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lunes, 27 de abril de 2026

El río Guadaíra, en jaque: una balsa insostenible y una fauna al borde del colapso junto al molino de San Pedro

 


La Junta de Andalucía ha autorizado un megaproyecto de riego sin el informe preceptivo de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, ignorando tanto a decenas de especies protegidas como a los municipios de Mairena del Alcor y Alcalá de Guadaíra.

En febrero de 2023, la Delegación Territorial de Sostenibilidad en Sevilla otorgó la Autorización Ambiental Unificada (AAU) al proyecto denominado “Puesta en riego y balsa en finca Juan Guarín”. Sobre el papel, se trata de una modernización del regadío; en la práctica, se ha dado luz verde a una actuación con graves consecuencias ecológicas para el río Guadaíra y su biodiversidad.

El proyecto amplía el riego de almendros de 74 a más de 127 hectáreas e incluye una balsa de casi 400.000 metros cúbicos con captación directa del río. Sin embargo, no se fija un caudal ecológico mínimo aguas abajo, no se evalúa el impacto sobre la ictiofauna ni se establecen medidas de protección para la vegetación de ribera.

En el Guadaíra habitan peces endémicos y amenazados, como el barbo gitano, el calandino, la pardilla y el cachuelo, especies que dependen de un caudal suficiente y de aguas limpias. La construcción de la balsa pone en serio riesgo su supervivencia.

La zona alberga también una destacada comunidad de anfibios protegidos: sapillo moteado ibérico, gallipato, sapo de espuelas, ranita meridional y sapo corredor. Todos ellos necesitan pequeños humedales y zonas de ribera que desaparecerán con los movimientos de tierra y la reducción del caudal.

La avifauna es igualmente notable: avetoro común, garcilla cangrejera y cigüeña negra —esta última en peligro de extinción—, junto a especies vulnerables como el aguilucho cenizo o el sisón común, sin olvidar garzas, espátulas, moritos o águilas culebreras. Sin agua ni vegetación de ribera, muchas de estas aves perderán su hábitat.

Aún más relevante es la presencia de mamíferos, especialmente carnívoros. Hasta ocho especies —zorro, nutria, garduña, tejón, comadreja, turón, gineta y meloncillo— utilizan este enclave, lo que refleja un valor ecológico extraordinario. El río actúa como corredor y refugio en un entorno de agricultura intensiva; su fragmentación tendría consecuencias irreparables.

El expediente presenta, además, una grave irregularidad: se aprobó sin el informe de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. Aunque este informe se solicitó en 2021, nunca se recibió respuesta y, aun así, la Junta resolvió favorablemente. Esta omisión deja sin evaluar la disponibilidad de agua, los caudales ecológicos y la seguridad de la balsa.

Los ayuntamientos de Mairena del Alcor y Alcalá de Guadaíra emitieron informes urbanísticos, pero eso no los exime de responsabilidad. Pueden solicitar la revisión de oficio de la autorización, su suspensión cautelar y exigir el informe preceptivo de la Confederación. También deberían coordinar una estrategia común que garantice un caudal ecológico, evalúe el impacto real sobre las especies protegidas y ordene los regadíos en la cuenca.

El proyecto contempla incluso la posible introducción de peces exóticos para controlar insectos, una medida arriesgada en una balsa conectada al río. A ello se suma la presencia de una villa romana en la zona, que requeriría control arqueológico.

La AAU/SE/0463/2021/N ejemplifica un modelo de agricultura intensiva que se antepone a la conservación de un ecosistema único. Los ayuntamientos tienen ahora la oportunidad de actuar. El río Guadaíra y las especies que dependen de él no pueden esperar.

 Francisco José Gavira Albarrán

sábado, 27 de abril de 2024

Ruta: Puente “romano” de Gandul y molino de San Pedro.

Plano de situación.

Sábado 27 de abril a las 9:00

Quedamos bajo palacio de Gandul.

https://maps.app.goo.gl/rD1QsL59yebAbG6T7

Distancia: 6.5 km. lineal

Duración: 3 horas.

Dificultad: Baja

Objetivos: Aproximarnos a nuestro patrimonio histórico y natural a través de la actividad física. Conocer los caminos y vías pecuarias de nuestro entorno más próximo. 

Descripción:

Se inicia este recorrido en la venta de “El Puli”,[1] que se encuentra bajo el palacio de los marqueses de Gandul, un edificio del siglo XVII. En la villa aún podemos ver: la torre de vigilancia, la iglesia, dedicada a San Juan Evangelista[2], el ayuntamiento y tres molinos harineros:  el de Arriba, el de En Medio y el de Abajo, que eran movidos por las aguas del arroyo de Gandul o de La Madre, que nace junto al palacio.

Palacio de Gandul

Desde este lugar tan interesante nos dirigiremos por el Cordel de Gandul, que discurre paralelo a la A-92, hacia el puente del mismo nombre, sobre el arroyo Salado. 

Por todo el camino podemos ver restos de materiales cerámicos de distintas épocas, sobre todo romano. La zona elevada que tenemos a la izquierda, por encima de los acebuches, se conoce como La Mesa. Allí se estableció una ciudad romana sobre asentamientos más antiguos. 

El arroyo del Salado es el afluente más importante del río Guadaíra. Recoge aguas de Mairena del Alcor, El Viso del Alcor, Paradas e incluso parte de Carmona y Marchena. El tramo que veremos ha experimentado una cierta recuperación, en lo relativo a vegetación arbórea y arbustiva, destacando un bosquete de álamos. Desde este punto hasta su desembocadura en el río Guadaíra es término entre Mairena y Alcalá.

Puente de Gandul

Cuando lleguemos al puente “romano” de Gandul veremos carrizos, cañas, tarajes, juncos y algunos álamos sueltos. 

El puente se encuentra en término municipal de Mairena del Alcor. Aunque no hay vestigios que confirmen, de una forma taxativa, que la comunicación entre Hispalis y Anticaria cruzase el Arroyo Salado mediante un puente, esto debió ser así dada la importancia de esta vía de comunicación. D. Leandro José de Flores dice en sus memorias lo siguiente:  

«El puente que está en el Salado de Gandul parece haber sido antes de madera, y en 1733 lo hizo á su costa de cal y ladrillos la ciudad de Sevilla, y posteriormente habiendo estado intransitable para bestias y carruajes muchos años, pasando con dificultad la gente de a pie, se renovó y reedificó en 1828 por disposición del Excmo. Sr. Asistente D. José Manuel de Arjona, estrenándose á 22 de Enero. Hay memoria de que en 6 de Agosto de 1779 dieron muerte violenta en este sitio, por robarlo, á D. Andrés Laína y Pernía, vecino de Arahal.»

D. Gregorio García-Baquero López, Doctor en Historia por la Universidad de Sevilla, retrotrae la existencia de un puente al siglo XVI: 

«el 9 de noviembre de 1594, en una sesión del ayuntamiento de Sevilla se ponía en conocimiento la muerte que habían encontrado muchos arrieros cuando traían trigo y cebada a la ciudad al cruzar el puente del arroyo Salado de Gandul...», «...por estar la dicha pontezuela muy maltratada, y no tener pared, se han ahogado allí muchos arrieros, y muy de ordinario se le caen las cargas y traen el trigo mojado...»

La ruta continuará por el lado opuesto a la A-92. Cruzaremos por debajo de la A-92, y bordeando los campos de cultivo llegaremos a un camino perpendicular a la autovía que nos conducirá directamente al río Guadaíra y al Molino de San Pedro.  Este tramo de río conserva una importante vegetación formada fundamentalmente por taraje, aunque también podemos ver algunos fresnos, olmos y sauces. 

El molino de San Pedro es uno de los muchos molinos que molieron en este río y del cual aún se conservan la impresionante azuda y la nave de las piedras, aunque está muy aterrada. La azuda, al formar presa, mantiene una importante lámina de agua, refugio de numerosas especies de animales: ánades reales, distintas garzas, polluelas, nutrias, etcétera.

Restos del Molino de San Pedro.

Desde este punto nos dirigiremos de vuelta hacia Gandul por el mismo camino que hemos traído.

Francisco José Gavira Albarrán

[1] Edificada al pie de la antigua carretera Sevilla - Málaga, a la sombra de un par de moreras. 

[2] La iglesia de San Juan Evangelista presenta unas pésimas condiciones de conservación. La techumbre de la nave central se encuentra en ruina. Para su protección se ha colocado una lona o plástico.


viernes, 11 de diciembre de 2020

Del Descansadero de Trujillo a la “pasá” de Utrera.

 

Azud del molino de San Pedro / Textos y fotos de Antonio y Francisco Gavira Albarrán

Esta ruta es circular, de unos 11,5 kilómetros y de dificultad media-baja. Por tanto, es poco exigente, salvo por la distancia para los menos andarines. El itinerario no puede ser más bonito, sobre todo, en primavera.

Comienza en el Descansadero de Trujillo, continúa por la Cañada Real de Morón, hasta llegar a la “pasá” de Utrera; y desde allí, se vuelve por el río Guadaíra, con una parada en el molino de San Pedro y otra en el arroyo de Las Desgreñá, que tomaremos hasta conectar, nuevamente, con la vía pecuaria por la que hemos venido transitando, hasta regresar al punto de partida.

Descansadero de Trujillo

Estamos en un espacio de dominio público, un descansadero. Estos forman parte de la extensa red de vías pecuarias heredadas de la trashumancia, hoy muy intrusadas por las actividades agrícolas. En este lugar, aconsejamos detenernos unos minutos para conocerlo. Lo primero a destacar es la presencia del río Guadaíra, que lo divide en dos. También dos puentes forman parte de su paisaje. El más antiguo es conocido como el puente de La Vega o de Trujillo [i]. Con anterioridad se vadeaba el río por la zapata del molino de La Torrecilla, anejo al descansadero, y cuyos restos desaparecieron con la construcción del puente nuevo, allá por los años cincuenta del siglo pasado. El descansadero cuenta con una fuente llamada, popularmente, de El Perro [ii].

Fuente de El Perro

Estamos en un espacio que, en un pasado reciente, tuvo mucha vida, no solo por ser punto de paso obligado y lugar de descanso del ganado, sino que también, a su alrededor, se establecieron cortijos, ranchos, chozas o sombrajos. Los más mayores nos hablan de la choza de La Manca, lugar obligado de parada para tomar una copa de aguardiente o un café de puchero antes de iniciar las faenas del campo [iii] y que desapareció a mediados del siglo pasado.

En el Descansadero de Trujillo nacen o mueren tres vías pecuarias: la Cañada Real de Morón, la Vereda de Benagila y la Vereda de Marchenilla, nosotros tomaremos la primera.

Cañada Real de Morón.

Para acceder a la Cañada Real de Morón, cruzaremos la carretera de Alcalá a Morón de la Frontera, A-360, dirección Este-Sureste, dejando a la izquierda el rancho de Bulnes [iv], unos eucaliptos y un pequeño arroyo, por lo general seco, que presenta en su tramo final un interesante bosquete de olmos.


Rancho de Bulnes.

Algo más adelante dejaremos a nuestra derecha el rancho de El Minero, también denominado cortijo de Rodrigo, del Refugio, de El Lichi y más recientemente Hacienda El Chaparrejo. En este punto existe un pequeño manantial, que, en época de fuertes lluvias, puede hacer complicado su paso [v].

A continuación, a la derecha, algo más apartado de la cañada, se encuentra el conocido como rancho de El Lío o cortijo de Santa Teresa. Continuando nuestra marcha, cruzaremos el arroyo de Las Desgreñá o de Matallana, que, hasta este punto, lo han convertido en simple canal de drenaje, pero que desde aquí hasta el río Guadaíra mantiene cierta cubierta vegetal de interés, sirviendo de refugio a numerosas especies de aves y mamíferos.

Seguidamente, a nuestra izquierda sale un camino que, si lo tomamos, nos conducirá a las ruinas del cortijo de las Desgreñadas o de Beca. Y desde allí, torciendo a la derecha, al molino de San Pedro, que ya nos quedaría muy cerca [vi]. No obstante, nosotros continuaremos por la Cañada Real de Morón [vii].

Rancho de Las Desgreñá o Beca.

Al llegar al cruce con el Cordel de Mairena, un cartel señala los nombres de las vías pecuarias. Tomaremos a la izquierda, por el cordel del Término y de La Camorra, en dirección al río Guadaíra, que cruzaremos por la conocida como “pasá” de Utrera, zona de baños para no pocos maireneros, hasta que las aguas dejaron de estar en condiciones.

Cartel con las distintas direcciones de los cordeles.

La “pasá” de Utrera.

Una vez que crucemos el río Guadaíra, lo acompañaremos durante 2,2 km. hasta llegar al molino de San Pedro, dejando a nuestra derecha el cortijo mairenero de Juan Guarín El Viejo.

Cortijo de Juan Guarín El Viejo.

Es un tramo poco conocido, que se encuentra en el término municipal de Mairena del Alcor, donde podremos ver chopos, sauces, tarajes, olmos, fresnos, etcétera [xi], y sobre todo eucaliptos. También numerosas aves acuáticas, entre las que se encuentran la garza real, el martín pescador, ánade azulón y el avetoro.

El río Guadaíra a su paso por el término municipal de Mairena del Alcor a principios de octubre.

El tramo que nos ocupa tiene una luz especial, debido a la abundancia de eucaliptos, sobre todo en los atardeceres. Sobre la presencia de los eucaliptos en las riberas de los ríos de nuestra campiña existe un debate. Por una parte, quienes plantean que contribuyen a disminuir la diversidad de la vegetación autóctona, consumen una gran cantidad de agua, sus hojas tienen peores propiedades, afectando a la diversidad de los ecosistemas, incluida la presencia de los peces. Y, por otra parte, dada la eliminación de las dehesas, constituyen, al menos, en nuestra zona, un refugio imprescindible para un buen número de aves.

El Guadaíra, con predominio de eucaliptos.
Nido con langosta en la ribera del río Guadaíra.

Del molino de San Pedro aún se pueden ver su impresionante azud, que permite la existencia de una gran lámina de agua, la nave de las piedras, aunque su interior está cubierto por los sedimentos que año tras año han ido dejando las crecidas de nuestro río y unos impresionantes cubos. La casa del molinero, que queda apartada, se encuentra totalmente en ruinas.

Molino de San Pedro.


Desde el molino de San Pedro tenemos dos opciones, cruzar el río por su azud o por la “pasá”, si esta lo permite. Ya, en la otra margen, de los dos caminos que podemos encontrar, el camino de la derecha nos llevará hasta las ruinas del cortijo de La Desgreñáno sin antes pasar por la desembocadura del arroyo del Salado, en la margen opuesta, zona donde también predominan los eucaliptos. A partir de aquí, los olmos, sauces, álamos, fresnos, tarajes, espinos…, aparecen con mayor regularidad.

Una vez lleguemos a las ruinas del cortijo de La Desgreñá, nos acercaremos al arroyo, cuyo curso acompañaremos hasta la Cañada Real de Morón, y, desde allí, al punto de partida, el Descansadero de Trujillo.

Mapa de la ruta.

[i] El Espectador, de 10 de enero de 1842 (Madrid), en la sección dedicada a obras públicas, hace referencia en el apartado “Obras que se tratan para más adelante”, a la necesidad de construir un puente “sobre el río Guadaíra, en el camino de Morón a Sevilla”. También otro sobre el arroyo Salado. La desamortización de Guadalperal y Matallana tuvo que incrementar el tránsito de personas, ya existente, debido a que se adjudicaron en pequeños lotes o parcelas. Por otra parte, ya constituía la vía de comunicación con Morón, El Coronil, Los Molares, etcétera.

[ii] En Manantiales y fuentes de Andalucía se la denomina “Fuente de Los Perros”. http://www.conocetusfuentes.com/ficha_detalle.php?id_fuente=11329

[iii] Como hemos señalado, la desamortización de Matallana y Guadalperal contribuyó a que prosperasen los ranchos. En el mismo descansadero nos consta un chocín, donde vivió una familia mairenera que sembraba en la zona unas hazas, el desaparecido cortijo de La Polaca o el rancho Bulnes.

[iv] En el mapa elaborado por el Instituto Geográfico, de fecha 7 de febrero de 1873, se le denomina “rancho de Trujillo”, del que tomaría nombre el descansadero. En el mapa editado en 1918 por el Instituto Geográfico y Estadístico se nombra a una zona próxima al cortijo como “Trujillo”. El Mapa Nacional Topográfico y Parcelario, elaborado por el Instituto Geográfico y Catastral, con fecha 30 de mayo de 1945, señala que la parcela pertenece a los herederos de Fernando Bulnes del Trigo. Aparecen dos nombres: María del Carmen Bulnes del Trigo y José Luis Bulnes del Trigo. Junto al cortijo, hay referencias a un erial, una era y un pozo abrevadero.

[v] En los años sesenta, mi padre y mis tíos sembraron algunas hazas de melones en las tierras del rancho de El Minero.

[vi] En esta zona y en el olivar junto al molino, es posible observar restos de materiales cerámicos de época romana.

[vii] En estos campos ocurrió un lamentable hecho. En el mes de mayo de 1966, dos alcalareños, Francisco Laureano y su hijo Rafael, de la familia “Mohino”, mientras regabinaban un melonar, fueron sorprendidos por una tormenta, refugiándose en un chocín, que tenían construido, donde perecieron ambos fulminados por un rayo.

[viii] Los Burgos, familia alcalareña que se dedicaban al pastoreo en la zona, vivían en una choza muy bien hecha con muros de material y cubierta vegetal. De allí fueron desalojados, al parecer, por ocupar unos terrenos que pasaron a pertenecer al rancho de El Comandante. No obstante, se desplazaron a la Barranca Alta, distante un kilómetro, en dirección a Morón, donde construyeron otra choza y continuaron con su actividad.

[ix] Según hemos calculado sobre el mapa Instituto Geográfico y Estadístico de 1918, las dehesas en la zona de Matallana suponían 24,22 kilómetros cuadrados. El vuelo americano de 1956 las deja en 11,21 kilómetros cuadrados, ya muy deterioradas. En 1977 solo quedaban 280.000 metros cuadrados. Hoy han desaparecido por completo.

[x] Javier Jiménez Rodríguez dice que la “dehesa concejil de Matallana” contaba “con 262 ha 440 fanegas de pastos” y “que se arrendaba, como si fuese un bien de propios, previo permiso de la Real Junta de Granos”. Eran las llamadas “tierras arbitradas”, que desempeñaron un importante papel en la hacienda local. Por otra parte, José Manuel Navarro Domínguez dice que “en 1815 se repartió en suertes el baldío de Matallana, que ejercía como dehesa boyar”. No obstante, el Ayuntamiento mantuvo un pleito sobre dichas tierras, al menos hasta 1841. En Actas II Congreso de Historia y Cultura de Alcalá de Guadaíra, 18-21 de febrero de 2020, págs. 94 y 384.

[xi] En el estrato arbustivo podemos encontrar especies como sauces (SalixtriandraSalixatrocineraSalixpedicelata…), tarajes (Tamarix gálica y Tamarix africana), adelfas (Neriumoleander) y una gran variedad de herbáceas: lirio amarillo (Iris Pseudacorus), menta poleo (Menthapolegium), mastranto (Mentharotumdifolia), junco común (Scirpusholoschoenus), caña (Arundodonax), carrizo común (Phragmitescommunis), unciana (Dorycniumrecdtum), salicaria o arroyuela (Lythrum salicaria), hierba de San Antonio (Epilobiumhirsutum), persicaria (Polygonum persicaria), enea (Typha angustifolia), hierba vaquera (Scruphulariasambucifolia), celidonia menor (Ranunculusficaria), botón de oro (Ranunculusacris), narciso blanco (Narcisuspapiraceus), etcétera, y otras muchas plantas que, sin ser propiamente de ribera, han encontrado aquí un terreno favorable para su desarrollo: espino majuelo (Crataegusmonagyna), mirto o arrayán (Mirtuscommunis), la rosa mosqueta (Rosa sempervirens), la zarza (Rubusulmifolius), zarzaparrilla (Smilaxaspera), retama loca (Osiris alba), etcétera.

 






viernes, 24 de abril de 2020

3ª GANDUL Y EL MOLINO DE SAN PEDRO

Despoblado de Gandul

Esta ruta, de muy baja dificultad, tiene una longitud aproximada de 8 kilómetros y se puede recorrer sin agobios en tres horas.


Se inicia la ruta en la aldea de Gandul y desde allí nos dirigimos, por la vereda de Angorrilla, hacia el arroyo del Salado. Una vez en él, bajamos hasta su desembocadura en el río Guadaíra y desde aquí corriente arriba hasta el molino de San Pedro. La vuelta la haremos siguiendo el mismo recorrido hasta la autovía Sevilla-Málaga y a partir de aquí por el cordel de Gandul, para terminar de nuevo junto al palacio de los marqueses de Gandul.

Se inicia este recorrido en la venta de “El Puli”,[i] en la aldea de Gandul, junto al palacio de los marqueses, edificado en el siglo XVII; la torre de vigilancia, la iglesia, también del siglo XVII, dedicada a San Juan Evangelista, los tres molinos harineros:  el de Arriba, el de En Medio y el de Abajo que eran movidos por las aguas del arroyo de La Madre o de Gandul.
Vereda de Angorrilla

Desde este lugar tan interesante nos dirigiremos hacia la trasera del palacio para incorporarnos a la vereda de Angorrilla (vía pecuaria que antiguamente llegaba hasta Parada y cuya anchura original y legal es de 25 varas, que equivalen a 20,89 metros), que nos llevará hasta el arroyo del Salado. En este camino, de unos dos kilómetros de largo, observaremos a nuestra izquierda una de las zonas más interesante de todos Los Alcores, pues mantiene una importante masa vegetal, donde destacan entre otros el lentisco, la cornicabra, el torvisco, la coscoja, la retama, el palmito… pero sobre todos ellos el acebuche (olea europaea), el cual forma en este tramo del alcor un verdadero bosque.

Por todo el camino podemos ver restos de materiales cerámicos de distintas épocas, sobre todo romano; hay que tener en cuenta que la zona elevada que tenemos a la izquierda, por encima de los acebuches, denominada La Mesa, fue una ciudad romana establecida sobre asentamientos más antiguos.

Antes de llegar al Salado podemos ver a la izquierda del camino un importante sistema de cárcavas, producto de la eliminación de la vegetación que bordeaba un pequeño arroyo. Esto ha provocado la pérdida de gran cantidad de espacio cultivable y tierra fértil.

Puente de Gandul
Así llegamos al arrollo del salado, el afluente más importante del río Guadaíra, que recoge aguas de Mairena del Alcor, El Viso del Alcor, Paradas e incluso parte de Carmona y Marchena, y que desde este punto hasta su desembocadura en el río Guadaíra es término entre Mairena y Alcalá. Su aspecto es lamentable, sus aguas altamente contaminadas, sus márgenes con una vegetación que ha quedado reducida prácticamente a carrizo, cañas, juncos y algunos ejemplares sueltos de álamos blancos.[ii]

La ruta continúa arroyo abajo, hacia el Guadaíra, bordeando los campos de cultivo hasta llegar a la altura del antiguo puente de Gandul, construido en el siglo XVII (con anterioridad era de tablas) y que actualmente solo conserva un arco.

Desde aquí nos dirigiremos al Guadaíra, pero cambiaremos de margen cruzando por debajo de la autovía Sevilla-Málaga. Una vez llegado a la desembocadura del Salado, el camino continúa río Guadaíra hacia arriba, ya en término de Mairena del Alcor, unos quinientos metros. Este tramo de río conserva una importante vegetación formada fundamentalmente por taraje, aunque también podemos ver algunos fresnos, olmos y sauces. De esta manera llegamos a los restos del molino de San Pedro, uno de los muchos molinos que molieron en este río y del cual aún se conservan la impresionante azuda y la nave de las piedras, aunque está muy aterrada. La azuda, al formar presa, mantiene una importante lámina de agua, refugio de numerosas especies de animales: ánades reales, distintas garzas, polluelas, etc.
Molino de San Pedro


Desde este punto nos dirigiremos de vuelta hacia Gandul, pero antes podemos subir al olivar de Juan Guarín Viejo, donde podemos ver gran cantidad de restos de cerámica: ladrillos, tejas, asas de vasijas, etc., pues allí hubo una villa romana.


Al llegar de nuevo al puente de Gandul tomaremos esta vez el cordel de Gandul, que está convertido en carretera de servicio, desde aquí al inicio de esta ruta hay unos dos kilómetros.


Antonio Gavira Albarrán


[i] Una construcción anárquica al pie de la antigua carretera, próxima al arroyo de La Madre o de Gandul, que no tiene función de venta.


Cordel de Gandul
[ii] A pesar de la construcción y puesta en funcionamiento de la depuradora conjunta Mairena del Alcor-El Viso del Alcor, los vertidos al arroyo del Salado continúan impidiendo su completa recuperación.



















Mapa de la ruta.