su preocupación por los movimientos de tierra en la dehesa de
Piedra Hincada, un espacio de alto valor ambiental y arqueológico sobre el que
mantiene una vigilancia permanente.
Pero el objetivo final sigue
siendo la declaración formal. La figura del Parque Cultural permitiría
establecer un órgano de gestión coordinada entre administraciones,
universidades y entidades sociales, integrando competencias culturales,
ambientales y urbanísticas. Ello impulsaría la conservación del territorio, la
recuperación de caminos públicos, el fomento de un turismo cultural sostenible
y la generación de empleo de calidad en la comarca.
La pelota sigue, pues, en el
tejado de la Junta de Andalucía, la Diputación Provincial y los Ayuntamientos.
El impulso de estos últimos resulta esencial, y sin embargo, están incumpliendo
los acuerdos adoptados por sus propios plenos. Disponen de los mecanismos
institucionales para exigir y lograr de la Junta de Andalucía un proyecto
largamente esperado que, como ya señalaba aquel libro de 2011, no admite más
dilaciones ni miradas hacia otro lado. Desde la ciudadanía, no vamos a
permanecer impasibles: exigimos responsabilidades y acción efectiva a quienes
tienen la obligación de proteger nuestro patrimonio.
Las sociedades actuales
generan impactos insostenibles sobre la biosfera, y Los Alcores no es ajeno a
esta realidad. Nuestro modelo socioeconómico ha desbordado los límites del
territorio, degradando ecosistemas, empobreciendo la biodiversidad y alterando
ciclos naturales como los del agua en las riberas del Guadaíra. El cambio
climático, la contaminación, la pérdida de suelos y el agotamiento de recursos
son consecuencia directa de este modelo. Frente a ello, proteger nuestro
patrimonio cultural y natural no es solo un deber histórico, sino una respuesta
necesaria ante una crisis ambiental que ya golpea nuestra comarca.
Francisco José Gavia Albarrán
20/08/2026
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