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jueves, 25 de mayo de 2023

DENUNCIA CORTE DEL CAMINO DE SAN AGUSTÍN (Antiguo Camino de Pero Mingo)

 

El camino de San Agustín nace actualmente en el camino de Matatoros, cerca de la conocida como Cruz de Otivar y, con más de tres kilómetros trescientos metros de longitud finaliza, finalizaba, en el cordel de Pero Mingo, vía pecuaria que sirve de término entre los municipios de Alcalá, Sevilla y Mairena del Alcor, en un punto cercano a la hacienda de San Agustín y las ruinas de la ermita de Belén. Hoy día el camino se encuentra cortado a 645 metros desde su cruce con la carretera de Mairena a Torreblanca, la A-8026, mediante cancela, una vez pasada la Hacienda de Santa Ana o de La Viuda, a la altura de las tierras de la Hacienda de Las Beatas, igualmente se encuentra cortado en su unión al cordel de Pero Mingo, habiéndose construido sobre el mismo camino una gran balsa. Junto a la cancela se encuentra un expeditivo cartel en el que se puede leer “PROHIBIDO EL PASO A TODA PERSONA AJENA A ESTA FINCA”.

Este camino es uno de los muchos que aparecen recogidos en el Inventario de Clasificación de Caminos* que se elaboró por la Delegación de Medio Ambiente de Alcalá de Guadaíra hace ya más de diez años. En el propio Inventario se describe el camino que:

“Tiene su comienzo en el camino de Matatoros, transcurre entre parcelas ilegales a ambos lados, con una anchura de 2 m. y en muy mal estado; continua con vallado a la derecha y olivar a la izquierda hasta su cruce con la carretera de Torreblanca a Mairena y una vez cruzada la carretera el camino se encuentra cerrado por cancela de la Hacienda de las Beatas y posteriormente por vallados de la Hacienda de san Agustín, hasta su terminación en el Ramal de Pero-Mingo.” 

Desgraciadamente después de más de diez años el camino de San Agustín sigue cortado, al igual que decenas de otros caminos públicos que eran recogidos por el Inventario de Caminos, a pesar en el propio Inventario se nos diga que: 

“La realización del Inventario Clasificación viene motivada por los graves problemas planteados ante la progresiva desaparición de muchos de estos elementos de carácter territorial, estructurante y de uso tradicional en aras de su preservación en el ámbito del término municipal de Alcalá de Guadaira.”. 

El camino de San Agustín fue uno de los viarios tradicionales que unía Alcalá de Guadaíra con Mairena del Alcor y Carmona a través de las terrazas del Guadalquivir. 

Tras el asfaltado del camino de Pero Mingo, camino de Torre Palma, y su conversión en peligrosa carretera por su sinuosidad, estrechez y falta de arcén, la recuperación del camino público de San Agustín supondría la puesta en valor del que, a día de hoy, puede ser el viario más adecuado para acceder desde Alcalá a los términos municipales de Mairena y Carmona, ya que su conexión con el cordel de Pero Migo permitiría el acceso por parte de ciclistas, senderistas, personas a caballo… a una amplia red de caminos y vías pecuarias que recorren las terrazas del Guadalquivir como el Cordel de Ronquera, la Vereda del Término, el Camino de Sevilla, el de San Agustín a Mairena del Alcor…, que a su vez permiten acercar al ciudadano, sin necesidad de utilizar carreteras, a uno de los patrimonios más interesantes de la Comarca de Los Alcores como son las haciendas de olivar. 

Creemos necesario que el Ayuntamiento de Alcalá de Guadaira tome urgentemente las medidas necesarias para su recuperación, al igual que el de todos aquellos caminos que reconoce como públicos en el Inventario de Clasificación de Caminos y se encuentran en la misma situación, y tantos otros, que, en el mismo inventario, ya se reconocía la imposibilidad del disfrute público pues se encontraban cortados o simplemente habían desaparecido. 

ANEXOS 

* “II OBJETIVOS:

El presente Inventario Clasificación de los Caminos en el Término Municipal de Alcalá de Guadaira, se realiza en base al acuerdo adoptado por la Comisión Municipal de Gobierno, en sesión Ordinaria celebrada el día 17 de Octubre de 1.999, conforme a lo estipulado en el artículo 86 del R.D.L. 781/1986, de 18 de Abril, texto refundido de las disposiciones legales vigentes en materia de Régimen Local.

“Las Entidades Locales están obligadas a formar inventario valorado de todos los bienes y derechos que les pertenecen, del que se remitirá copia a las Administraciones del Estado y de la Comunidad Autónoma y que se rectificará anualmente, comprobándose siempre que se renueve la Corporación”.

Con la elaboración del presente Inventario Clasificación se pretende contar con un documento necesario para el mantenimiento y consolidación de los caminos de uso público, tanto como vías de comunicación rural como para ocio y usos recreativos, dentro del amplio término municipal con el que cuenta el municipio.

La realización del Inventario Clasificación viene motivada por los graves problemas planteados ante la progresiva desaparición de muchos de estos elementos de carácter territorial, estructurante y de uso tradicional en aras de su preservación en el ámbito del término municipal de Alcalá de Guadaira.

Durante la última década los cambios de uso del suelo y de propiedad del mismo se han acelerado, con numerosas parcelaciones y compras de tierras por ciudadanos no dedicados a la agricultura. Estos cambios de propiedad y de uso de los caminos, junto con la falta de información sistematizada sobre su titularidad y trazado, hacen que su gestión sea objeto, actualmente de una fuerte polémica. En muchos casos se impide el paso por caminos considerados tradicionalmente, llegándose en el peor de los casos a la desaparición del mismo.

El Inventario Clasificación de los Caminos del término municipal de Alcalá de Guadaira se propone los siguientes objetivos:

-        Documento legal que garantice el carácter como bien de uso público por parte del Ayuntamiento en función de sus competencias.

-        Recopilación de la documentación existente sobre los caminos, que permita esclarecer su titularidad.

-        Recogida de información sobre el estado actual y trazado de cada uno de los caminos, con especial incidencia en el aspecto etnológico y cultural.

-        Documento medioambiental para posterior recuperación mediante actuaciones de acondicionamiento y señalización.

-        Sistematización de la información, de tal manera que ésta sea aprovechable para la elaboración del planeamiento urbanístico y del Inventario de Bienes de la Entidad Local.

Este Inventario Clasificación servirá adecuadamente para la realización de futuras infraestructuras dotacionales con arreglo a los usos que se propongan, contando para ello con las determinaciones que se establecen en:

-        Plan Especial de Protección del Medio Físico y Catálogo de la provincia de Sevilla.

-        P.G.O.U. de Sevilla.

-        P.G.O.U. de Alcalá de Guadaira.

-        Programa Coordinado de Recuperación del Río Guadaira.

-        Proyecto de Parque lineal del Guadaira.








FERNANDO CASAL OLIVER

DELEGACIÓN DE MEDIO AMBIENTE DE ALCALÁ DE GUADAIRA

INVENTARIO DE CLASIFICACIÓN DE CAMINOS

En el inventario de clasificación de caminos de Alcalá de Guadaira aparecen recogidos: 

- 117 Caminos

- 11 Servidumbres

- 10 Disfrutes

- 3 Hijuelas

- 2 Carril

- 1 Callejón

- 2 Senda

- 1 Cañada

En total 147 elementos del viario rural cuyas competencias corresponden al ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra. 

De ellos un total de 74, es decir aproximadamente un 50 %, se encontraban cortados o desaparecidos en todo o en parte, esto sin contar que un buen número habían pasado a ser, hoy días aún más, viario público.

 Antonio Gavira Albarrán


domingo, 10 de julio de 2022

Ruta por la cañada de Pero Mingo hasta el pino de Los Buques.

 

El viernes de feria de Alcalá salimos de ruta para conocer un tramo de la cañada real de Pero Mingo y Palmete. El coche lo estacionamos junto a la hacienda de San Agustín, en el cordel de La Camorra; llamado también del Término o ramal de Pero-Mingo. En esta zona desembocaba el camino de San Agustín, una hijuela de otro camino bautizado con el nombre de Pero-Mingo, que a su vez nace en el de Matatoros, inmediatamente que se pasa la huerta de El Negro, si venimos a esta parte desde Alcalá.

El camino de San Agustín, nada más nacer, cruza la carretera de Torreblanca a Mairena entre la hacienda de la Soledad o Nueva y lo que se conoce popularmente como «cuesta la ligera». Allí lo veremos cortado con una verja y aquí lo vimos con una alambrada. Entre ambos puntos tenemos dos haciendas de interés: Las Viudas y las Beatas; de esta última dice el Padre Flores, en sus memorias, que «pertenece a Doña Nicolasa Montero, viuda de D. Juan de Saavedra».

Con este pensamiento anduvimos los primeros seiscientos metros de la ruta escoltados por una gavia con presencia de olmos, higueras, acebuches, lentiscos, palmas y vitis silvestre, entre acantos, y un padrón cargado de hinojos (Foeniculum vulgare), que resguardaba una tierra calma recién cosechada. Este sector, al igual que el olivar que habíamos dejado atrás, lo veremos muy pronto cubierto con un manto de placas fotovoltaicas.

En la primera bifurcación, dejamos a la derecha el cordel de Sevilla a El Viso del Alcor y a la izquierda intuíamos el desaparecido carril de la Raya, que delimitaba los términos municipales entre Alcalá y Carmona. Las fuentes orales dicen que existió allí una gran piedra testigo de delimitación de términos municipales y que se podía acceder hasta la hacienda de El Lavadero, lo que hoy es imposible.

Desde donde estábamos divisábamos los higuerones que cubren la ermita de Belén y un solitario olmo superviviente de una frondosa olmeda, que fue conocida con el mismo nombre que la ermita, alamea de Belén, y que fue talada en los años ochenta.

La gavia cambió de margen, haciéndose más profunda, frondosa y ancha. Ya transitábamos por la cañada real de Pero Mingo.

Seiscientos metros más adelante, dejábamos a la derecha la vereda de Ronquera o de Sevilla a Carmona y, al poco, otra vereda nombrada del Término, que pasa muy próxima a la hacienda de Torrepalma, que la divisábamos a lo lejos. En esta zona confluyen los términos municipales de Alcalá, Carmona y Sevilla.

En el arroyo comprobamos la presencia de abundante zarzamora (rubus ulmifolius), higueras bravías, olmos, lentiscos y cardos borriqueros, posiblemente Onopordum nervosum Boiss, que nos acompañaría durante toda la ruta.

Cuando llegamos al camino de Pero Mingo, que como hemos dicho nace en el de Matatoros, tuvimos cuidado en cruzarlo. Se encuentra asfaltado, aunque el tráfico es mínimo. Hubiésemos podido acercarnos a las haciendas de San José y el Lavadero de Santa Teresa, dado que se encuentran a doscientos metros a la izquierda del camino, pero continuamos de frente.

La hacienda de San José es un edificio del siglo XVIII, que se desamortizó durante el Trienio Liberal (1820-1823) y que hasta entonces había perteneció al sevillano convento de San Basilio el Magno.

La hacienda el Lavadero de Santa Teresa se la nombra de Pero Mingo en algunos mapas topográficos y en la publicación de la Junta de Andalucía Cortijos, haciendas y lagares de la provincia de Sevilla, donde se dice de ella lo siguiente:

Lo más interesante de ella es la portada, que mantiene su original decoración esgrafiada y una inscripción que la fecha en 1761. Como referencia histórica diremos que, Pero Mingo fue comprada en 1741 por don Francisco Gómez de Barreda, del Consejo de Su Majestad y superintendente de las Reales Fábricas de Tabacos de Sevilla. Este importante personaje, que compró en la zona otras fincas, cabe identificarlo con el propietario de la hacienda de la Soledad, también en Alcalá de Guadaíra.

Nuestro Padre Flores, en sus memorias, la denomina de otra forma:

El Lavadero de Santa Bárbara, conocida como el Tonelero, de D. Antonio Blomaert tuvo capilla en lo antiguo, y en 1797 construyó otra dicho D. Antonio con altar a la romana, y un lavadero de lanas: se visitó dicha capilla por el Vicario comisionado por el Sr Arzobispo en 6 de abril, y en atención a estar cuasi a una legua de Alcalá, más de un cuarto de la capilla pública de Belén y oratorio de Torre-palma, término de Carmona, más de media de la capilla pública de San Bartolomé del Monte, término de La Rinconada, y como un cuarto del oratorio de la hacienda de la Soledad, todos los cuales cuatro oratorios y capillas estaban en uso; informó ser de urgente necesidad se concediese licencia para celebrar Misa los días festivos para los trabajadores de ella, las ventas y haciendas inmediatas, y los muchos pasajeros y transeúntes.

En otro mapa topográfico, levantado por el topógrafo Manuel González, en 1872, aparece otra hacienda con el nombre de Pero Mingo junto a la vía pecuaria, distinta a la de San José o El Lavadero, de la que hoy no quedaría ni rastro. En otros se añade una cuarta, la hacienda de Santa Teresa, por detrás de El Lavadero, junto a una olmeda desaparecida en los años ochenta del pasado siglo, y de la que sí aparece algún vestigio en fotos aéreas de los años cincuenta. Sobre esta hacienda dice Padre Flores en sus memorias lo siguiente:

La de Santa Teresa con heredad de viñas en Peromingo Bajo; la vendió Agustín Farfan al convento de este título junto a la Cruz del Campo de Sevilla (que hoy está en los Humeros) ante Domingo de Castro en 10 de agosto de 1665. Después fue de Doña María Josefa Rodríguez.

En este punto conviene recordar que en el término municipal de Carmona, relativamente cerca de donde estamos, tenemos las haciendas de Pero Mingo Alto y la de Pero Mingo Bajo.

La concentración de haciendas en tan poco espacio merecería una investigación en profundidad; en todo caso, se constata la presencia de edificaciones desde el siglo XVII, continuos cambios de propiedad, la utilización del nombre de Pero Mingo como comodín y posibles errores en la cartografía.

Continuamos nuestra marcha flanqueados por olivares, en general de goteo. Tres pinos se sucedieron, que nos permitimos calificarlos como pinos testigos de término. Un milano negro hizo acto de presencia.

En algún punto desembocaba el camino de Matatoros, en dirección a la hacienda del Hoyo, que, desde la carretera hasta donde nos encontramos, también ha quedado privatizado.

En el último tramo, unos restos cerámicos señalaban la presencia de un yacimiento arqueológico, posiblemente de origen romano. En la parte derecha de la vía pecuaria sobrevive un importante núcleo arbóreo compuesto por coscojas, lentiscos, alguna encina, cornicabras, higueras y abundantes herbáceas y a la izquierda olivos. Luego tierra calma y la cárcel Sevilla 2, y frente a nosotros divisábamos la hacienda de Guadalupe.

En Cortijos, haciendas y lagares de la provincia de Sevilla se dice que: «en 1730 la finca era propiedad de los hermanos Juan Bautista y Francisco van der Wilde, seguramente mercaderes flamencos…»; el Padre Flores dice que la hacienda de Guadalupe es conocida como Buque, «que fue de D. Juan de Ochoa, y después de Doña María del Carmen Morera». En la información que facilita la propia hacienda en su página web se dice lo siguiente:

«La hacienda de nuestra señora de Guadalupe perteneció a una familia mexicana asentada en Sevilla que principalmente se dedicaba al cultivo del olivar. Hace tres generaciones que la hacienda llegó a nuestras manos y quisimos conservar su nombre y la devoción por la Virgen de Guadalupe de México».

En las proximidades de la hacienda existió un famoso pino, conocido como el pino de los Buques, del que se dice pudo ser el de mayor tamaño de Alcalá, y puede que sea así, el tamaño de su copa parece confirmarlo, si consultamos las fotografías aéreas de los años ochenta, década en la que fue cortado.

Detrás de la hacienda, en el camino de Las Caleras, se encontraba la casilla de Los Barrios. En algún mapa se la confunde con la hacienda de Guadalupe. Frente a la hacienda aún se conserva la venta de Las Caleras, de la que el Padre Flores dice lo siguiente: «las ventas de las Caleras y de Peromingo de Don Gaspar Ponze». En sus memorias, señala como posible origen del prolífico topónimo, Pero Mingo, al momento del repartimiento, segunda mitad del siglo XIII, donde «se habla de Mingo Neguillo, Pero y Domingo Juan de Agreda…».

Regresamos a nuestro coche comentando lo fácil que sería la recuperación de esta importante vía pecuaria para el uso y disfrute de la ciudadanía y la vida natural, de la poca voluntad política al respecto y lo desconocida que es esta parte de nuestro municipio para la inmensa mayoría de los alcalareños.

Francisco José Gavira Albarrán





La ruta es apta para todos los públicos. Tiene diez kilómetros, entre ida y vuelta.