La fotografía, tomada desde el Castillo
de Alcalá de Guadaíra, ofrece una amplia panorámica del río Guadaíra
y del Molino del Arrabal, captando con gran detalle el paisaje fluvial y
el entorno rural de Alcalá de Guadaíra a comienzos del siglo XX. En primer
término, se aprecian restos de muralla y estructuras defensivas del castillo,
mientras que en la parte inferior del encuadre se distinguen los tejados y
dependencias del molino, rodeados de vegetación de ribera y ballado de pitas.
La imagen fue realizada por Ramón
Almela (Sevilla, 1870–1925), hijo del también fotógrafo Francisco Almela,
quien desde muy joven dirigió el estudio familiar «Almela, Fco. e Hijo».
Especializado en fotografía itinerante, Almela documentó vistas urbanas,
monumentales y escenas costumbristas, difundidas principalmente mediante
tarjetas postales. Trabajó con técnicas como la albúmina tardía y el
gelatinobromuro, empleando virados cálidos que dotaron a muchas de sus obras
del característico tono sepia. Su producción constituye hoy una fuente visual
fundamental para el estudio de la evolución urbana, social y paisajística de
Sevilla y su provincia.
La fotografía pertenece al
archivo digital de Antonio Gavira Albarrán, y representa un valioso
testimonio histórico del patrimonio cultural y natural de Alcalá de Guadaíra.

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