martes, 9 de enero de 2024

II El puente “romano” de Gandul y su camino.

Puente de Gandul

Los puentes cumplen generalmente con una función práctica, que es la de salvar obstáculos geográficos uniendo territorios. Contribuyen, junto con las carreteras, los caminos y los ferrocarriles, a la articulación de regiones y países. Por ende, favorecen las actividades humanas: comerciales, turísticas, recreativas, la defensa, etcétera. Conocer la historia de los puentes y los itinerarios, entre pueblos y ciudades, es esencial para entender la importancia que tuvieron o tienen hoy. 

El puente “romano” de Gandul se encuentra en término municipal de Mairena del Alcor y sirvió para sortear el arroyo Salado. Muy pocos alcalareños lo tienen como algo mairenero, sin que le tengamos, de monumento, el mismo apego que los visueños a la «La Piera er Gallo».   

Aunque no hay vestigios que confirmen, de una forma taxativa, que la comunicación entre Hispalis y Anticaria cruzase el Arroyo Salado mediante un puente, esto debió ser así dada la importancia de esta vía de comunicación.  

La primera descripción del puente de Gandul y su camino la hemos encontrado en un trabajo de campo titulado: “Itinerario de Alcalá de Guadaíra a Málaga y Ramal de Antequera a Loja.”. Sus autores son los capitanes de E.M. Joaquín Dusmet y Navarro y Miguel Primo de Rivera y Sobremonte, fechado en septiembre de 1853. [1]Partiendo de Alcalá: 

«El camino continúa con las condiciones anteriores, se atraviesa el arroyo Salado, de márgenes escarpadas y aguas estacionales, por un puente de 3 ojos, de 264 pies de largo, 13 de ancho y 31 de alto, con un pretil de 1 vara, cambia algo de dirección y pasando por terreno muy arenoso y difícil en tiempos de lluvias, se aproxima por corto tiempo al río Guadaíra, desaparecen las ligeras y lejanas dominaciones de la izquierda, mejora el piso y se llega a Arahal.»[2]


[1] El trabajo consta de dos partes: la descripción del itinerario con 54 hojas, más una hoja plegada; encuadernado 24x33cm y una planimetría escala 1:20.000, que consta de un mapa en 15 hojas de 75,7 x 55,5 cm. Ambos documentos se encuentran en el Archivo Cartográfico de Estudios Geográficos del Centro Geográfico del Ejército. 

[2] Lo que es lo mismo: 80,5 metros de largo, 3.96 metros de ancho, 9,45 metros de altura y 0,84 metros de pretil. 


El Correo, Periódico Literario y Mercantil, n.º 635, p.1

Leandro José de Flores dice en sus memorias lo siguiente:  

«El puente que está en el Salado de Gandul parece haber sido antes de madera, y en 1733 lo hizo á su costa de cal y ladrillos la ciudad de Sevilla, y posteriormente habiendo estado intransitable para bestias y carruajes muchos años, pasando con dificultad la gente de a pie, se renovó y reedificó en 1828 por disposición del Excmo. Sr. Asistente D. José Manuel de Arjona, estrenándose á 22 de Enero. Hay memoria de que en 6 de Agosto de 1779 dieron muerte violenta en este sitio, por robarlo, á D. Andrés Laína y Pernía, vecino de Arahal.»[1] 

Gregorio García-Baquero López, Doctor en Historia por la Universidad de Sevilla, retrotrae la existencia de un puente, en el Arroyo Salado, al siglo XVI:  

«el 9 de noviembre de 1594, en una sesión del ayuntamiento de Sevilla se ponía en conocimiento la muerte que habían encontrado muchos arrieros cuando traían trigo y cebada a la ciudad al cruzar el puente del arroyo Salado de Gandul...», «...por estar la dicha pontezuela muy maltratada, y no tener pared, se han ahogado allí muchos arrieros, y muy de ordinario se le caen las cargas y traen el trigo mojado...»[2] 

Es probable que, para sortear el arroyo Salado de Gandul, al menos hasta el siglo XVI, se contara con un puente de origen romano, eso sí, en malas condiciones, como afirman los capitulares del ayuntamiento de Sevilla. También pudo levantarse, con posterioridad, uno de madera para solventar los incidentes que provocaba el arruinado puente. Recordemos que estamos ante un paso obligado en una importante vía de comunicación romana. Aún hoy, en la Vereda de Angorrilla, distante de allí un kilómetro cuatrocientos metros, se intuye una "pontezuela" que pudo servir para sortear una arroyada que baja de Los Alcores, y que podría ser de origen romano, parecida, pero más pequeña, a la que pudo existir en el Arroyo Salado. Unos restos que deberían ser estudiados y catalogados.  

Una publicación de la Dirección General de Ordenación del Territorio y Urbanismo, de la Consejería de Obras Públicas y Transporte, desmiente su origen romano y nos describe el puente de Gandul de la siguiente manera:   

«Erróneamente, en algunas fuentes, se le atribuye cronología romana. Constructivamente es un puente de fábrica de ladrillo con un solo ojo conservado de arco de medio punto, presentando tajamares de sección triangular en el paramento de contracorriente. La rasante de pavimento se encuentra muy alterada, aunque se aprecia la doble inclinación en “lomo de asno” con ligera pendiente que originalmente tendría.»[3][5]  

Según las Normas Subsidiarias del Planeamiento del Municipio de Mairena del Alcor, la protección actual del puente de Gandul, y su entorno, es la siguiente: se clasifica como suelo «no urbanizable», dentro del «Sistema General de Áreas Libres: Cauces y Protección de Márgenes», donde únicamente son permitidas las obras de «Mantenimiento y consolidación»; «Cualquier actuación sobre el mismo o sobre su entorno a distancia inferiores a 200 m. requerirá autorización previa del organismo competente en elementos declarados Bienes de Interés Cultural.» Se describe como: «De un solo ojo de bóveda de cañón, ejecutado con ladrillo tomado con cal. Se conserva la bóveda y sus apoyos, parte de los estribos han desaparecido quedando por tanto el puente mutilado y aislado del terreno.» En la ficha se cita a Blázquez como fuente de su posible origen romano.[4] Se encuentra catalogado como yacimiento arqueológico. El documento fue aprobado provisionalmente por el pleno del ayuntamiento en sesión celebrada el día 14 de marzo y definitivamente el 26 de octubre de 1994.  

En la Guía del Patrimonio Histórico Andaluz se dice lo siguiente:  

«El sitio arqueológico se sitúa sobre una suave loma que desciende hacia el arroyo Salado, junto al camino de servicio de la Autovía A-92. Los materiales arqueológicos se hallan muy diseminados por una amplia extensión, aunque se advierte una mayor concentración alrededor de un poste de luz que corona la cima de la loma. Se documentan abundantes fragmentos cerámicos de época orientalizante y turdetana, entre los que se distinguen bordes de urnas -algunas con decoración pintada-, fondos de recipientes del tipo "pie solero", bordes de ánforas, asas -amorcilladas y geminadas-, y varios fragmentos de sílex (microláminas y núcleos). En menor proporción se localizan restos de época romana, compuestos por escasos bordes de "dolia", galbos de TSH, cerámica común y materiales constructivos -tégulas y "laterculi"-».  

Los capitanes Joaquín Dusmet y Navarro y Miguel Primo de Rivera y Sobremonte también nos hablan del puente de Alcalá:  

Al S., y sobre el Guadaíra, tiene un puente de mampostería de 388 pies de largo, 17 de ancho y 39 de alto por el centro formando caballete o subida por ambos lados. Tiene siete ojos, los dos primeros de 13 y 17 pies de luz, y los otros cinco de 2, el pretil también de mampostería tiene una vara de altura. Desde este puente parte a la izquierda el camino de Utrera carretero y muy bueno y a la derecha el de Dos Hermanas. El río es invadeable en las inmediaciones, de poca corriente y márgenes bastantes escarpadas.[5] 

En el dictamen emitido se pone énfasis en el mal estado de los caminos que enlazan ciudades y pueblos y se defiende la urgencia de llevar a cabo su mejora debido la importancia agrícola de las tierras por donde discurren y lo estratégico para la defensa del flanco sur de la península:  

«El estado que tienen los dos ramales del camino de que consta este itinerario corresponde mal al objeto e importancia de los mismos. Desde Alcalá de Guadaíra a Loja, equivalente a decir de Sevilla a Granada, más que una carretera es un carril abierto por el tránsito en el terreno natural: este como de cultivo, es flojo y arenoso, además, y por consiguiente el camino adolece de los mismos inconvenientes; haciéndose difícil en los tiempos lluviosos y aún casi intransitable.»  

«El número y comodidad de las vías de comunicación en todos los países a la par que constituye un elemento principal de desarrollo de la riqueza e ilustración de los pueblos, facilita a los gobiernos los medios más poderosos y eficaces de conservar la tranquilidad interior y de precaverse contra invasiones extranjeras.»  

Los autores constatan que las comunicaciones en esta zona son peores que en otras regiones de España.[6] Dicen que es una situación que viene de lejos. De hecho, al menos desde 1846 la Diputación Provincial era consciente de que el tramo del camino entre Gandul y Arahal era el que se encontraba en peor estado de conservación en la provincia de Sevilla.[7] Para solucionarlo, se mandó elaborar un proyecto que permitiese mejorar las “27,000 varas” que separan ambas localidades. [8] No es hasta 1850 cuando se realiza un reconocimiento y levantamiento de planos por el arquitecto Balbino Marrón. El expediente administrativo fue elevado a Madrid siendo aprobado. Para financiar las obras se le propuso al Gobierno central la aprobación de varios arbitrios. La hacienda pública provincial se encontraba sumida en un absoluto desastre.[9] Ese mismo año se intentará regularizar las cuentas de propios y poner al corriente las antiguas que se encontraban inmersas en el más absoluto «desorden, desgobierno y despilfarro». El proyecto consistía en reformar la pendiente, que, a su paso por Gandul, sorteaba el escarpe de Los Alcores, dándole otra dirección para disminuir el desnivel. La prensa resaltará la generosidad del marqués que había cedido los terrenos por donde pasaría el nuevo camino.[10] Ese mismo año se destinará una cuerda de presos para los primeros trabajos en Gandul.[11] Unas obras que continuaban en 1852.[12]La tarea le fue encomienda a D. José de Hezeta:   

«Al encargarse del mando político y civil de la provincia el número de cuentas no rendidas de los ayuntamientos era (no hay en decirlo exageración), prodigioso: pasaban, si la memoria no nos es infiel, de cuatro mil. Ayuntamientos había que tenían pendientes las suyas desde los años 1835, 36 y 37: alguno desde 1808. [13] 

Cuatro años más tarde, en 1850, la prensa seguirá informando del lamentable estado del camino que conduce a Granada y Málaga: «no solo por lo ruinoso del puente de Aguadulce, sino por la cuesta de Gandul». El 14 de abril el periódico La Época aseguraba que los trabajos comenzarían en breve y que la diputación había encargado a D. Balbino Marrón y Romero, arquitecto mayor de la ciudad, la dirección de las obras.[14] Ese mismo año presentará el proyecto, con la planimetría y la previsión de fondos necesarios para su ejecución. La diputación le dio traslado a Madrid, donde fue aprobado.  

Las obras proyectadas consistían en «reformar la pendiente de la cuesta de Gandul, dándole otra dirección para disminuir el desnivel grande que hoy tiene…, componer los estribos del puente de Aguadulce y asegurar una de las pilas socavadas por las aguas». Esta noticia tendrá muy buena acogida en la prensa local. En el periódico La Paz se dirá que, aparte de las elecciones a diputados, que en aquellos días estaba en el candelero, lo que más llamaba la atención de la ciudadanía eran las mejoras materiales y se le agradecía al marqués de Gandul la cesión de los terrenos por donde se desviaría el nuevo camino. Pasan los meses. En agosto la prensa informa de lo inminente de las obras:  

«Conocida es de todos, la utilidad del camino que pone a Sevilla en comunicación con las provincias de Málaga y Granada, y conocido es también el estado lamentable en que hace tiempo se encuentra, no solo por lo ruinoso del puente de Aguadulce, sino por la cuesta de Gandul. La autoridad se consagró a procurar su recomposición, y para eso, como ya tienen noticia nuestros lectores, se procedió a su reconocimiento, levantándose planos que hemos visto perfectamente ejecutados por el arquitecto D. Balbino Morrón; y finalmente a la formación del presupuesto. El Gobierno de la provincia luego que terminó el expediente, lo elevó al de Madrid, y hoy tenemos la satisfacción de asegurar a nuestros lectores, que ha sido aprobado. En su consecuencia se va a reformar la pendiente de la cuesta de Gandul, dándole otra dirección para disminuir el desnivel grande que hoy tiene; y justo es consignar aquí nuestra gratitud al Sr. marqués de Gandul, que, con una generosidad ejemplar, ha cedido gratuitamente en obsequio del bien público los terrenos de su propiedad por donde ha de pasar el nuevo camino. También se va a proceder a componer los estribos del puente de Aguadulce y a asegurar una de las pilas, socavada por las aguas, por cuyas razones se encuentra hoy ruinoso. Esta obra debe empezar muy pronto, y no tardará mucho en concluirse.»[15] 


[1] Leandro José de Flores. Cuaderno 6º, Adicional a las Memorias Históricas de Alcalá de Guadaíra, que trata de Gandul, Marchenilla y Dos Hermanas, con alguna otra adición a los cuadernos anteriores. Sevilla. Con licencia: Imprenta de D. Mariano Caro. 1834. 

[2] Gregorio García-Baquero López, Sevilla y la Provisión de Alimentos en el Siglo XVI, 2006. pag.108, en https://elganduldealcaladeguadaira.blogspot.com/2015_03_10_archive.html 

[3] Patrimonio histórico en el ámbito de la Cuenca del Río Guadaíra, 2000, pg. 203-204, se cita también a D. Leandro José de Flores y sus Memorias Históricas de la villa de Alcalá de Guadaíra, edición de 1903. 

[4] Blázquez y Delgado Aguilera, Antonio y Blázquez Jiménez, Antonio, 1923. Vías romanas de Sevilla a Córdoba por Antequera. De Córdoba a Cástulo por El Carpio. De Fuente de La Higuera a Cartagena y de Cartagena a Cástulo. Memorias de la Junta Superior de Excavaciones Arqueológicas, 59, núm. 6 de 1922- 1923, Madrid. 

[5] El trabajo consta de dos partes: la descripción del itinerario con 54 hojas, más una hoja plegada; encuadernado 24x33cm y una planimetría escala 1:20.000, que consta de un mapa en 15 hojas de 75,7 x 55,5 cm. Ambos documentos se encuentran en el Archivo Cartográfico de Estudios Geográficos del Centro Geográfico del Ejército. 

[6] Ibidem.

[7] La Andalucía, 31-01-1864, p.2, Guía de Sevilla y su provincia. 1865m p.49, 1866, p.52.

[8] El Tiempo (Madrid) 23-2-1846 p.2.

[9] El Tiempo, 23-02-1846, p.2. 

[10] El Heraldo (Madrid) 21-8-1850, p.3., El Popular (Madrid) 20-8-1850.

[11] El Heraldo (Madrid) 21-8-1850, p.3.

[12] El Observador (Madrid) 16-6-1852, n.º 1.415, p.2., El Heraldo (Madrid) 15-6-1852, p.3,

[13] Ibidem; El Tiempo (Madrid) 23-2-1846 p.2, El Popular (Madrid) 20-8-1850, La Época (Madrid) 21-8-1850, n.º 451, p.4., El Heraldo (Madrid) 21-8-1850, p.3. 

[14] La Época (Madrid )14-4-1850, n.º 342 y La España (Madrid). 14-4-1850, n.º 618, p.2. 

[15] La Paz (Sevilla) 16-8-1850, p.2

                                                                                                      Dibujo publicado en El Nuevo Avisador 22-7-1844

El 20 de septiembre fue convocado remate a las 12 de la mañana «en este Gobierno y ante el Alcalde de Alcalá de Guadaíra, para subasta de las obras que han de ejecutarse en el trono de la Cuesta de Gandul, en el camino vecinal de Sevilla a Granada y Málaga.» El mismo procedimiento se seguirá con el puente de Aguadulce, emplazando a los interesados en el Ayuntamiento de Osuna.[1] 

A pesar de lo anunciado, en 1852, el camino en la zona de Gandul continuaba en mal estado. En junio se destinará una cuerda de presos del penal de Sevilla para repararlo.[2] 

Sea como fuere, en la Guía de Sevilla y su provincia, correspondiente a los años 1865 y 1866, dentro de la «Relación de caminos provinciales que en combinación con las vías férreas y carreteras del plan general completarán el sistema de comunicaciones de la provincia de Sevilla. Caminos vecinales de primer orden o preferentes», el de Gandul a Alcalá de Guadaíra se encontraba pendiente de estudio para su mejora.[3] 


[1] La Paz (Sevilla) 7-9-1850, p,3, La Paz (Sevilla) 8-9-1850, p.4, La Paz (Sevilla) 10-9-1850, p.3. «Lo que se hace saber al público para conocimiento de los que deseen interesarse en ella, advirtiendo, que no se admitirá proposición que exceda de la cantidad del presupuesto el cual estará de manifiesto en la Secretaría de este Gobierno y en la del Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra como también los planos memoria y condiciones relativas a la expresada obra. Sevilla 5 de septiembre de 1850 Javier Cavestany.».

[2] El Observador (Madrid) 16-6-1852, n.º 1.415, p.2, El Heraldo (Madrid) 15-6-1852, p.3, La España (Madrid) 15-6-1852, n.º 1.290 p.2.

[3] Guía de Sevilla y su provincia, de 1865, pg.49 y la de 1866, pg.62.

Francisco José Gavira Albarrán


domingo, 31 de diciembre de 2023

NOTA DE PRENSA: Alwadi-ira – Ecologistas en Acción ha puesto en conocimiento de las Delegaciones Territoriales de Industria, Energía y Minas; Sostenibilidad, Medio Ambiente y Economía Azul de la Junta de Andalucía y del Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra, la existencia de una cantera presuntamente ilegal en la Cañada del Chochar, término municipal de Alcalá de Guadaíra. El punto concreto es conocido como Huerta de Camisón o Huerta el Mohíno.


En esta huerta existe un registro y un pozo del que partían varias galerías construidas por The Seville Water Works Company Limited (SWW), que traían las aguas captadas en la Hacienda de Clavinque, TM de Mairena del Alcor, y de otros puntos para abastecer a Sevilla. Es por ello, por lo que en Alwadi-ira pensamos que la actividad denunciada pone en riesgo un sistema de captación de aguas útil en tiempos de sequía, sin menoscabo de que constituye un atentado contra nuestro patrimonio histórico y ambiental.

 

Por otra parte, la actividad extractiva podría tener como objeto la utilización de tierra vegetal para cumplir con el plan de restauración de la zona, ya explotada por la cantera “Sevilla 2000 y demasías”, perteneciente a la cementera de Portland Valderrivas, circunstancia que debe ser comprobada.

 

En todo caso, la actividad extractiva denunciada debería contar con la autorización preceptiva, y luego prevista dentro de los planes de labores de la entidad concesionaria de la cuadrícula minera, que es Portland Valderrivas, S.A. 

 

Desde el grupo ecologista alcalareño se considera que podríamos estar ante lo que suele conocerse como “desvestir un santo para vestir a otro”. En este sentido, debemos recordar que la restauración debe responder al uso racional de los recursos naturales y a la ponderación o armonización de los diversos intereses generales que concurren en las actividades extractivas y mineras reflejados en la legislación y doctrina jurisprudencial. 

Por lo tanto, nos encontramos ante un hecho muy grave dado que las actuaciones que se están llevando a cabo en esta nueva cantera pueden carecer del preceptivo Estudio de Impacto Ambiental al que se refiere el artículo 35 y siguientes de la Ley 21/2013, de 9 de diciembre, de evaluación ambiental. En consecuencia, carecería de la Evaluación Ambiental y del resto de requisitos necesarios para la autorización de un nuevo proyecto minero. 

Por otro lado, no deben olvidarse las responsabilidades del Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra. El Texto Refundido Normas Urbanísticas del PGOU 94 de Alcalá de Guadaíra, actualizado a 3/10/2023 con las Modificaciones Puntuales aprobadas definitivamente hasta la fecha, Sección 3ª “Proyectos de Otras Actuaciones Urbanísticas”, artículo 33.2. d) y e) establece que: “Serán sujeto a licencia previa los actos que a continuación se relacionan, sea cual sea la naturaleza del dominio del suelo donde se pretenda realizar”:


d) Los movimientos de tierra, tales como desmontes, explanaciones, excavaciones y terraplenes, las obras de instalación de servicios públicos, las de ejecución de vialidad y, en general, las relacionadas con la urbanización, excepto que estos actos hayan sido detallados y programados como obras a ejecutar en un proyecto de urbanización definitivamente aprobado o de edificaciones que dispongan de licencia.

e) Las actividades extractivas de minerales, líquidos, de cualquier otra índole, así como las de vertidos en el subsuelo. 

Alwadi-ira – Ecologistas en Acción ha solicitado la inspección del lugar, y en el caso que proceda, se paralicen las labores y se sancione conminando a su restauración. 

Alcalá de Guadaíra, 29 de diciembre de 2023

 

  

lunes, 25 de diciembre de 2023

Nota de Prensa: Alwadiira – Ecologistas en Acción se ha personado en el Recurso Contencioso Administrativo interpuesto por Bogaris PV5 SL contra la resolución de la Dirección General de Ordenación del Territorio, Urbanismo y Agenda Urbana, que aprueba la modificación definitiva de la Modificación del PGOU de Alcalá de Guadaira, relativa a la regulación de la implantación de instalaciones de generación de energía solar en nuestro término municipal.



La promotora Bogaris PV5, S.L. ha presentado un proyecto de planta fotovoltaica que ocuparía la actual cantera de Las Majadilla, situada entre el Castillo de Marchenilla y el despoblado de Gandul, hoy en su fase final de explotación, pendiente de cumplir con el plan de restauración. Una zona que se encuentra fuera de ordenación para este tipo de actividades. Su implantación incumpliría el Decreto 267/2009, de 9 de junio, por el que se aprueba el Plan de Ordenación del Territorio de la Aglomeración Urbana de Sevilla (POTAUS). Dicho Plan reconoce que: «el escarpe de Los Alcores constituye un recurso paisajístico de primer orden». Más aún, señala que: «Dada la alta visibilidad de estos espacios y, por tanto, de las actuaciones que pudiesen implantarse sobre ellos, las medidas para su protección deben extenderse no solo a los escarpes propiamente dichos, sino también a las superficies colindantes con las cornisas superiores». 

Alwai-ira apoya decididamente la energía solar como energía renovable de menor impacto ambiental frente a casi todas las tecnologías de generación de electricidad actuales, especialmente al autoconsumo institucional y social. Sin embargo, piensa que es necesaria y urgente una planificación, de carácter autonómica y local, para la ubicación de estas instalaciones que evite o minimice los impactos sociales y ambientales en el entorno. 

Es por ello, por lo que urge disponer de una normativa que cuente con la participación de la sociedad civil para la correcta ordenación e implantación de estas instalaciones solares, de forma que se puedan evaluar los efectos ambientales de manera racional y poder asociar la consideración de los impactos a una referencia común. 

La modificación del PGOU aprobada por Ayuntamiento de Alcalá y respaldada por la Junta de Andalucía podría ser mejorada, no nos cabe la menor duda. El nuevo plan de ordenación que se anuncia debería intentarlo. No obstante, el recurso de Bogaris PV5, SL puede desregularizar la implantación de este tipo de proyectos, con consecuencias irreparables para nuestro municipio, socavando las competencias que la Ley 7/1985, de 2 de abril, Reguladora de las Bases del Régimen Local, en su nueva redacción dada por la Ley 27/2013 de 27 de diciembre, de racionalización y sostenibilidad de la administración local, atribuye a los municipios en su artículo 25.2. «El Municipio ejercerá en todo caso como competencias propias, en los términos de la legislación del Estado y de las Comunidades Autónomas, en las siguientes materias: a) Urbanismo: planeamiento, gestión, ejecución y disciplina urbanística. Protección y gestión del Patrimonio histórico». 

Por todo lo anterior, Alwadi-ira - Ecologistas en Acción, rechazamos las pretensiones de Bolaris de levantar una planta fotovoltaica junto a la cornisa de Los Alcores, un espacio protegido para el que se solicita la declaración como Zona Patrimonial que sería gestionada por un Parque Cultural. En este sentido, llevaremos a cabo todas las gestiones que correspondan para procurar que esa planta fotovoltaica y otras que se intente colocar en el escarpe no llegue a materializarse. 

Alcalá de Guadaíra, 18 de diciembre de 2023

 

Sociedad Ecologista E-mail: alwadi.ira@gmail.com.   Web: www.alwadi-ira.es Alwadi-ira - Ecologistas en Acción.    Apartado de Correos 226. 

martes, 12 de diciembre de 2023

RUTA DESDE LA CAÑADA DEL CHOCHAR A LA CRUZ DE OTÍVAR Y ALGUNAS LEYENDAS

 

Fecha: Domingo 28 de enero 2024.

Longitud: 8 kilómetros. Circular.

Dificultad: baja.

Duración: 3 horas        

Recomendaciones: Llevar calzado adecuado.

Objetivos:

1.      Conocer la riqueza patrimonial y medioambiental de Alcalá de Guadaíra y sus amenazas, especialmente la de Portland que se cierne en la Dehesa de Piedra Hincada y la Dehesa Nueva.

2.      Reivindicar la Zona Patrimonial y Parque Cultural para Los Alcores.

 

Hora de salida:

9 de la mañana de la puerta de la feria

9:30 de la Cañada del Chochar

Organiza: Alwadi-ira - Ecologistas en Acción

Para llegar al punto de salida: Una vez pasado el cruce de Montecarmelo, dirección Mairena del Alcor, debemos llegar hasta la segunda rotonda. Desde allí volveremos para Alcalá. A un kilómetro tomaremos la salida que veremos a la derecha. Un poco antes de llegar a la gasolinera GO++ parte un camino perpendicular a la autovía conocido como la Cañada del Chochar. Este es el punto donde estacionaremos los coches en paralelo al camino.

PUNTO AZUL INICIO DE L RUTA


Descripción de la ruta:  

En el punto de salida del recorrido propuesto hablaremos de la Hacienda de Martín Navarro, que se encuentra al otro lado de la autovía, y de la reivindicación para Los Alcores la figura de Zona Patrimonial gestionada por un Parque Cultural. 

Continuaremos por la Cañada del Chochar, un camino que delimita dos importantes dehesas: la de Piedra Hincada a nuestra izquierda y la Dehesa Nueva o de Martín Navarro a la derecha. 

La dehesa de Piedra Hincada suministró durante siglo sillares con los que se levantaron muchas construcciones de importancia en nuestra comarca y Sevilla. 

La Dehesa Nueva o de Martín Navarro es la más importante de Alcalá de Guadaíra. En ella predomina la encina, especialmente en las zonas bajas donde el suelo es más fértil, dominando el acebuche los cerros y donde la vegetación de porte arbóreo ha desaparecido el tomillo ha ido ocupando su lugar. 

CAÑADA DEL CHOCHAR

La riqueza vegetal de estas dehesas no se resume en encinas y acebuches, es posible encontrar: coscojas, algarrobos, algún alcornoque, higueras, lentiscos, cornicabras, jaras, retamas, matagallos, majuelos, espinos negros, hediondos, jaguarzo negro, cantuesos, palmitos o tomillos y un largo etc. de herbáceas. 

La fauna presenta, entre otras, las siguientes especies: ratonero, milano, águila culebrera, cernícalo común y primilla, cuervo, lechuzas, mochuelos, zorros, liebres, conejos, meloncillo, gineta, erizo..., culebra de escalera, lagarto ocelado, etc. 

HACIENDA LOS JIMÉNEZ

Durante la ruta veremos algunas huertas supervivientes. Otras han desaparecido, un ejemplo es la conocida como la Huerta de El Mohino, que luego pasaría a llamarse Huerta de Camisón. En este punto existió un registro y un pozo desde donde partían algunas galerías construidas por The Seville Water Works Company Limited (SWW), que traía las aguas captadas en la Hacienda de Clavinque, en Mairena del Alcor, y otros puntos, para abastecer a Sevilla.

Dejaremos la Cañada del Chochar para continuar por el Carril de Martín Navarro. A nuestra derecha se encontraba el Cerro del Relojero, convertido hoy en una cantera. Según cuentan, entre los olivos del cerro, allá por los años cuarenta, cincuenta y sesenta del pasado siglo, aún sembraba tomates un tal Romerito. El olivar contaba con pozo y casilla nombrada de la misma manera, del Relojero. Con anterioridad estas tierras habían pertenecido a la Dehesa Nueva. A la izquierda del carril continúan las huertas y alguna explotación ganadera. En esta zona se encuentra el segundo de los registros de la SWW, dentro de una haza que fue de Joaquín Mora. 

El siguiente tramo es de subida hasta situarnos en lo alto de un cerro donde vamos a disponer de las mejores vistas de Sevilla y una sensación de altura que no se corresponde con la cota en la que nos encontramos. Veremos cómo Los Alcores se hunden en las terrazas del Guadalquivir entre olivares que, en su mayor parte, pertenecen a la Hacienda de la Soledad o Nueva. Estos cerros también estuvieron sembrados de olivos. Las propiedades de la zona eran divididas por grandes vallados de setos vivos en los que proliferaban el acebuche, la coscoja, el lentisco, la cornicabra, el espino majoleto, rosales silvestres, torviscos, etc.


CRUZ DE OTÍVAR

Descenderemos de los cerros para cruzar el Camino de Pero Mingo, parcialmente usurpado, para aproximarnos a la Hacienda de Los Jiménez, que pronto aparecerá entre olivos justo enfrente a nosotros. De la hacienda hay que destacar las crujías con alineamiento de arcos de medio punto, ya sin la cubierta. En su interior se conservaban, hasta hace muy poco, más de veinte tinajas de vino que proporcionaban una idea del cultivo predominante en zona durante el siglo XVIII. La gañanía, la torre de contrapeso, el patio con pozo y las dependencias que sirvieron de vivienda son dignas de un estudio en profundidad. Esta hacienda, hasta mediados del siglo XX, fue una venta y escenario de otra leyenda, la de Bigotes: “llueve más que cuando mataron a Bigotes”. La Hacienda de la Soledad o Nueva nos queda a la derecha, a unos cuatrocientos metros. Presenta un estado de conservación excelente. En ella también sucedieron acontecimientos relevantes, hoy leyendas. 

Abandonaremos Los Jiménez para dirigirnos al camino de Matatoros. Dejando a nuestra espalda la torre de contrapeso, rematada por almenas y una cruz humilladero que jalona el espacio delante de la fachada. Andamos sobre un gran yacimiento arqueológico catalogado en el PGOU. 

Una vez en el camino, lo tomaremos a la izquierda hasta llegar a la Cruz de Otivar. En esta zona se ubica otro de los registros de la SWW y otras de las leyenda, la que tiene que ver con el ahogamiento de un niño. Desde allí regresaremos a la Cañada del Chochar, que nos saldrá perpendicular a la izquierda cuatrocientos metros más adelante. En este tramo estaremos flanqueados por huertas y olivares. 

La Cañada del Chochar tiene desde aquí tres kilómetros doscientos metros hasta la A-398. La margen derecha formaba parte de la dehesa de Piedra Hincada y fue propiedad de Vicente Belloc, entre otros, hoy de la cementera. En este punto informaremos del estado de las reivindicaciones que sobre ella plantea Alwadi.ira y la Plataforma contra la incineración Los Alcores - Sevilla. A la izquierda se suceden las huertas comenzando con la del Negro, conocida también como el huerto de Tejeringo, huerta de la Cañada o la huerta de Capita, le seguía la huerta del Huertita, la huerta de Lunares o de Camacho y el olivar de Pérez, un panadero de campo que recaló en aquel lugar. 

Cuando lleguemos, nuevamente, a la huerta de Camisón, las huertas pasarán a estar en la margen derecha del camino y la Dehesa Nueva a nuestra izquierda. 

Finalizaremos nuestro recorrido en el punto de partida. 

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MAPA DE LA RUTA


domingo, 3 de diciembre de 2023

La actividad minera en Los Alcores

 


La actividad minera en nuestra localidad está poniendo en serio peligro algunos valores naturales, culturales y paisajísticos singulares. Tal es el caso de las extracciones de albero en las canteras situadas frente al Castillo de Marchenilla. Ésta está delimitada al norte por la autovía A-92, al este y sur por los cultivos de la vega del río Guadaíra, y al oeste por la carretera a Morón de la Frontera. El perímetro de esta cantera ha sido vallado, pudiéndose observar que, en algunos puntos, la valla ocupa parte del camino que recorre este espacio por su parte sur y este, al borde de los cultivos de la vega. 

Esta cantera mantiene en explotación las partes altas de estos afloramientos calcareníticos terciarios, amenazando con extender sus efectos a la cornisa que bruscamente baja hacia la vega. Esta cornisa es un elemento singular del paisaje en el acceso a nuestra localidad por la autovía A-92 desde el este. Alberga además numerosos restos de asentamientos romanos en la zona. Una atención especial merecen los valores naturales de este espacio, que se describen a continuación. 

Las calcarenitas son materiales de alta capacidad de infiltración de agua, actuando como zonas de recarga de acuíferos. En años húmedos, el agua infiltrada rezuma por los afloramientos rocosos de la cornisa permitiendo el establecimiento de vegetación propia de ribera, como los juncos. 

Nos centramos ahora en la vegetación. En el área que nos ocupa se encuentran poblaciones de especies de gran valor desde el punto de vista de la biodiversidad. Destaca la presencia, en la misma cornisa, de la población de una especie herbácea anual, de la familia de las Cariofiláceas. Se trata de Silene mariana Pau. Esta especie encuentra sus poblaciones más cercanas en Sierra Morena. Está incluida como Vulnerable en el actual catálogo de Flora Silvestre Amenazada de Andalucía, aprobado en la Ley 8/2003, de 28 de Octubre, de la Flora y Fauna Silvestre de Andalucía. Esta misma ley establece la obligatoriedad, por parte de la Administración, de elaborar y desarrollar un Plan de Conservación para Especies Vulnerables, además de las sanciones correspondientes por el daño o menoscabo de individuos de especies incluidas en este Catálogo de Flora Amenazada. 

Hay otras dos especies que se encuentra en la zona y que, aunque no están incluidas en el Catálogo de Flora Amenazada actualmente vigente por Ley, sí que se incluyen en la Lista Roja de Flora Vascular de Andalucía, editado por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía en el presente año 2005. Esta Lista Roja es un documento de carácter científico que pretende ser la base para una revisión del actual catálogo de Flora Amenazada en Andalucía. Recoge todos los taxones actualmente protegidos por Ley, ampliando dicho listado a otros muchos taxones por su singularidad, endemicidad, nuevos hallazgos, etc, y que seguramente pasen a formar parte de un futuro Catálogo de Flora Amenazada de Andalucía. 

Las dos especies a las que estamos haciendo referencia son Anchusa calcarea Boiss., que se incluye en la Lista Roja en la categoría DD (Datos Insuficientes para una catalogación), y Euphorbia baetica Boiss. que se contempla en esta Lista Roja como Vulnerable. Respecto a Anchusa calcarea, se encuentran algunos individuos aislados en las zonas altas, que están siendo actualmente explotadas por la cantera. Por su parte, Euphorbia baetica cuenta con un gran número de individuos en las zonas más bajas, próxima al camino perimetral y los cultivos de la vega. 

Es muy probable que, además de las especies indicadas, aparezcan un par de especies también incluidas como Vulnerables en el Catálogo de Flora Amenazada de la citada Ley 8/2003, ya que encuentra aquí su hábitat característico y cuentan con núcleos de poblaciones muy cercanos, en terrenos calcareníticos en los alrededores de Alcalá. Por un lado, está la Cosentinia vellea (Aiton) Tod. subsp. bivalens (Reichstein) Rivas Martínez & Salvo. Se trata de un helecho que crece en las grietas de rocas calcáreas. La otra especie es la Loeflingia baetica Lag., una Cariofilácea de pequeño porte que crece en suelos de textura arenosa, como los generados por la erosión de la calcarenita y que se depositan en la base de esta cornisa.

Otro dato destacable es la presencia de una importante población de Cernícalo Primilla (Falco naumanni) entre los muros del Castillo de Marchenilla, especie que requiere amplias áreas de campeo, prefiriendo los espacios abiertos con vegetación natural y las zonas de cultivos, donde encuentran abundante alimento, imprescindible para el mantenimiento de sus poblaciones. 

Para una efectiva protección de este espacio es necesario no sólo evitar el avance de la cantera, que acabaría por destruir totalmente el hábitat y todos los elementos antes destacados, sino también hacer un control del uso público, ya que se trata de una zona de esparcimiento donde se observan actividades impactantes, algunas graves, como las debidas a vehículos de motor.

Antonio Gavira Albarrán

martes, 21 de noviembre de 2023

Rutas por el río Guadaíra: El descubrimiento del Molino de "Ojea"

Restos del Molino de Ojeda o Ojea

El 8 de septiembre salimos de Beca a las cinco de la tarde con treinta y dos grados centígrados. Tomamos la carretera de Morón, la A-360. Una vez que dejamos atrás la urbanización de La Ramira, en la arruinada venta de San José de Campanilla, cogimos a la derecha por la vía pecuaria Cordel o Colada de Pilares y Mancera hasta alcanzar el río Guadaíra. Aparcamos los coches junto a la pasá del río, a la sombra de unos imponentes eucaliptos. Serían las cinco cuarenta de la tarde. 

Iniciamos la ruta siguiendo lo que parecía una canalización flanqueada por eucaliptos, muy deteriorados por el fuego y las plagas, hasta que dimos con los restos del molino de Ojeda o Ojea, como se le nombra en la cartografía histórica. La canalización presenta alguna compuerta en su recorrido. Posiblemente sirvieron para regular el caudal que llegaba al molino y para el riego de las tierras comprendidas entre el ingenio hidráulico y el río. 

Posible esquema

El punto donde estuvo el rodezno se encuentra colmatado. De la sala molinera no ha quedado nada, salvo los michinales donde quedaban encastradas las vigas que sustentaban el piso y que separaba esta dependencia del cárcabo. 

Foto aérea años setenta del pasado siglo donde se puede apreciar aún el molino.

Sobreviven tres almenas decorando uno de los laterales de la atarjea, el más próxima a la sala de piedras. En esta parte pudo existir una fuente y abrevadero. Pasado el molino, el canal continuaba conduciendo el agua durante doscientos metros hasta su desembocadura en el río Guadaíra.
 

Después de tirar numerosas fotos retornamos al punto de partida. Allí comprobamos que el sistema de conducción de aguas traspasaba la vía pecuaria y que, en el río, se construyó una presa con compuertas para regular el caudal. Lo que permitiría cierta molienda y riego en cualquier época del año. 

Proseguimos nuestra ruta por la margen derecha, corriente arriba. Sorteamos el aliviadero de unas balsas situadas a nuestra izquierda que, según se dice, almacenan las aguas tratadas de la depuradora de Morón. En este tramo, el cauce del río se encuentra completamente cerrado por la vegetación: cañas, acebuches, aladiernos, fresnos, eucaliptos, zarzas, palmas, lentiscos... Aquí, un lentiscos singular nos sorprendió por su altura, el grosor de su tronco y el perímetro de cobertura de la corona. 

Un poco más adelante nos internarnos en el cauce, gracias a una mayor presencia de eucaliptos. En este tramo, seco, subsistían pequeños charcones y algunas minúsculas ranas. También aquí constatamos la presencia de jabalíes por sus pisadas y el movimiento de tierras. Muy pronto el cañaveral lo ocupó todo, complicando nuestro transitar por el lecho del río y abandonamos el cauce escalando por la margen izquierda, algo que algunos conseguimos con bastante dificultad. 

Reanudamos nuestra marcha por la ribera entre olivos y tierra calma. Un granado y unos restos cerámicos nos señalaron el lugar donde alguna vez hubo un cortijo o un rancho. A su alrededor, la tierra, sedienta, recién roturada, reclamaba un suministro normal de precipitaciones que no ha llegado a caer en los últimos cinco años. 

Al llegar a una segunda pasá decidimos regresar. Tomamos el camino que, perpendicular al río, partía a nuestra derecha, hasta cruzar la Vereda de Las Tinajas que, en este tramo, se encuentra completamente usurpada. Luego, continuamos por un camino de servidumbre, entre olivos en superintensivos y tradicionales. Según algunas fuentes, en España se concentra el 50% del total mundial y se prevé que para 2030 el 30% del olivar mundial sea superintensivo. 

En un punto, sin percatarnos, cruzarnos la Vereda de Los Molinos o de Mancera, que también ha desaparecido. Luego saltamos una valla para acceder al Cordel o Colada de Pilares y Mancera. Desde allí, nos restaba algo menos de un kilómetro al lugar donde teníamos estacionados los coches. Este último tramo de la ruta cuenta con algunas encinas, coscojas, acebuches, lentiscos, palmas y retamas. 

Dimos dar por concluida la jornada haciendo planes para la próxima escapada.

 

Mapa de la ruta

 Francisco José Gavira Albarrán

 

jueves, 19 de octubre de 2023

Rutas por el río Guadaíra: en busca del molino de Ojea

El 12 de mayo salimos de Alcalá a las 16:30 para conocer un nuevo tramo del río Guadaíra y localizar el Molino de Ojea. 

Tomamos la carretera de Morón, A-360. Al poco de pasar la urbanización de La Ramira, en la arruinada venta de San José de Campanilla, nos incorporarnos al cordel o colada de Pilares y Mancera. Cruzamos la carretera SE-5206, para continuar por la vía pecuaria hasta alcanzar el río Guadaira. Junto a la pasá, a la sombra de unos viejos e inmensos eucaliptos, dejamos uno de los coches. Con el otro regresamos a La Ramira y lo estacionamos al final de la calle Luis Manzanttini. 

De la ruta propuesta para ese día conocíamos los primeros trescientos metros. En este primer tramo el río discurre a nuestra izquierda. A la derecha dejamos la depuradora de la urbanización, aparentemente fuera de servicio. La vegetación de la ribera es aquí muy abundante, como ya hemos descrito en una ruta anterior. Sortear el río, en este punto, y en esta época del año, resultó fácil. La escasez de precipitaciones y sus efectos se hacen notar en toda la cuenca. 

Continuamos por la margen derecha, corriente arriba. Los primeros ciento veinte metros anduvimos por un eucaliptal. Los perros de la zona detectaron pronto nuestra posición. El Cortijo el Torreón se encuentra a escasos doscientos cincuenta metros de allí y estábamos desplazándonos en paralelo al núcleo de la urbanización, de la que nos separaba un escuálido cauce. 

Después de salir de los eucaliptos anduvimos entre olivos y río. En esta parte de la ribera abundaban los carrizos, rosales silvestres, fresnos, tarajes, olmos, álamos, hinojos y sobre todo cañas.  A veces, una adelfa hacía acto de presencia enseñándonos sus florecillas rosas. Tan solo escuchamos el croar de una solitaria rana. También constatamos que algunas viviendas han utilizado sus traseras, hasta el mismo cauce del río, a modo de corral. 

Cruzamos una pequeña arroyada. Dejamos atrás un pozo. Nos internamos en una antigua cantera, donde prosperaban enormes retamas henchidas con sus flores amarillas. Luego, el Guadaíra se contorsionó formando un anguloso recodo. La bóveda de olmos, rosas, cañas, fresnos, eucaliptos, zarzas y lentiscos se hizo más impenetrable, hasta ocultar el río por completo. Acceder al cauce se nos hizo casi imposible. El encajonamiento resultaba, si cabe, más impetuoso en esta zona. Desde algunos miradores pudimos ver bonitas pozas. Descubrimos un acebuche que podríamos catalogarlo como árbol singular. A nuestra derecha los trigales dorados, salpicados de margaritas y amapolas, esperaban ser cosechados.

Pronto llegamos a la carretera SE-5206, antiguo cordel o colada de El Coronil. A escasos metros de allí, oculto entre olivos, dimos por ubicado el Cortijo de La Mariscala. En este punto decidimos cambiar de margen. Durante doscientos metros anduvimos por otro eucaliptal, que nos permitió acceder al cauce sin dificultad. 

Continuamos por la margen izquierda hasta tener en el horizonte la Hacienda de Morillo. Estábamos en la zona donde los mapas topográficos de 1873 y 1918 señalaban la presencia del molino de Ojea. 

A nuestra derecha mantuvimos el Guadaíra. Equidistante entre río y hacienda, que divisábamos, se distinguían unos restos constructivos que concluimos, podrían pertenecer a un abrevadero. Entre nosotros y el potencial abrevadero, un mar de carrizos. Al fondo del encuadre la Sierra de Esparteros.


Aquí nos internamos en el cauce del Guadaíra, prácticamente seco y arenoso. Anduvimos por el lecho durante unos doscientos cincuenta metros sorteando pequeñas láminas de agua, producto de las surgencias que manan de la zona de contacto entre las margas arcillosas y las tierras más caliza y arenosa. En este tramo, los cañaverales son excesivos y monótonos. También abundan los lentiscos, acebuches, rosales y eucaliptos, pero en el lecho solo pudimos constatar la presencia de algas y las señales que dejan los jabalíes. 

Salimos como pudimos del encajonado cauce por la margen derecha. Desde allí, continuamos hasta donde teníamos estacionado el primero de los coches, distante de nosotros unos cuatrocientos metros. 

Nos paramos unos instantes en el entorno de la pasá, esperando localizar vida en el río Guadaíra. Tan solo creímos escuchar otra solitaria rana y ver algún movimiento en las escasas aguas, que pudo ser provocado por una tortuga.  En este punto dimos por concluida la jornada, regresando a Alcalá sin cumplir con nuestro objetivo, localizar el molino de Ojea.

Mapa de la ruta

Francisco José Gavira Albarrán