lunes, 27 de abril de 2026

El río Guadaíra, en jaque: una balsa insostenible y una fauna al borde del colapso junto al molino de San Pedro

 


La Junta de Andalucía ha autorizado un megaproyecto de riego sin el informe preceptivo de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, ignorando tanto a decenas de especies protegidas como a los municipios de Mairena del Alcor y Alcalá de Guadaíra.

En febrero de 2023, la Delegación Territorial de Sostenibilidad en Sevilla otorgó la Autorización Ambiental Unificada (AAU) al proyecto denominado “Puesta en riego y balsa en finca Juan Guarín”. Sobre el papel, se trata de una modernización del regadío; en la práctica, se ha dado luz verde a una actuación con graves consecuencias ecológicas para el río Guadaíra y su biodiversidad.

El proyecto amplía el riego de almendros de 74 a más de 127 hectáreas e incluye una balsa de casi 400.000 metros cúbicos con captación directa del río. Sin embargo, no se fija un caudal ecológico mínimo aguas abajo, no se evalúa el impacto sobre la ictiofauna ni se establecen medidas de protección para la vegetación de ribera.

En el Guadaíra habitan peces endémicos y amenazados, como el barbo gitano, el calandino, la pardilla y el cachuelo, especies que dependen de un caudal suficiente y de aguas limpias. La construcción de la balsa pone en serio riesgo su supervivencia.

La zona alberga también una destacada comunidad de anfibios protegidos: sapillo moteado ibérico, gallipato, sapo de espuelas, ranita meridional y sapo corredor. Todos ellos necesitan pequeños humedales y zonas de ribera que desaparecerán con los movimientos de tierra y la reducción del caudal.

La avifauna es igualmente notable: avetoro común, garcilla cangrejera y cigüeña negra —esta última en peligro de extinción—, junto a especies vulnerables como el aguilucho cenizo o el sisón común, sin olvidar garzas, espátulas, moritos o águilas culebreras. Sin agua ni vegetación de ribera, muchas de estas aves perderán su hábitat.

Aún más relevante es la presencia de mamíferos, especialmente carnívoros. Hasta ocho especies —zorro, nutria, garduña, tejón, comadreja, turón, gineta y meloncillo— utilizan este enclave, lo que refleja un valor ecológico extraordinario. El río actúa como corredor y refugio en un entorno de agricultura intensiva; su fragmentación tendría consecuencias irreparables.

El expediente presenta, además, una grave irregularidad: se aprobó sin el informe de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. Aunque este informe se solicitó en 2021, nunca se recibió respuesta y, aun así, la Junta resolvió favorablemente. Esta omisión deja sin evaluar la disponibilidad de agua, los caudales ecológicos y la seguridad de la balsa.

Los ayuntamientos de Mairena del Alcor y Alcalá de Guadaíra emitieron informes urbanísticos, pero eso no los exime de responsabilidad. Pueden solicitar la revisión de oficio de la autorización, su suspensión cautelar y exigir el informe preceptivo de la Confederación. También deberían coordinar una estrategia común que garantice un caudal ecológico, evalúe el impacto real sobre las especies protegidas y ordene los regadíos en la cuenca.

El proyecto contempla incluso la posible introducción de peces exóticos para controlar insectos, una medida arriesgada en una balsa conectada al río. A ello se suma la presencia de una villa romana en la zona, que requeriría control arqueológico.

La AAU/SE/0463/2021/N ejemplifica un modelo de agricultura intensiva que se antepone a la conservación de un ecosistema único. Los ayuntamientos tienen ahora la oportunidad de actuar. El río Guadaíra y las especies que dependen de él no pueden esperar.

 Francisco José Gavira Albarrán

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