miércoles, 12 de marzo de 2025

IV El VI marqués de Gandul: un pilar del absolutismo y el carlismo en Sevilla.

 

Subida a Gandul viniendo desde Osuna, por Richard Ford (1830) 

Desde su juventud, el VI marqués de Gandul, al igual que su familia, se alineó con el absolutismo encarnado por Fernando VII. Este vínculo se remontaba a la relación de su padre con el monarca, quien fue acogido en dos ocasiones en la residencia veraniega de Alcalá de Guadaíra, ubicada en La Cañá, número 16. Aunque su residencia habitual estaba en Sevilla, este antecedente familiar lo situó como una figura clave del movimiento absolutista en la vida política y social de la ciudad. 

Ascenso político y estrategias electorales (1844-1851): La Década Moderada. 

En 1844, el marqués participó en la formación de la candidatura Monárquico Constitucional para el Senado, aunque no fue elegio[1]. Este revés no menguó su determinación. El 21 de agosto de 1850, los electores monárquicos reunidos en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Sevilla[2] lo nombraron presidente de un comité encargado de decidir sobre la participación en las elecciones municipales y otros procesos electorales que se vislumbraban en el horizonte, como por ejemplo las elecciones a Cortes[3]. En abril de 1851, el comité celebró varias reuniones, destacando una el día 28, presidida en su ausencia por Lorenzo García Pego, vicepresidente y decano del colegio de abogados[4]. Con más de quinientos asistentes, tantos que algunos permanecieron en la calle, se acordó respaldar a los candidatos designados el año anterior y delegar en el «comité central» la selección de representantes para los distritos sevillanos. Esta reunión estuvo precedida de otra presidida por el propio marqués, también con el tema electoral como punto fundamental del orden del día.[5] Los “monárquicos puros”, como se denominan, se presentarán únicamente en Valencia, encabezados por el marqués de Cáceres, y en Sevilla con el marqués de Gandul.[6] El marqués fue designado candidato por el primer distrito, pero los resultados de la primera vuelta electoral fueron desfavorables para los monárquicos. [7]   

Primer distrito, 1.ª sección, votos

D. Manuel Cortina, 43

D. Luis Alcón, 44

Marqués de Gandul, 4

 

Primer distrito, 2.ª sección, votos

D. Manuel Cortina, 64

D. Luis Alcón, 52

Marqués de Gandul, 17

 

Segundo distrito, única sección, votos

D. Miguel Ruiz Martínez, 82

D. Cornelio Cipriano Sánchez, 84

D. Antonio Valderrama, 4

 

Tercer distrito, 1.ª sección, votos

D. Manuel Moreno López, 100

D. Pedro Luis Huidobro, 24

D. José María Ibarra, 22

D. Francisco María Abaurrea,10

Tercer distrito, 2.ª sección, votos

D. Manuel Moreno López, 37

D. Pedro Luis Huidobro, 49

D. José María Ibarra, 9

D. Francisco María Abaurrea, 15

Ante el fracaso, el comité publicó una carta el 12 de mayo de 1851, firmada por el marqués, instando a la abstención en la segunda vuelta:

«Los monárquicos que han votado las candidaturas de nuestro partido, han desempeñado una obligación sagrada: Vd., que es uno de ellos, tiene la gloria de haber contribuido digna y valerosamente a su engrandecimiento. 

Pero no basta esto; nuestra presencia en las urnas ha inutilizado la primera elección: nuestra completa retirada, ya que no tenemos ningún candidato propio que pueda competir con los otros, debe dejar la segunda a las solas fuerzas de los interesados. 

En nombre, pues, del honor, de la moralidad y de las altas consideraciones de organización, está Vd. obligado a no votar en la segunda elección, y a ser tan monárquico, tan honrado y tan decidido, resistiendo las sugestiones de los demás partidos para no darles su apoyo ahora, como lo ha sido antes para sostener a sus hombres, y así lo espera el comité. 

Sevilla, 12 de mayo de 1851. – El marqués de Gandul, presidente. (Siguen las demás firmas).»

«En Sevilla se creía en el triunfo de los señores Cortina, Ruiz Martínez y Moreno López».[8]

Consolidación en la política local (1853-1857): El Bienio Progresista y la resistencia tradicionalista. 

Dos años después de los hechos mencionados, el 13 de octubre de 1853, tuvo lugar una asamblea decisiva en la residencia de José María Benjumea, con el objetivo de conformar la candidatura para las elecciones bienales al Ayuntamiento de Sevilla. Para el cuarto distrito, se designó a figuras destacadas como el conde de Montelirio, Agustín Pruna, Sebastián Prieto y el marqués de Gandul. Posteriormente, el 30 del mismo mes, se hizo pública una lista de dieciocho nombres propuestos como ideales para ocupar los cargos municipales, encabezada por el mismo marqués de Gandul. Paralelamente, la prensa afín al realismo difundió un manifiesto en el que se especificaban las cualidades morales, perfil público y conducta exigida a los futuros representantes: 

«...deben ser hombres de gran posición; de suficiente arraigo, de prestigio entre todas las clases de la población: deben ser hombres de pocos negocios, para que puedan trabajar en el procomunal, y jamás de aquellos que tienen que abandonar un arte o profesión con menoscabo de sus intereses, para asistir al ayuntamiento. Deben ser elegidos entre aquellos que no buscarán destinos municipales para sí, ni para sus parientes dentro del décimo grado; que no pedirán mejoras para las calles en donde viven; que, desechando ridículas teorías económicas, harán lo posible por evitar el monopolio de los artículos de primera necesidad; de los que procuren llevar a cabo las muchas economías que pueden hacerse en los gastos municipales...» [9] 

En enero de 1857, el Partido Monárquico nombrará una nueva junta directiva a la que se le encarga la reorganización de los realistas en la provincia de Sevilla, con miras a participar en las elecciones municipales.  Dicha junta, nuevamente presidida por el marqués de Gandul[10], enfrentó un obstáculo inicial: al haberse formado fuera del plazo legal, sus miembros intentaron negociar con el gobernador civil un acuerdo que legitimara su situación. Ante esta gestión, el gobernador accedió a reunirse con el marqués y le ofreció ocupar cuatro de las ocho plazas reservadas para la reelección en el nuevo Ayuntamiento. Sin embargo, la propuesta conciliadora fue rechazada de forma categórica por los monárquicos, quienes la tildaron de limosna indigna. 

El desencuentro escaló rápidamente. Los realistas acusaron al gobernador de obstruir la creación de una junta general y denunciaron en la prensa irregularidades en el proceso electoral, señalando como principales adversarios a los falsos realistas, término con el que aludían a sectores moderados acusados de traicionar los principios doctrinarios y denunciarán las ilegalidades cometidas en el proceso electoral. [11]. Pese a las tensiones, continuaron fortaleciendo su estructura en Sevilla y su provincia[12], donde encontraron apoyo clave en municipios gobernados por alcaldes corregidores, [13] figura tradicional cuestionada públicamente por el propio gobernador en medios influyentes: 

«Estos señores viven tranquilamente reclinados sobre el presupuesto municipal, preparando las elecciones como Dios les da a entender. El de Écija se ha empeñado en que los curas párrocos son empleados del gobierno, puesto que cobran sueldo del estado, y como tales deben votar lo que el gobierno diga. El alcalde-corregidor de Marchena se ha instalado en dos tiempos: primero fue nombrado alcalde constitucional, y después alcalde-corregidor.[14] 

Compromiso carlista y represión (1870-1875): La Tercera Guerra Carlista y la clandestinidad. 

El 20 de enero de 1870 será nombrado presidente de la junta directiva del bando carlista en Sevilla, con la misión de preparar las candidaturas a las próximas elecciones. La noticia la recoge ampliamente la prensa. El Oriente califica la asamblea de «admirable espectáculo que ofrecen los hombres de ideas católicas y monárquicas, que velan por los intereses de la gran comunión católico-monárquica de aquella provincia en cuanto se refiere a las elecciones de diputados a Cortes, diputados provinciales e individuos del ayuntamiento». A la reunión asistieron más de quinientas personas. De un ambiente de euforia saldrá un manifiesto instando a la reorganización y a la constitución de juntas en los diferentes municipios de la provincia, a la par que se daban directrices a los partidarios.[15] Como nota de humor, el periódico El Universal, citado en La Época, dirá que «solo un gandul puede ponerse al frente de una junta carlista».[16] El apellido continuará siendo utilizado por los adversarios para mofarse del marqués. Por contra, sus partidarios lo defendieron siempre a capa y espada.[17] La Junta carlista estará formada por: 

Señor marqués de Gandul, presidente.

Sr. D. Francisco Pagés del Corro, vicepresidente.

Sr. D. José Ignacio Borrás y Corro.

Señor marqués de Esquivel.

Sr. D. Antonio Quintanilla Torres.

Sr. D. Manuel Gómez de Barreda y Varona.

Sr. D. Ignacio de Rodrigo Zaldarriaga.

Sr. Conde de Mejorada.

Sr. D. Miguel de Neira y de la Puente.

Sr. D. Luis Carlos Tirado.

Sr. D. Eduardo García Pérez.

Sr. D. Ventura Camacho.

Sr. D. Joaquín Álvarez.

Sr. D. Bonifacio García Pego e Inzunsa, secretario.

Sr. D. Evaristo Hue y Gutiérrez, secretario. 

Los medios afines resaltarán que los carlistas no solo cuentan con guerrilleros; también integran sus filas escritores, hombres públicos, oradores y grandes títulos, entre ellos el marqués de Gandul.[18] 

El 11 de junio de 1870, con motivo de la celebración de la fiesta de Santa Margarita, se publicará en La Esperanza, periódico monárquico y carlista, una carta de la Junta de Sevilla, y de los distritos de ella dependientes, firmada por el marqués de Gandul, felicitando a la “reina” y renovando la adhesión a Carlos VII, al tiempo que «se suspira por la llegada del día en que, por el derecho que le corresponde, ocupe el trono».[19] El 30 de junio se publicará otra nota donde se felicita el natalicio del Príncipe de Asturias D. Jaime y «ruega a Dios por que se cumplan las esperanzas que abrigan muchos españoles por la salvación de la patria».[20] 

En 1871, Carlos VII, profundamente afectado por las divisiones y enfrentamientos entre sus partidarios, nombrará a varios comisionados para que trasladasen sus instrucciones a las capitales. Entre los nombres de reconocido prestigio designados se encuentran los marqueses de Esquivel, en Cádiz, Valdeflores, en Córdoba, Tous, en Granada, Peraleja, en Madrid, y el Gandul en Sevilla.[21] En febrero de 1872, la Junta provincial católico-monárquica de Sevilla, por sí y en nombre de las de distrito y locales dependientes de la misma, presidida por el marqués de Gandul, se adhiere al mensaje que la central dirigió al Duque de Madrid protestando su sumisión al principio de autoridad.[22] En enero de 1873, el periódico La Esperanza será el primero en dar la noticia de la detención de la Junta Municipal católica-monárquica de Sevilla, en suspenso desde abril, como todas las que llevan este nombre en España, desde que estalló el movimiento carlista de abril del año anterior. La prensa monárquica dirá: 

«Conociendo como conocemos a las personas, nos permitimos dudar de que fuera cierto lo que ha llegado a nuestros oídos; pero hoy ya es cosa averiguada que los señores marqueses de Gandul y de Esquivel, Pagés del Corso, Gómez de la Barreda, Camacho, Pineda, Goyeneta, García Pego, todos amigos nuestros, y algunos de ellos muy queridos, vocales de la que fue Junta provincial de Sevilla, estuvieron por lo menos detenidos en el gobierno civil. El Constitucional, periódico de aquella ciudad y nada carlista, por cierto, promete ocuparse del asunto. Mientras tanto, séanos al menos permitido lamentarnos de la facilidad con que en los tiempos actuales, a pesar del respeto a los derechos individuales, se detiene a las personas honradas y pacíficas, las más veces a consecuencia de una falsa delación, produciendo la consiguiente alarma en las familias».[23] 

En enero de 1873, por orden de los jueces de los diferentes distritos de Sevilla, se registraron las casas de los marqueses de Gandul y de Esquivel y de los Sres. Pagés del Corro, Camacho, Pineda, Gómez de la Berreda y García Pego, con el objetivo de localizar pruebas de su implicación en la conspiración carlista. También fue registrada la casa de Joaquín de Goyeneta, que fue conducido al gobierno civil como sospechoso de complicidad. Entre la documentación incautada apareció un documento firmado por D. Carlos y evidencias de que preparaban la organización de partidas, al frente de las cuales se pondría un general carlista, para crear el ejército del Sur.[24] En septiembre tuvieron lugar nuevos registros, incautándose algunas armas. En la casa palacio del marqués de Gandul fueron «recogidas varias escopetas y otras armas.»[25]. El marqués sería detenido junto a Ventura Camacho «sin haber encontrado absolutamente nada que los comprometiera lo más mínimo», se publicaría en el diario La Esperanza: 

«Únicamente se hallaron en casa del Sr. de Camacho seis Corazones de Jesús hechos por la hija de dicho señor con objeto de darlos a los pobres. Este ha sido el pretexto que se ha tomado para hacer dichas prisiones, que han llenado de indignación a todas las personas sensatas, sin distinción de partido, pues da la casualidad de que son dos respetables señores, muy queridos y relacionados con la buena sociedad sevillana; porque si bien el Sr. de Camacho pertenece a una distinguida familia de Extremadura, hace más de veinte años que está establecido en esta ciudad, muy apreciado por todos. Los han tenido incomunicados hasta el miércoles, que les permitieron los que vieran sus familias y numerosos amigos, que en esta ocasión les han dado una prueba de verdadero cariño, pues no han estado un momento solos. Ayer domingo salieron para sus respectivos destierros: el marqués para Cádiz, y Camacho para Antequera. Ellos deseaban ir al mismo punto por la antigua y estrecha amistad que los une; pero el gobernador no lo ha permitido por más empeño que para ello hubo. A todo esto, se han ido sin que les tomen declaración, porque no tenía sobre qué recaer».[26] 

En 1873 se publican los nombres de la junta directiva de la Liga Nacional de Sevilla. Está integrada por personas de todos los partidos y respaldada por buena parte de la prensa: La Revista Hispano-Ultramarina, El Porvenir, El Oriente, La Legitimidad, La Revolución Española y Las Constituciones. Sus directores también forman parte de la junta directiva. La preside Joaquín Goyeneta. El marqués es uno de sus vocales.[27] 

En julio de 1874 son detenidos: «D. Antonio Quintanilla y Torrez, D. Miguel Neira, D. Nicolás Pineda, D. Nicolás M. Maestre, D. N. Moreno Saldarriaga, el marqués de Gandul, D. Rafael Guajardo, D. Antonio Morales Contreras, un presbítero apellidado Lobo y otros dos sujetos poco conocidos. Parece que también se halla detenido, aunque en su casa por estar enfermo, el marqués de la Reunión, y que fue preso por un error inconcebible un catedrático de derecho, que es notorio no figuraba en las filas carlistas y que nunca se ha mezclado en política».[28] 

Los detenidos, entre los que figuraban varios sacerdotes, fueron conducidos a la fábrica de tabacos, habilitada como cárcel.[29] El gobernador de Sevilla, a primeros de 1875, levantaría el destierro del marqués de Gandul y de Nicolás Maestre.[30] No obstante, en marzo de ese año, la prensa publicará que se le ha retenido una carta por falta de franqueo, hecho que pudiera tener que ver con un seguimiento a sus movimientos políticos.[31] 

Compromiso político hasta sus últimos días. 

En 1882, el marqués aún formará parte de la Junta Católica Monárquica  de Sevilla, de la que es propuesto como presidente honorario el Arzobispo, y estaban designados presidentes el Obispo auxiliar y Juan María Maestre; como vicepresidentes Antonio Rodríguez Montero, Canónigo Magistral, y Digo Benjumea, labrador y propietario; como vocales Miguel Torres Daza, Canónigo; Manuel Torices y Pedrosa, Cura de San Miguel; José María Camacho y Torres, Cura de San Lorenzo; marques de Gandul; marques de Santa Cruz de Inguanzo; marques del Castillo: marqués de Casa Ulloa; Segundo del Camino, comerciante; Exequiel Pérez, comerciante; Francisco Javier Barroso, abogado, y Francisco Pacheco y Núñez de Prado, propietario; como tesorero, Félix de Olazabal, comerciante, y como secretario, Juan Romero, abogado, Manuel de Burgos y Adolfo Balbotín».[32]

 

Francisco José Gavira Albarrán

[1] El Católico (Madrid) 10-9-1844, p.8.

[2] La Real Sociedad Económica de Amigos del País nace con el fin de fomentar el comercio, la industria, las artes y los oficios en Sevilla y su provincia. http://censoarchivos.mcu.es/CensoGuia/fondoDetail.htm?id=441770

[3] La Paz (Sevilla) 23-8-1850, p.1; La Paz (Sevilla) 24-8-1850, p.1; La Paz (Sevilla) 25-8-1850, p.1; La Época (Madrid) 27-8-1850, n.º 456, p.2

[4] La Paz (Sevilla) 29-4-1851. p.4.

[5]La Paz (Sevilla) 20-4-1851. p.1.

[6] El Católico (Madrid) 10-5-1851, p.8, que se hace eco de La Paz (Sevilla) del 7 del mismo mes, Diario constitucional de Palma 15-5-1851, p.3.

[7] Diario Constitucional de Palma, 24-5-1851, p.2. El Católico (Madrid) 14-5-1851, p.7. El Heraldo (Madrid) 15-5-1851 p.2.

[8] El Genio de la libertad 28-5-1851, p.2.

[9]La Época (Madrid) 29-10-1853, n.º 1.423, p.3. La Paz (Sevilla) 30-10-1853, p.3.

[10]La Esperanza (Madrid) 23-1-1857, p.3.

[11]La Esperanza (Madrid) 4-2-1857, p.2.

[12]La Época (Madrid) 10-2-1857, n.º 2.423, p.3.; La España (Madrid) 11-2-1857, n.º 2.398, p.3. La campaña organizativa se realiza con el «comité al frente, compuesto de los señores marques de Gandul, presidente; doctores D. Lorenzo García Pego y D. Juan María Rodríguez, vicepresidentes; marqueses del Moscoso y de Villapanés, D. José Borrax, D. Francisco Abaurrea, D. Juan Medina y Torres, D. Juan Suárez Urbina y D. José González, vocales, y el Dr. D. José Álvaro, secretario. Ha nombrado sus juntas parroquiales; se entiende con los pueblos de la provincia con igual objeto de que se vayan organizando, como ya lo hacen en Marchena, Osuna, Écija y otros puntos, y entrará en la lucha electoral próxima de diputados a Cortes».

[13]Luis Morell Ocaña, La figura del alcalde en el derecho local español. 1982. Universidad de Extremadura. Alcaldes corregidores. La instancia local de gobierno tenía tanto funciones administrativas como potestad judicial, a modo de los jueces de 1.ª instancia e instrucción.

[14]El Estado (Madrid) 22-9-1858, p.2; El Parlamento (Madrid) 24-9-1858, p.2.

[15]El Imparcial (Madrid) 24-1-1870, p.1; El Pensamiento español (Madrid) 24-1-1870, p.3; La Esperanza (Madrid) 25-1-1870, p.1; La Época (Madrid) 26-1-1870, n.º 6.834, p.3; Crónica de Cataluña 28-1-1870, p.2.

[16]La Época (Madrid) 28-1-1870, n.º 6.836, p.2.

[17]El Fraile (Madrid) 4-2-1870, n.º 19, p.7; La Época (Madrid) 22-3-1870, n.º 6.884, p.3; La Regeneración (Madrid) 22-3-1870, p.3.

[18] La Correspondencia de España. 19-3-1870, n.º 4.500, p.3, La Esperanza (Madrid) 17-3-1870, p.1.

[19] La Esperanza (Madrid), 11-6-1870, p.1

[20] La Esperanza (Madrid) 30-6-1870; El Pensamiento español (Madrid) 30-6-1870, p.1; La Regeneración (Madrid) 30-6-1870, p.1.

[21] La Época (Madrid) 14-10-1871, n.º 7.428, que la recoge de El Debate; La Esperanza (Madrid) 14-10-1871, p.2; El Imparcial (Madrid) 14-10-1871, p.4; La Convicción (Barcelona) 16-10-1871, p.3.

[22] La Esperanza (Madrid), 3-2-1872, p.1; El Pensamiento español (Madrid). 3-2-1872, p.1; El Presidente, El marqués de Gandul. —El Vicepresidente, Francisco Pagés del Corro. —El marqués de Esquivel. —José Ignacio Borras. —Ventura Camacho. —Ignacio de Roavigo. —Antonio Quintanilla. — Eduardo García Pérez. —Manuel Gómez de Barreda. —Ignacio Verdejo. —Miguel de Neira. —Joaquín Álvarez. —Juan Grimarest. —Bonifacio G. Pego, Secretario—Benito González Ortiz, Secretario. Publíquese de orden de la Junta Central. — El Vicepresidente., Cándido Nocedal. —Secretario, Vicente de la Hoz y de Liniers.

[23] La Esperanza (Madrid) 1844 14-1-1873, p.2.

[24]El Imparcial (Madrid). 14-1-1873, p.1, que hace referencia a los periódicos: Andalucía, Oriente y Revolución Española, periódico del que se dice que le quitaba importancia a los hechos.

[25]La Discusión (Madrid) 1856 27-9-1873, n.º 1.553, p.2.

[26] La Esperanza (Madrid) 4-10-1873, p.1.

[27]La Época (Madrid) 17-1-1873, n.º 7.415, p.3.

[28]La Correspondencia de España, 31-7-1874, n.º 6.086, p.2.

[29]La Discusión (Madrid) 28-9-1873, n.º 1.554, p.2.

[30] El Imparcial (Madrid) 10-1-1875, p.2.

[31] La Correspondencia de España. 21-3-1875, n.º 6.319, p.8.

[32]El Siglo futuro. 6-3-1882, n.º 1.889, p.2.


domingo, 29 de diciembre de 2024

III. José Pacheco y Aragón, VI marqués de Gandul. Vida social y muerte.

 


Desde el año 1834, cuando heredó el título de VI marqués de Gandul, hasta su fallecimiento en Sevilla el 26 de marzo de 1884, José Pacheco y Aragón se destacó como uno de los más ilustres nobles de su tiempo en Sevilla. Dueño absoluto de la villa que daba nombre a su título, el marqués poseía un sinfín de propiedades: casas, molinos, un palacio y vastas tierras que se extendían a su alrededor, entre otras muchas propiedades.[1]  Sin embargo, tal como subraya el historiador Navarro, aquella "villa" no era más que un cortijo, un territorio donde todos los habitantes, sometidos a su dominio, eran jornaleros del marqués.[2] 

A diferencia de su padre, Francisco Pacheco y Gómez de Barreda, V marqués de Gandul, quien encontraba refugio con frecuencia en su casa de Alcalá, situada en la calle Alcalá y Ortí, 16, conocida popularmente como La Cañá[3], y que fue visita en dos ocasiones Fernando VII[4], su hijo residirá en la Plaza de La Magdalena, esquina Calle Murillo, nº 2, en Sevilla.[5] Esta es la ciudad que le interesa y donde desarrollará una intensa vida social y política hasta sus últimos días.[6] La visita a sus dominios debieron ser puntuales. 

La Sevilla de su época fue testigo de su constante participación en los eventos más significativos de la alta sociedad. En 1862, lo encontramos en un elegante baile celebrado en la Real Maestranza de Caballería, ese majestuoso edificio de Juan de Herrera que se erige como un emblema de la nobleza sevillana. Allí se congregó la aristocracia y la burguesía local para rendir homenaje a SS.MM.AA.[7] La Reyna Isabel II visitaría también las provincias de Jaén, Córdoba, Sevilla, Cádiz, Granada, Málaga y Almería. En 1863, durante la visita de Pietro de Brognoli, un reconocido artista italiano, quien presentó una exposición de láminas titulada Historia de la pintura desde principios del siglo XIII hasta el XVII , lo veremos junto a los Duques de Montpensier, el Infante Sebastián Gabriel y toda la élite de la ciudad.[8] Además, en 1877, en la boda de Dolores Gómez de Barreda y Gómez de Barreda, con Nicolás Maestre y Lobo, que tuvo lugar en la casa de los Barreda; una ceremonia religiosa que correría a cargo del párroco de San Lorenzo, Marcelo Spínola y Maestre, el marqués de Gandul fue uno de los testigos. Actuaron como padrinos Dª Manuela Varona y Villavicencio y D. Juan Maestre, y testigos el Marqués de Gandul, D. Manuel Gómez de Barreda, D. Ramón de la Miyar y Don Rafael Lobo. La prensa dirá que «las señoras, si bien en menor proporción, dieron el mayor encanto y brillantez a la fiesta, como se justifica por sus nombres: Sra. Condesa de Casa Galindo, Marquesa de Esquivel y Casa-Ramos, Sras. de Guinarest, Carnevali, Spínola, Arjona y León; y Srtas. de Arjona, Villapanés».[9] 

Nuestro afamado marqués es miembro de la Maestranza de Caballería, institución cuyos individuos pertenecen a la nobleza. Su nombre aparece todos los años en la relación de Caballeros Maestrantes y en la de marqueses la Guía de Sevilla y su provincia.[10]En 1865, por Real Orden, se le concede el uso de una condecoración exclusiva para este cuerpo.[11] En la Guía Oficial de España lo tenemos en la relación de caballeros y en la de marqueses. [12] También aparecerá permanentemente en la Guía de forasteros en Madrid.[13] 

Sin embargo, a finales de marzo de 1884, la salud del marqués sufrió un brusco y definitivo deterioro[14]. En 1866, cuando se dirigía a su hacienda[15], un accidente ecuestre, que lo dejó gravemente herido había provocado rumores de su muerte, pero esta vez, la fatalidad era irreversible[16]. El 30 de marzo, los periódicos anunciaron su delicado estado de salud, y al día siguiente, el 31 de marzo, el diario La Fe publicará que «Ha fallecido en Sevilla D. José Pacheco y Aragón, Marqués de Gandul y digno Presidente que fue de la Junta provincial católico-monárquica de Sevilla.»[17] Dado su interés transcribimos la necrológica publicada: 

EL MARQUÉS DE GANDUL 

Con profundísima pena hemos sabido la muerte del ilustre tradicionalista que por tanto tiempo y con tanto brillo supo llevar nuestra santa bandera, y dar dirección y ejemplo á los defensores de la verdad, en Sevilla. 

He aquí en qué términos da cuenta de esta gran pérdida nuestro queridísimo colega sevillano: 

«En la mañana de ayer, rompiendo las ligaduras mortales que la tenían sujeta á este destierro pasajero, voló al cielo la nobilísima alma del que fue en la tierra el aran caballero don José de Pacheco y Aragón, marqués de Gandul. 

Dado de una naturaleza privilegiada, que había hecho casi invulnerable sus severas costumbres y el puntual cumplimiento de los deberes religiosos, en que fue siempre exactísimo, ha sucumbido a las consecuencias de un accidente imprevisto, cuando, á pesar de sus ochenta y cuatro años, aún parecía que por largos años podríamos disfrutar la dicha de su posesión, el estímulo de sus ejemplos. 

Dios, sin embargo, lo ha dispuesto de otra manera. 

Humillémonos y adoremos sumisamente sus santos designios. 

Pero lloremos sin que sea protesta contra aquellos, sino justo testimonio de nuestro duelo, la pérdida que el tradicionalismo, la causa tres veces santa de Dios y del Derecho, han experimentado con la muerte del que siempre veneramos como nuestro jefe natural en esta región; del que fue siempre el primero en imponerse todo linaje de sacrificios; del que nada escaseó, principiando por su persona y terminando por su fortuna, para ofrecerlo y ponerlo al servicio de los sagrados intereses, á que su nobleza y recta conciencia le dictaban consagrarse. 

Nadie con más severidad que el señor marqués de Gandul observaba respetuosamente la máxima 'NOBLEZA OBLIGA' y desde el primero al último día de su existencia, siempre estuvo firme y decidido donde aquella le ordenaba. 

Ni las cárceles, ni el destierro, ni la privación de su fortuna, ni género alguno de intimidación, fueron jamás bastantes á producir en su varonil carácter un momento de debilidad. 

Ni se quebró, ni se dobló. 

Los vendavales le azotaron; pero él encontró en su fé y en su entereza fuerza suficiente para resistirlos. 

Moderno Bayardo, se propuso hacer efectivo el lema que escribió en su escudo Sans poetir et sans reproche, y escrito é inmaculado lo deja para que su ataúd sea cubierto con este monumento de gloria. 

Grave responsabilidad nos deja á los que hemos sido formados en su ejemplo. 

¡Quiera Dios que siempre permanezcamos fieles observadores de ellos, puesto que al par nos lega el de saber resistir á toda contradicción! 

Lloremos, pues, su muerte, y pidamos al Padre de las Misericordias que, usando de ellas con largueza en favor de la bendita alma del finado, le otorgue en la Bienaventuranza el lugar reservado á los que, como él, pelearon con tanto entusiasmo las batallas del Señor.

» R. I. P. A.» [18] 

El funeral tuvo lugar en la parroquia de la Magdalena con la asistencia de numeroso público. Sus restos fueron conducidos a sus posesiones en Gandul. El cortejo fúnebre iba presidido por su sobrino, Francisco Pacheco.[19]

Francisco José Gavira Albarrán



[1]  «Padrón municipal». España, Provincia de Sevilla, registros municipales, 1293-1966. Famil y Search.

[2]Navarro Domínguez, José Manuel: “La desvinculación señorial en la comarca de los Alcores”, Villas, monasterios y señoríos. Estudio sobre el régimen señorial, Sevilla, 2003 y “El problemático proceso de incorporación de Gandul a Alcalá de Guadaíra en 1840”, IX Jornadas Locales de Patrimonio Histórico y Natural, Alcalá de Guadaíra, 2008, en III Congreso de Historia y Cultura de Alcalá de Guadaíra, 15-18, 2022. El estudio de la economía en Los Alcores en la crisis del Antiguo Régimen. Fuentes documentales y precisiones metodológicas. p. 624.

[3]Flores, Leandro José de. Memorias históricas de la villa de Alcalá de Guadaíra. Sevilla, Imprenta de Mariano Caro, 1833 – 1834.  La casa se encuentra en calle Alcalá y Ortí, 16, en la popularmente conocida como La Cañá, al parecer construida por su padre, Álvaro Antonio Pacheco y Ortega, IV marqués de Gandul, en torno a 1780, vecino de Alcalá y hermano mayor de la cofradía del Santo Entierro.

[4] Guía de Sevilla, su provincia. 1875, p.514., Guía de Sevilla, su provincia. 1876, p.264., Guía de Sevilla, su provincia. 1876, p.481., Guía de Sevilla, su provincia. 1877, p. 258., Guía de Sevilla, su provincia. 1877, p. 473.

[5]Guía de Sevilla y su provincia. 1865, p.262, Guía de Sevilla y su provincia. 1872, Guía de Sevilla y su provincia. 1873, p. 471, 1876, p.481, 1877, p. 473, 1878, p.489, 1879, p. 466, 1880, p.375 y 468, 1881, p. 473, 1883, p.473, 1884, p.398, Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración. 1881, p.46.

[6]Diario Noticioso de la ciudad de Sevilla, 25-10-1822. p.6. Su nacimiento tuvo lugar en Utrera en 1801.

[7]La Andalucía, 26-09-1862, p.3.

[8]La Andalucía, 02-011863) pg.1-2.

[9]El Campo (Madrid. 1876). 16-12-1878, p.14.

[10]Guía de Sevilla y su provincia. 1866, p.109, 1872, pp. 227 y 234, 1873, p. 283, 1875, p. 310, 1876, p. 264, 1877, pp. 258 y 261, 1878, p.274 y 276, 1879, p.259, 1880, pp. 257 y 259, 1881, p.272, 1882, p.243 y 246, 1883, pp.261 y 263, 1884, p.272 y 274.

[11]Guía de Sevilla y su provincia. 1865, p.23, 1878, p.180.

[12]Guía oficial de España. 1876, p. 178, 1877, p.178 y 216, 1878, p.180, p.218, 1879, p.222, 184 y p.257, 1880, p.186, 1881, p.184, 194, 272 y 274, 1882, p.184, 241 y 246, 1883, p.189, p.230,1884, p.274, 1884, p. 201, p. 229.

[13] Guía de forasteros en Madrid. 1853, p.190.

[14]La Correspondencia de España. 28-3-1884, n.º 9.502 p. 1, El Día (Madrid). 28-3-1884 p.2, La Correspondencia de España. 30-3-1884, n.º 9.504, p.1, La Discusión (Madrid). 30-3-1884, n.º 1.584, p.2.

[15]La Correspondencia de España. 30-3-1884, n.º 9.504, p.1, La Discusión (Madrid). 30-3-1884, n.º 1.584, p.2.

[16]Las Noticias (Madrid) 11-1-1865, p.2. «Dice un periódico de Sevilla que el martes parece que yendo el señor marqués de Gandul á su hacienda, fue despedido de su caballo en un salto que este dio, resultando muerto en el acto.»

[17]La Fe (Madrid). 31-3-1884, p.3.

[18]El Siglo futuro 31-3-1884, n.º 2.708, p.2.

[19]Boletín de loterías y de toros (Madrid). 15-4-1884, n.º 1.729, p.2.

sábado, 28 de diciembre de 2024

Ruta de senderismo: Por el cordel de La Camorra a la ermita de Belén

 


La ruta tiene 8 kilómetros, entre ida y vuelta.

Estimamos un tiempo de tres horas y media, incluyendo las paradas. 

Hemos quedado en la portada de la feria de Alcalá a las 9:30 horas. Una vez que se pasa el cruce de Monte Carmelo, en dirección Mairena del Alcor, en la segunda rotonda, torceremos a la izquierda, para entrar en la urbanización “Las Encinas”. Tomaremos la primera calle a la derecha hasta el final, donde torceremos a la izquierda para estacionar el coche. Estamos en la calle Clavo, lugar donde dará comenzará la ruta. 

El cordel del Término o de La Camorra, en esta zona, delimita los términos municipales de Alcalá de Guadaíra con el de Mairena del Alcor. En el primer tramo de la ruta vamos a tener a nuestra izquierda la Dehesa Nueva, cuya riqueza vegetal no se resume en encinas, coscojas y acebuches, es posible encontrar algarrobos, algún alcornoque, higueras, lentiscos, cornicabras, jaras, retamas, matagallos, majuelos, espinos negros, hediondos, jaguarzo negro, cantuesos, palmitos o tomillos, algunos de ellos podríamos considerarlos árboles singulares por su tamaño... y un largo etc. de herbáceas. La fauna presenta, entre otras, las siguientes especies: ratonero, milano, águila culebrera, cernícalo común y primilla, cuervo, lechuzas, mochuelos, ..., zorros, liebres, conejos, meloncillo, gineta, erizo..., culebra de escalera, lagarto ocelado, etc. A la derecha del cordel veremos un interesante eucaliptal. 

Al cruzar la carretera, que discurre entre Mairena y Torreblanca, veremos olivares a la izquierda, a lo lejos almendros, seguidos de tierra calma y la hacienda de San José, y a la derecha, naranjos y la hacienda de San Agustín. Desde esta hacienda parte una gavia paralela al cordel, en ella han prosperado acebuches, moreras, parras silvestres (Vitis vinifera ssp. Sylvestris), lentiscos, zarzaparrillas y se encuentra plagada de acantos (Acanthus mollis).

Pararemos en un cruce de caminos y vías pecuarias, para luego finalizar en las ruinas de la ermita de Belén. Desde allí, regresaremos al punto de partida. 

Durante el camino, diferentes compañeros expertos en temas patrimoniales y medioambientales nos ilustraran con algunos comentarios.


martes, 3 de septiembre de 2024

I La villa de Gandul.

 

Gandul 1853

En 1836, la intendencia de la provincia de Sevilla publicó una circular con la finalidad de arrendar el abasto y los derechos de renta del aguardiente y sus compuestos, para el año siguiente, con arreglo a lo establecido en el Real Decreto 14 de diciembre de 1826.[1] Un trámite que debía tener lugar en los emplazamientos de costumbre de cada uno de los pueblos. Para Gandul se establecieron los derechos reales en 375 rs.[2]  El primer remate se fijaba para el 25 de octubre, el segundo el 5 de noviembre y el tercero el 25 del mismo mes.[3]  La circular la firmó, el 29 de septiembre, Eugenio de la Torre, comendador de rentas de la provincia de Sevilla.[4]  No conocemos si en la villa tuvo lugar la subasta anunciada. De llevarse a cabo, la hipótesis más plausible es que se hiciese con ella el estanco o la posada, dado que la tienda citada en el Catastro de Ensenada habría desaparecido para esa fecha y no existían más puntos en los que pudieran poner a la venta las mercaderías al por menor. El estanquero ostentaba el puesto de alcalde pedáneo desde el año anterior. Un puesto que ejercerá de facto hasta 1842 «cuando por falta de negocio cierra el estanco y desaparece el cargo, pues ningún vecino quiere la responsabilidad de alcalde.»[5] Lo más probable es que la convocatoria quedase desierta o se adjudicase a algún agente de Alcalá de Guadaíra, o se hiciese con ella el propio marqués de Gandul. Sea como fuere, tengamos presente que la villa, en esos momentos, había dejado de ser lo que fue.   

La Ley de 26 de agosto de 1837 abolió definitivamente los señoríos. La condición para mantenerse como municipio independiente se basaba en disponer un mínimo de habitantes que Gandul no reunía. El 15 de abril de 1840, Gandul y Marchenilla pierden la jurisdicción de villa y se incorporaran oficialmente a Alcalá de Guadaíra.[6] Este declive comenzó en el siglo XVII y tuvo su punto dramático en el saqueo e incendio que sufrió a manos de las tropas francesas en 1810. F. López nos cuenta que, en el molino de El Hornillo, propiedad del marqués de Gandul, un soldado francés quiso forzar a una molinera joven y esta lo mató de un «jardonazo».[7] Una prueba más de que los ciudadanos, también en las posesiones del marqués, padecieron y sufrieron las exigencias de los ocupantes franceses. 

En un trabajo de campo titulado: “Itinerario de Alcalá de Guadaíra a Málaga y Ramal de Antequera a Loja.”, elaborado por los capitanes de E.M. D. Joaquín Dusmet y Navarro y D. Miguel Primo de Rivera y Sobremonte, fechado en septiembre de 1853,[8] se dice que Gandul es un barrio de Alcalá de Guadaíra que cuenta con 15 vecinos y que: 

«...fue incendiado por los franceses en la pasada guerra de la independencia, lo que hace no queden más que ruinas en él y algunas pequeñas casas, pues su corto terreno pertenece al marques que lleva su título y por consecuencia sus pocos habitantes son gente pobre y sin recursos.»; «Conserva un antiguo torreón en ruinas S.  El Palacio del marqués es un edificio grande y de solida construcción. Tiene también una posada de pocos recursos, pero muy capaz pues tiene 190 pesebres y una pequeña iglesia. Las pocas casas forman una calle que es el camino que se atraviesa en desmonte y bajada hasta el arroyo producido por un nacimiento de agua que llaman sucintamente el manantial.». 

Era tal la decadencia que en la mañana del 22 de mayo de 1842 unos «gandules» o «mozalbetes», calificados por la prensa de «iconoclastas», se entretuvieron disparando con sus escopetas al retablo de la iglesia de San Juan Evangelista. Templo que aún permanece en pie en la Calle Real de la abandonada villa.[9] Pudiera ser que en ese momentos no contase con párroco y este viniese de fuera para asistir a los servicios. A finales de 1859 el arzobispado de Sevilla publicará un edicto convocando a concurso general una serie de curatos, entre ellos el rural de segunda clase de Gandul.[10] En 1865 se publican en la Guía de Sevilla y su provincia los nombre de los párrocos de determinadas localidades, donde podemos leer:  «De entrada.—Gandul (rural) —D. Francisco Suárez.».[11] El arzobispado de Sevilla se dividía en 31 arciprestazgos,[12] y Gandul pertenecía al de Alcalá de Guadaíra, junto con El Viso del Alcor y Mairena del Alcor.[13] Su iglesia era proveída por el cabildo de la Catedral de Sevilla.[14] En 1861 se publicará en La Andalucía que «el rector de la Universidad literaria ha dispuesto, en uso de las facultades que la ley le concede, que el inspector de primera enseñanza de la provincia visite durante el año 1861 las escuelas de los pueblos que a continuación se expresan», en la relación se incluía a Gandul, que no existía.[15] 

Como hemos visto, el despoblado ya solo será noticia por hechos dramáticos o relacionados con su abandono. En la madrugada del 23 de septiembre de 1842 tres hombres armados robaron al cosario que se dirigía desde Sevilla a Arahal en el «sitio de los Poyos, término de Gandul».[16] 

Como curiosidad, en 1864 se publican en La Andalucía dos romances que tienen a Gandul como uno de sus protagonistas: 

El desafío

 

Si eres noble caballero,

Hijo del bravo Abú-Hamed:

Ven á batallar conmigo,

Que tu arrojo quiero ver.

Pide infantes y jinetes,

Al Califa cordobés:

Para luchar con los míos:

Uno a uno, ó cien á cien.

De matar, cansado el brazo,

Montiel, ilustre guerrero;

Hace alto con los suyos,

Y cantos dirige al cielo.

Tal fue la dura batalla;

Que de Marchena en el cerco,

Tuvo el bizarro Montiel,

Con los moros altaneros.

Trae contigo al renegado

Del alcázar de Jaén:

Que ya castigarlo quiero,

Por su horrible proceder.

No olvides á Alí Axataf:

Ni al alcalde de Almadén:

Ni á Jalubi el de Gandul:

Ni al mulato Abú Baker.

Venga toda la morisma;

Anhelo su rabia ver,

Hundida bajo mis plantas

Y llena de amarga hiel.

Con doblados escuadrones,

A estos anchos campos, ven:

Verás del brío cristiano,

La no vencida altivez.

Con los cráneos sarracenos,

Firmes puentes echaré,

En el Genil y el Salado

Y en el hondo Cuadalmez:

Para que mi gente pase

Por ellos, á enjuto pie;

Y atónito el mundo aplauda,

Al Dios Santo de Israel.

Si eres noble caballero,

Hijo del bravo Abú-Hamed:

Ven á batallar conmigo,

Que tu arrojo quiero ver.[17]

 



[1] Gaceta de Madrid, 26-12-1826, p.1.

[2]A catorce reales la arroba suponía un total de casi veintisiete arrobas. Según se establece en la                                       Enciclopedia Española del Siglo XIX, Tomo X, Madrid 1844, pg.235.

[3] Francisco Ruiz Luque, Máximo Ruiz Barruecos Sánchez, Antonio Manuel Molina Perálvarez, Apuntes para la historia de Castil de Campos, (1812 – 1856), Los avatares de una emancipación municipal, p.89. «La subasta empezaría el día de San Miguel de cada año y concluiría el treinta de noviembre, señalándose y celebrándose tres remates; el primero, de pujas llanas; el segundo, de diezmo o medio diezmo, según se presente el licitador, y para el tercero no se admitiría puja que no cubra el cuarto.»

[4] Boletín Oficial de la Provincia de Sevilla, 29-09-1836, n.º 725. p.2. Eugenio de La Torre es contador de rentas de la provincia de Sevilla. Gaceta de Madrid, n.º 449, de 15 de marzo de 1836. p.4.

[5] Pascual Madoz. Diccionario geográfico histórico y estadístico de Andalucía. Madrid, 1845-50. Alcalá de Guadaíra. Gandul. Cuadernos Didácticos n.º 5, de Patrimonio Histórico Artístico, Cuaderno para el profesorado. pp. 15 y 16. 

[6] José Manuel Navarro. La primera experiencia constitucional en Alcalá de Guadaíra. En las actas del III Congreso de Historia y Cultura de Alcalá de Guadaíra. p.625. Francisco López Pérez. Molinos y Molineros de Marchenilla. p.15.

[7] Francisco López Pérez. Molinos y Molineros de Marchenilla. p.56. «Entre los Peñascos se ha transmitido de unos a otros que en tiempos de los franceses, una antepasada, siendo joven, y perseguida por un francés, lo mató de un jardonazo en el molino de El Hornillo en donde era molinera. Esta tradición familiar sitúa a los antepasados de los Peñascos en la Rivera, en la primera mitad del s. XIX. Una cruz en el lugar de la muerte del francés ha recordado el hecho durante mucho tiempo.»

[8] El trabajo consta de dos partes: la descripción del itinerario con 54 hojas, más una hoja plegada; encuadernado 24x33cm y una planimetría escala 1:20.000, que consta de un mapa en 15 hojas de 75,7 x 55,5 cm. Ambos documentos se encuentran en el Archivo Cartográfico de Estudios Geográficos del Centro Geográfico del Ejercito.

[9] El Católico (Madrid). 1-6-1842. p,5. «Se instruye sumaria a los autores de este exceso, y es de esperar sufran el castigo a que por su irreverencia se han hecho acreedores.», El Peninsular (Madrid) 1-6-1842. p.2.

[10]  La Esperanza (Madrid)13-12-1859, p.1.

[11] Guía de Sevilla y su provincia. 1865, p.35.

[12] Guía de Sevilla y su provincia. 1866, p.36.

[13] Guía de Sevilla y su provincia. 1865, p.33.

[14] Nogales Márquez, Carlos F. La Iglesia de Santa María del Águila y los maestros mayores del arzobispado hispalense en el último cuarto del siglo XVIII: Antonio de Figueroa y Santiago de la Llosa. I Congreso de Historia y Cultura de Alcalá de Guadaíra 2018. p.86.

[15] La Andalucía, 23-02-1861, p.3

[16] El Católico (Madrid) 3-10-1842 p.8, El Constitucional Barcelona 8-10-1842. p.2, El Peninsular Madrid 3-10-1842, p.3, La Posdata (Madrid) 3-10-1842, p.2., El Heraldo Madrid. 1842 4-10-1842. p.3.

[17]La Andalucía, 24-01-1864, p.4