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domingo, 12 de abril de 2026

Aciertos y retos en la plantación de pinos frente a la hacienda de Oromana

 


La reciente plantación de algo más de cinco hectáreas —protagonizada principalmente por pinos piñoneros, junto a otras especies en menor medida— que se extiende desde el antiguo camping de Oromana hasta el cortijo de Olivera, frente a la hacienda homónima, merece no solo una felicitación, sino también un análisis pormenorizado. Y es que esta actuación puede marcar una senda a seguir para todo el municipio.

Que se haya decidido incrementar la masa arbórea en esta zona es, sin duda, una medida muy positiva. Sin embargo, su verdadera relevancia va más allá del número de ejemplares plantados. Nos encontramos ante una actuación clave que comienza a consolidar un área estratégica para el futuro cinturón verde de Alcalá.

Ese anillo de sostenibilidad, que durante años ha sido más un anhelo —y una reivindicación de colectivos como Alwadiira— que una realidad, empieza por fin a tomar forma gracias a decisiones como esta.

Ahora bien, cabe preguntarse: ¿ha asumido realmente el Ayuntamiento esta reivindicación como propia, o se trata de una actuación aislada? Habrá que seguir de cerca los próximos pasos para comprobar si estamos ante el inicio de un ambicioso proyecto de reforestación o ante una intervención puntual.

Pero la responsabilidad no termina con el acto de plantar. El éxito de esta inversión de futuro depende ahora de la gestión inmediata y de los cuidados posteriores. La administración local debe ser consciente de que la naturaleza no perdona la improvisación ni el abandono. En este sentido, surgen varios interrogantes que requieren respuestas urgentes para evitar que el esfuerzo económico y humano caiga en saco roto.

El primer gran reto es el riego. No basta con dejar los ejemplares a merced de los rigores climáticos. Las altas temperaturas, cada vez más prolongadas, no perdonarán la plantación si no se garantiza un riego sistemático y suficiente durante este primer año crítico. Los técnicos advierten que, de no hacerlo, podríamos perder más del 80 % de las plantas. El primer año es determinante para el establecimiento de las raíces; obviar esta necesidad sería un fracaso ambiental y un despilfarro de recursos públicos.

El segundo reto, igualmente vital, es la protección frente al ganado. Con una altura máxima de sesenta centímetros de media, estos jóvenes pinos son extremadamente vulnerables. La presencia de ovejas en la zona, si no se regula adecuadamente, podría convertir en pocos días el sueño del cinturón verde en un rastro de destrucción. Resulta imprescindible establecer una coordinación con los pastores y buscar soluciones que compatibilicen el pastoreo con la supervivencia de esta repoblación.

Por otro lado, aunque la elección del pino piñonero es adecuada por su buena adaptación al territorio y su valor paisajístico, no podemos pasar por alto una oportunidad desaprovechada. Habría sido muy beneficioso combinar esta masa con especies autóctonas del monte mediterráneo —como encinas, lentiscos, acebuches o palmitos—, ya que no solo habrían incrementado la biodiversidad, sino que también habrían contribuido a generar un ecosistema más resiliente.

Sin embargo, hemos constatado que estas especies se han concentrado en una única zona del ámbito de actuación. Muchas de ellas, además, no han resistido los recientes episodios de calor, agravados por la falta de riego, lo que ha provocado su pérdida.

En conclusión, la plantación de estos pinos es una magnífica noticia y un paso firme hacia el Alcalá sostenible que todos deseamos. Pero para que no quede en una mera anécdota, debemos exigir riego, protección frente al ganado, una visión ecológica más amplia y la limpieza integral de los espacios aledaños, como las ruinas del camping de Oromana. Esperemos que esta administración esté a la altura. Porque Alcalá merece que su cinturón verde no sea solo un proyecto sobre el papel, sino una realidad que perdure para las próximas generaciones.

Francisco José Gavira Albarrán


miércoles, 17 de junio de 2020

7ª El arroyo de Guadairilla.

Arroyo de Guadaírilla

Cuando hablamos de bosques, a todos se nos viene a la mente grandes extensiones arboladas de alcornoques, de pinsapos, impresionantes hayedos y robledales, donde se pierde la vista y se echa a volar la imaginación. Pero no nos podemos esperar que a menos de cinco kilómetros del núcleo urbano de Alcalá de Guadaíra tengamos uno de los mejores ejemplos de bosque de galería o de ribera mejor conservados hasta finales de los años setenta y principios de los ochenta de toda Andalucía, el bosque de galería del arroyo de Guadairilla o Maestre (por discurrir su último tramo por esta finca).

Se trata de un paraje que comprende los dos últimos kilómetros del arroyo de Guadairilla y que no hace más de cuarenta años ocupaba una extensión mucho mayor. Pero la actividad agrícola, los incendios y la grafiosis están provocando un grave deterioro sobre este tipo de formaciones.

A él podemos llegar fácilmente desde los Pinares de Oromana por dos vías:

1ª.- Camino de Maestre. Se trata de un camino que tiene unos 2,5 km. y que comienza en el Club de Tenis Oromana. Se dirige hacia el antiguo camping, pasa por la Hacienda Oromana y la Hacienda Olivera, llega al Cortijo de Maestre, que se encuentra en lo más elevado de estos alcores, y desde allí el camino desciende una pequeña pendiente de unos 500-600 m., desde donde podremos tener unas magníficas panorámicas del arroyo y de la vega del Guadairilla.

Hacienda Oromana



Cortijo de Maestre

Camino de Maestre.

Algo más adelante nos encontraremos con el arroyo, que es cruzado por este camino. Desde este punto hacia el Guadaíra, donde desemboca, hay poco más de un kilómetro. Una vez allí nos podemos acercar al famoso Molinillo Hundido, uno de los innumerables molinos harineros que funcionaron sobre el Guadaíra.

 

Arroyo Guadairilla.


El Guadairilla en invierno.

Ejemplan de eucalipto en el Guadairilla.

2ª.- Por el antiguo camino vecinal que iba de Alcalá a Utrera. Se parte desde el mismo punto, pero esta vez por la puerta del Club de Tenis Oromana, siguiendo por detrás del antiguo camping, Club de Tiro, pinares de la Boticaria hacia Cuesta Carretilla. Hasta este punto habremos recorrido un camino de unos 3 kilómetros en suave pendiente, y desde allí también podremos disfrutar de buenas panorámicas de toda la Vega y del curso del Guadairilla.

Cuesta Carretilla.

Panorámica desde Maestre.

En este cerro podemos encontrar restos de cerámica romana correspondientes al Alto y Bajo Imperio. Desde aquí se baja una cuesta de unos 200 m. de bastante pendiente, por la que transcurre una pequeña fuente que fluye hacia el arroyo, encontrándonos a menos de 100 m. a la izquierda uno de los ramales del Guadairilla.

¿Qué es un bosque de galería?

Se trata de una formación vegetal que se desarrolla gracias a la humedad de las riberas de los ríos y arroyos. La vegetación que encontramos se denomina riparia o ribereña, y se caracteriza por un tipo de bosque caducifolio, en nuestro caso fundamentalmente de olmos (Olmusminor), sobre todo en su parte alta. Pero también existe una gran variedad de plantas riparias entre ellas: álamo blanco (Populus alba), fresno (Fraxinus angustifolia), etcétera.

En el estrato arbustivo nos podemos encontrar con especies como: sauces (SalixtriandraSalixatrocineraSalixpedicelata…); tarajes (Tamarix gálica y Tamarix africana), adelfas (Neriumoleander); y una gran variedad de herbáceas: lirio amarillo (Iris Pseudacorus), menta poleo (Menthapolegium), mastranto (Mentharotumdifolia), junco común (Scirpusholoschoenus), caña (Arundodonax), carrizo común (Phragmitescommunis), unciana (Dorycniumrecdtum), salicaria o arroyuela (Lythrum salicaria), hierba de San Antonio (Epilobiumhirsutum), persicaria (Polygonum persicaria), enea (Typha angustifolia), hierba vaquera (Scruphulariasambucifolia), celidonia menor (Ranunculusficaria), botón de oro (Ranunculusacris), narciso blanco (Narcisuspapiraceus), etcétera, y otras muchas plantas que sin ser propiamente de ribera han encontrado aquí un terreno favorable para su desarrollo: espino majuelo (Crataegusmonagyna), mirto o arrayán (Mirtuscommunis), la rosa mosqueta (Rosa sempervirens), la zarza (Rubusulmifolius), zarzaparrilla (Smilaxaspera), retama loca (Osiris alba), etcétera.

Bosque de galería en el arroyo de Guadairilla.

Estos bosques tienen un enorme valor ecológico, no sólo por su riqueza vegetal, sino porque se trata de ecosistemas en franco retroceso, pequeños oasis que sirven de refugios a gran variedad de aves, mamíferos y reptiles.

A medida que nos vamos acercando a la desembocadura del arroyo podremos apreciar un aumento de las especies arbóreas y arbustivas.

Molino Hundido fuertemente intrusado por eucaliptos.

Interior del Molino Hundido o del Rincón.

La vuelta podemos hacerla por los mismos caminos o, si es posible y seguro, cruzando el río por el molino Hundido nos llevaría a la zona de Marchenilla. Desde este lugar podemos caminar, por entre los eucaliptos de este margen del Guadaíra hasta el molino de La Boca, San José y Hornillo, para dirigirnos desde aquí, por el camino de Los Cercadillos, hasta el recinto ferial y, finalmente, ascender hasta el hotel Oromana.

La época del año más apropiada para hacer el recorrido es, sin duda, el inicio de la primavera, desde principios de marzo a mayo, durante este tiempo podremos ver como las distintas especies comienzan a florecer y a desarrollar brotes nuevos, dando una variada gama de colores verdes impregnándolo todo de un agradable aroma a flores de rosales y majoletos.

 

Antonio Gavira Albarrán

Mapa de la ruta.


jueves, 9 de agosto de 2018

El paisaje de Los Alcores.

"Cuesta Carretilla", con el "Cortijo de Maestre" al fondo.
El "Catálogo de paisajes de la provincia de Sevilla"1 describe Los Alcores de la siguiente manera:

“Los Alcores constituyen un escarpe alargado a lo largo de unos 30 km de noreste a suroeste entre Carmona y Alcalá de Guadaíra, comúnmente conocido como los Alcores (alcor en árabe significa colina o pequeña elevación). Constituye un relieve tabular de anchura desigual (1 a 10 km), de origen neógeno, compuesto por materiales deleznables que permite la incisión de los ríos Corbones y Guadaíra, que lo atraviesan en su sector septentrional y meridional respectivamente. En efecto, los roquedos predominantes son blandos, margas, arenas y gravas en su mayor parte, lo que condiciona además los suelos –de tipo arenoso-arcillo– y la ocupación que éstos sostienen.” 

El paisaje característico de Los Alcores se nutre de elementos sobresalientes "pautas", como los define López F. (2008). Y, efectivamente, en Los Alcores, podemos distinguir con facilidad:  acebuchales, lentiscales, miradores, túmulos, núcleos urbanos, restos arqueológicos y patrimoniales ... elementos que se asoman, desde una cornisa, a una vega extensa. Para dicho autor, sólo estaremos en condiciones de afirmar que hemos visto el paisaje en la medida en que podamos descubrir, en el confuso panorama, algunos elementos que sobresalgan por su forma o su tamaño, algunos colores y texturas o algunas direcciones especialmente significativas que nos den una pauta a seguir.”  Puntualiza Simmel G. (1913), que el paisaje no podemos formarlo encadenando elementos aislados "... nuestra conciencia debe tener un nuevo todo, unitario, por encima de los elementos, no ligado a su significación aislada y no compuesto mecánicamente a partir de ellos: esto es el paisaje." Y, enfatiza Arenas F. (2016), que el paisaje no solo puede ser "un hecho físico", también hay que entenderlo como una "representación cultural, una construcción estética, una categoría política…". 
Espinos majuelos plantados por Alwadi-ira EeA

Por tanto, cuando nos situamos frente al paisaje de Los Alcores no solo estaremos contemplando un cuadro coloreado por las fuerzas de la naturaleza. La intervención del ser humano a lo largo de la historia es claramente visible. Hoy, determinante para que permanezca el paisaje de Los Alcores que almacenamos en la retina. 

En las últimas décadas, la acción o inacción política de las administraciones, en especial la local, dejando hacer y deshacer a antojo, ha tenido un contra punto, en la labor de los grupos ecologistas que, en desigual batalla, han contribuido a preservar el paisaje de Los Alcores que aún podemos reconocer como tal y disfrutar. 

Recordemos algunas de las más significativas luchas que han contribuido a conservar el paisaje de Los Alcores: Río Guadaíra, Parque Cultural, AVE, canteras, plantaciones, limpiezas, denuncias ... En las fotos, zona de "Cuesta Carretilla", donde el 27 de octubre de 2007 se realizó una plantación organizada por Alwadi-ira - Ecologistas en Acción, participando en la acción unas 300 personas. Se plantaron unas 900 plantas, entre árboles y arbustos, quedando la zona transformada, como podemos ver en las imágenes.





Zona central de la plantación de 2007.
https://alwadi-ira.es/html/boletin_alwadi-ira/boletin24.pdf

Francisco J. Gavira Albarrán



sábado, 10 de febrero de 2018

PLANTACIÓN 10 DE FEBRERO 2018

Plantación Alcalá de Guadaíra 10 de febrero 2018 a la 10:00. "Camino de la Piñera", cerca del puente del Dragón y del molino del Realaje, dirección al Adufe.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

PLANTACIÓN 19 DE DICIEMBRE DE 2015, ORGANIZADA POR LA PLATAFORMA CÍVICA "SALVEMOS EL GUADAÍRA"

Manifiesto final leído tras la Plantación del 19 de diciembre de 2015.

- Buenas tardes en nombre de la Plataforma Cívica “Salvemos el Guadaira” por acudir y participar en la plantación que hemos realizado hoy aquí. Estamos en una de las lindes de antiguo correccional, hoy “San Francisco de Paula” y del corredor verde que une la universidad “Pablo de Olavide” con el descansadero de Trujillo. Este corredor verde es uno de los frutos alcanzados como consecuencia de las reivindi
caciones solicitando la recuperación del río Guadaira.

-El objetivo de la plantación que hemos llevado a cabo es formar un seto vivo. Hasta hace unas décadas las vías pecuarias, los caminos vecinales así como las propiedades agrícolas y ganaderas con sus lindes, padrones, gavias, etc.. estaban formadas por setos. Estos setos constituidos por palmitos, lentiscos, coscojas, zarzas, hinojos, esparragueras, etc… eran auténticas líneas de vida que servían además de delimitar terrenos para evitar la erosión y las escorrentías de agua, dar cobijo y alimento tanto a animales como seres humanos, proporcionar sombra, defender los cultivos de los vientos y plagas y ponen en valor el paisaje. En definitiva, los setos eran valiosos elementos para la biodiversidad.
- Estos vallados naturales fueron siendo eliminados entre otras causas por el afán de poseer unos metros más de terreno, una mala concepción de la agricultura moderna y fueron siendo sustituidos por las alambradas metálicas.

- Hoy la Plataforma Cívica “Salvemos el Guadaira” con el apoyo de todos vosotros quiere con esta plantación dar un toque de atención y poner un granito de arena para recuperar los setos y mas si cabe en estos tiempos en que el cambio climático se hace presente de forma incuestionable.

- No tengáis duda de que estas chumberas, que hemos dispuesto en estos 150 metros de longitud aproximadamente empezarán a cambiar este espacio y de ello somos protagonistas todos nosotros.

Gracias y feliz Navidad.