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viernes, 24 de abril de 2020

3ª GANDUL Y EL MOLINO DE SAN PEDRO

Despoblado de Gandul

Esta ruta, de muy baja dificultad, tiene una longitud aproximada de 8 kilómetros y se puede recorrer sin agobios en tres horas.


Se inicia la ruta en la aldea de Gandul y desde allí nos dirigimos, por la vereda de Angorrilla, hacia el arroyo del Salado. Una vez en él, bajamos hasta su desembocadura en el río Guadaíra y desde aquí corriente arriba hasta el molino de San Pedro. La vuelta la haremos siguiendo el mismo recorrido hasta la autovía Sevilla-Málaga y a partir de aquí por el cordel de Gandul, para terminar de nuevo junto al palacio de los marqueses de Gandul.

Se inicia este recorrido en la venta de “El Puli”,[i] en la aldea de Gandul, junto al palacio de los marqueses, edificado en el siglo XVII; la torre de vigilancia, la iglesia, también del siglo XVII, dedicada a San Juan Evangelista, los tres molinos harineros:  el de Arriba, el de En Medio y el de Abajo que eran movidos por las aguas del arroyo de La Madre o de Gandul.
Vereda de Angorrilla

Desde este lugar tan interesante nos dirigiremos hacia la trasera del palacio para incorporarnos a la vereda de Angorrilla (vía pecuaria que antiguamente llegaba hasta Parada y cuya anchura original y legal es de 25 varas, que equivalen a 20,89 metros), que nos llevará hasta el arroyo del Salado. En este camino, de unos dos kilómetros de largo, observaremos a nuestra izquierda una de las zonas más interesante de todos Los Alcores, pues mantiene una importante masa vegetal, donde destacan entre otros el lentisco, la cornicabra, el torvisco, la coscoja, la retama, el palmito… pero sobre todos ellos el acebuche (olea europaea), el cual forma en este tramo del alcor un verdadero bosque.

Por todo el camino podemos ver restos de materiales cerámicos de distintas épocas, sobre todo romano; hay que tener en cuenta que la zona elevada que tenemos a la izquierda, por encima de los acebuches, denominada La Mesa, fue una ciudad romana establecida sobre asentamientos más antiguos.

Antes de llegar al Salado podemos ver a la izquierda del camino un importante sistema de cárcavas, producto de la eliminación de la vegetación que bordeaba un pequeño arroyo. Esto ha provocado la pérdida de gran cantidad de espacio cultivable y tierra fértil.

Puente de Gandul
Así llegamos al arrollo del salado, el afluente más importante del río Guadaíra, que recoge aguas de Mairena del Alcor, El Viso del Alcor, Paradas e incluso parte de Carmona y Marchena, y que desde este punto hasta su desembocadura en el río Guadaíra es término entre Mairena y Alcalá. Su aspecto es lamentable, sus aguas altamente contaminadas, sus márgenes con una vegetación que ha quedado reducida prácticamente a carrizo, cañas, juncos y algunos ejemplares sueltos de álamos blancos.[ii]

La ruta continúa arroyo abajo, hacia el Guadaíra, bordeando los campos de cultivo hasta llegar a la altura del antiguo puente de Gandul, construido en el siglo XVII (con anterioridad era de tablas) y que actualmente solo conserva un arco.

Desde aquí nos dirigiremos al Guadaíra, pero cambiaremos de margen cruzando por debajo de la autovía Sevilla-Málaga. Una vez llegado a la desembocadura del Salado, el camino continúa río Guadaíra hacia arriba, ya en término de Mairena del Alcor, unos quinientos metros. Este tramo de río conserva una importante vegetación formada fundamentalmente por taraje, aunque también podemos ver algunos fresnos, olmos y sauces. De esta manera llegamos a los restos del molino de San Pedro, uno de los muchos molinos que molieron en este río y del cual aún se conservan la impresionante azuda y la nave de las piedras, aunque está muy aterrada. La azuda, al formar presa, mantiene una importante lámina de agua, refugio de numerosas especies de animales: ánades reales, distintas garzas, polluelas, etc.
Molino de San Pedro


Desde este punto nos dirigiremos de vuelta hacia Gandul, pero antes podemos subir al olivar de Juan Guarín Viejo, donde podemos ver gran cantidad de restos de cerámica: ladrillos, tejas, asas de vasijas, etc., pues allí hubo una villa romana.


Al llegar de nuevo al puente de Gandul tomaremos esta vez el cordel de Gandul, que está convertido en carretera de servicio, desde aquí al inicio de esta ruta hay unos dos kilómetros.


Antonio Gavira Albarrán


[i] Una construcción anárquica al pie de la antigua carretera, próxima al arroyo de La Madre o de Gandul, que no tiene función de venta.


Cordel de Gandul
[ii] A pesar de la construcción y puesta en funcionamiento de la depuradora conjunta Mairena del Alcor-El Viso del Alcor, los vertidos al arroyo del Salado continúan impidiendo su completa recuperación.



















Mapa de la ruta.


jueves, 9 de abril de 2020

2º RUTA: GANDUL HISTÓRICO


Esta ruta es de baja dificultad, tiene una longitud de unos nueve kilómetros y medio, se puede recorrer en una tres horas y media. [1]
Mesa de Gandul, vista desde la vereda de Angorrilla

Comenzamos en la venta de El Puli, junto al palacio de Gandul edificio del siglo XVII. Este sitio ha sido siempre lugar de paso, pues ya en tiempos de los romanos pasaba por aquí una de las vías de comunicación más importantes, la vía Hispalis-Anticaria (Sevilla-Antequera). [2]

Junto al palacio podemos ver varios molinos: el de Arriba, formando parte del propio palacio, el de Enmedio, prácticamente derruido por el tiempo y el abandono, y el de Abajo, cuyas piedras eran movidas por el arroyo de Gandul, también conocido como de La Madre.

Tomaremos el cordel de Gandul que se dirige en dirección a la aldea, donde destacan tres edificios: la iglesia, dedicada a San Juan Evangelista; el edificio que está frente a ella, denominado la Cárcel[3] y algo más adelante, ya al final de la aldea, la Posada. Aquí tomaremos el cordel hacia la derecha, entre chumberas, en dirección a la cárcel de mujeres. Al llegar a la antigua vía del ferrocarril, camino amplio que es cruzado por el cordel, nos incorporaremos a ella, en dirección a Mairena del Alcor. Justo al final de unos eucaliptos[4] nos desviaremos a la izquierda para adentrarnos en el abandonado campamento de Las Canteras y visitar Villa Emilia, villa romana de la que aún hoy es posible ver sus cimientos y donde destacan, sobre todo, los baños. Para acceder a ella tomaremos, al finalizar los primeros eucaliptos, un camino a la izquierda, hasta pasar unas pequeñas construcciones que en su día fueron gallineros. Una vez allí tomaremos a la derecha internándonos entre los eucaliptos unos metros. 




Antigua vía del ferrocarril

Desde Villa Emilia volveremos al camino y tomaremos en dirección a unos barracones, que se pueden divisar desde la vía bordeando el eucaliptal. Ante de llegar a estos barracones podemos ver a la izquierda, entre los primeros eucaliptos, una hondonada, que fue una antigua cantera romana de donde se extraía material para la construcción de edificios. Pasaremos por los barracones, una casa y una gran alberca junto a un naranjal abandonado, desde aquí podemos divisar una construcción circular en lo alto de una loma, se trata de un mausoleo romano, que es el siguiente lugar al que nos dirigiremos.

Este monumento es del siglo I d.C. podemos ver que la única parte conservada es la primera hilera de sillares, el resto es producto de una restauración. En su interior todavía se conservan unos nichos funerarios pertenecientes a enterramientos de incineración.

Desde este lugar continuaremos hasta el denominado Tholos de Las Canteras, dolmen de época calcolítica, 2400-1700 a.d.C. que se encuentra en la siguiente loma, rodeado de unos agujeros circulares de un metro de profundidad que son enterramientos de inhumación pertenecientes al broce pleno, 1700-1100 a.d.C.
La Cueva del Vaquero[5] se entra a pocos metros de aquí rodeado de una alambrada rota. Se trata de un dolmen de época calcolítica, 2400-1700 a.d.C. en muy buenas condiciones, que se puede acceder por una angosta entrada. Si entramos en él podremos ver que está construido mediante la superposición de pequeñas piedras que van formando una galería de 10,65 metros de largo que al final termina en un recinto circular rematado en falsa cúpula. Era en este recinto circular donde se enterraban a los muertos. Si desde este lugar miramos hacia la dehesa de Gandul podremos ver una zona más elevada cubierta de acebuches, es la zona conocida como La Mesa de Gandul, donde sobresale un pequeño montículo, El Toruño. El Toruño es un bastión defensivo que tuvo una antigua ciudad asentada en La Mesa, y cuya antigüedad está establecida en el Bronce final, 1100-700 a.d.C.
Al fondo, El Toruño


Desde la Cueva del Vaquero nos dirigiremos hacia los túmulos de Bencarrón que podemos ver como pequeñas elevaciones sobre el terreno cerca de un eucaliptal en dirección a Mairena. Estos enterramientos pertenecen al denominado periodo tartésico-orientalizante, que corresponden al 700-500 a.d.C. en ellos se encontraron fíbulas, broches, marfiles decorados, etc. Desde aquí nos dirigiremos al dolmen de El Término, para ello bajaremos el camino que atraviesa los túmulos en dirección a un montículo que se puede ver a la izquierda del olivar que tenemos en frente. Este dolmen ha sido restaurado recientemente y, en el monolito que aparece en su entrada podemos leer algunos datos sobre su origen. Desde el dolmen de El Término nos dirigiremos de nuevo a la vía por un camino que atraviesa el olivar, en medio del cual se encuentra el denominado dolmen de La Casilla,[6] tomando el nombre de la casilla hundida que se encuentra al final de este camino, antigua casilla del tren.
Dolmen de El Término


Dolmen de la Casilla


Justo al otro lado de la valla, y algo más abajo, entre vegetación se encuentra la fuente romana de Gandul,[7] para poder llegar a ella tendremos que coger la vía en dirección a Mairena, ya que unos doscientos metros más adelante termina la valla. Si entramos en la finca y volvemos siguiendo la valla por entre retamas, palmitos, algún acebuche, etc., llegaremos de nuevo a la altura de la casilla, en este punto debemos tomar a la izquierda por un pequeño sendero que va directo a la fuente que hoy día se encuentra en perfecto estado, aunque con poco caudal, y que en otro tiempo fue uno de los puntos de suministro de agua para la ciudad romana que se asentó en La Mesa de Gandul.
Fuente romana


De vuelta a la vía tomaremos en dirección a Mairena del Alcor[8] para torcer a la derecha en un olivar que tiene una casilla abandonada, denominada la casa de Bencarrón. Este camino nos llevará al arrollo del Salado, afluente del río Guadaíra, que se encuentra en un estado lamentable, no solo porque sus aguas están muy contaminadas, sino porque en sus márgenes, salvo carrizos y algún eucalipto, ha desaparecido todo vestigio de vegetación. Tomaremos aguas abajo hasta llegar a la vereda de Angorrilla, durante este recorrido tendremos unas vistas inmejorables de las laderas de La Mesa de Gandul cubiertas de acebuches, esta perspectiva nos puede dar una respuesta de por qué fue ocupado este lugar durante más de 2500 años. Una vez en la vereda de Angorrilla tomaremos en dirección al palacio por un camino que asciende suavemente y que nos muestra otras vistas de las faldas de La Mesa. Así llegaremos a nuestro punto de partida, dando por concluido este itinerario.
Vistas desde Angorrilla
Mapa de la ruta


Antonio Gavira Albarrán




[1] Hoy no es posible realizar en gran medida el recorrido propuesto por Antonio en 2003.
[2] El Instituto Geográfico y Estadístico dibuja en 1902 el despoblado de Gandul de la siguiente forma:

[3] “En la plaza se sitúa el Cabildo, que servía de casa de reuniones para el Ayuntamiento, escribanía, pósito (almacén de granos) y cárcel. Es un edificio de dos naves levantado entre 1744 y 1763.” GANDUL. Cuadernos Didácticos de Patrimonio Histórico y Artístico. Nº 5 para alumnado de secundaria. Varios Autores. Edita Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra. 2009
[4] En relación con el siguiente tramo consultar la publicación: Una ruta imposible por el campamento de Las Canteras.
[5] La reivindicación de Parque Cultural para Los Alcores, con recogida de firmas, manifestaciones, limpiezas de Gandul y otros actos reivindicativos trajeron la restauración de los dolmen de La Cueva del Vaquero y el Tholos de Las Canteras en 2009.
[6] El dolmen de La Casilla se encuentra en el interior de una finca de olivos completamente vallada y protegido con una cancela. Para acceder tenemos que combinar dos factores, una autorización de patrimonio y la disposición de la propiedad para facilitarnos el paso, circunstancias que hacen casi imposible su visita. La misma situación encontramos en el dolmen del Término.
[7] En relación con la fuente romana de Gandul o romana de cañada honda podemos consultar la siguiente publicación: http://losalcoresparquecultural.blogspot.com/2018/11/la-fuente-de-canada-honda-abandonada-su.html
[8] Este último tramo podríamos aún realizarlo.