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miércoles, 3 de diciembre de 2025

El Castillo de Marchenilla en la Revista ALGO, 1935: una foto de Martínez.

 

La fotografía muestra el Castillo de Marchenilla tal y como lo habría visto cualquier vecino en los años treinta del siglo pasado: sobrio, dominante sobre la ladera y con claros signos del paso del tiempo. Sin restauraciones ni intervenciones modernas, la imagen revela una fortaleza que todavía conservaba su esencia defensiva medieval.

El encuadre, amplio, resalta la silueta del castillo sobre un terreno despejado. No aparecen personas ni elementos que distraigan: la protagonista absoluta es la arquitectura.

¿Quién tomó la fotografía?

En la revista ALGO, año VII – 23 de noviembre de 1935, número 328, aparece firmada por el fotógrafo “Martínez”.

En 1935 España vivía un momento de profundos cambios: la Segunda República impulsaba proyectos culturales, se comenzaban a catalogar monumentos con criterios modernos y la fotografía adquiría un papel central como herramienta de documentación y difusión.

En ese ambiente también aparecieron publicaciones ilustradas como la revista ALGO, un “semanario de buen humor” cuya historia acaba de reescribirse gracias a una investigación reciente. Todo formaba parte de la misma energía cultural: la voluntad de registrar, difundir y compartir el patrimonio y la vida cotidiana del país.

El Castillo de Marchenilla sigue en pie. Pero gracias a imágenes como esta, también tenemos datos sobre su pasado. En archivo digital de Antonio Gavira Albarrán la revista ALGO.


miércoles, 5 de noviembre de 2025

El Castillo de Marchenilla en La Bética (1915)

La fotografía publicada en 1915 por la revista La Bética representa el Castillo de Marchenilla. Esta revista cultural sevillana, activa entre 1913 y 1917, se distinguió por su labor de divulgación artística y patrimonial, impulsando a comienzos del siglo XX una corriente de revalorización del patrimonio histórico andaluz y de afirmación de la identidad regional a través del arte y la historia.¹

En la imagen se aprecia la sólida estructura del castillo, con murallas almenadas y torres cilíndricas rematadas por matacanes, rasgos característicos de la arquitectura militar bajomedieval. Su origen se remonta a la época almohade (siglo XII), aunque fue reformado tras la conquista cristiana, desempeñando una importante función defensiva en el control de los caminos entre Sevilla y Morón de la Frontera. Con el paso del tiempo, la fortaleza perdió su carácter militar para transformarse en residencia señorial, integrándose plenamente en el paisaje agrícola de la campiña sevillana.

Cuando La Bética difundió esta imagen, el castillo ya mostraba signos de deterioro, aunque conservaba su imponente presencia sobre el terreno. La publicación de documentos gráficos de este tipo respondía al propósito de la revista de preservar la memoria visual de los monumentos andaluces, en un contexto de creciente conciencia sobre la conservación del patrimonio. Estas iniciativas contribuyeron a configurar un imaginario colectivo en torno al valor histórico y simbólico de la arquitectura medieval andaluza.

Notas
1. La Bética fue una revista ilustrada sevillana fundada en 1913, dedicada a la divulgación de temas artísticos, arqueológicos y literarios andaluces. Publicó numerosos artículos y fotografías sobre monumentos históricos, convirtiéndose en un referente del regionalismo cultural de principios del siglo XX. El 20 de noviembre de 1913 apareció el primer número de La Bética, una revista artística ilustrada nacida al calor de una corriente intelectual que aspiraba a la regeneración de Andalucía mediante la reivindicación de su cultura e identidad. Difusora de un andalucismo incipiente, en sus páginas participaron destacados pensadores de la época, vinculados al Ateneo de Sevilla, como Blas Infante, Alejandro Guichot, Mario Méndez Bejarano, José Gastalver, Alfonso Grosso, Martínez de León, José María Izquierdo, José Gestoso Pérez, Felipe Cortínez Murube, Javier Lasso de la Vega, Joaquín Hazañas y la Rúa y Rafael Laffón.
2. La fotografía Castillo de Marchenilla (1915) forma parte del archivo digital que coleccionaba Antonio Gavira Albarrán.

lunes, 13 de julio de 2020

8ª Marchenilla: castillo, fuentes y molinos


Castillo de Marchenilla

El recorrido es de unos ocho kilómetros, y el tiempo estimado es de unas tres horas y media, con dificultad baja.
A un kilómetro de Alcalá de Guadaíra se encuentra Marchenilla. Su gran riqueza en aguas, hicieron posible que, ya en época árabe, floreciera una importante industria molinera que perduró hasta mediados del siglo pasado. Gracias a ello podemos, aún hoy, contemplar los restos de nueve molinos: Tragahierro, Pared Alta, Cañiveralejos, Pasadilla, Granadillo, Hornillo, San José, La Boca y el noveno, el molino Nuevo [1], que se encuentra junto a San Juan de Dios.
Este recorrido comienza en el hotel Oromana, lugar desde el que tendremos unas panorámicas magníficas del río y de algunos molinos. La ruta nos lleva hacia el río, para ello descenderemos hasta la parte baja del parque y nos dirigiremos hacia el molino de Las Aceñas. En esta zona, el río presenta, en general, buena cubierta vegetal, entre la que destacan los álamos blancos y los carrizos, aunque también se pueden observar algunos sauces, tarajes, olmos…, así como adelfas, zarzas, zarzaparrillas, rosales, espinos majoletos, mirtos, etcétera.
El molino de Las Aceñas (Reha Aben Ocba) es uno de los molinos harineros de época árabe que existen en la cuenca del río Guadaíra. Junto a él se encuentra el molino de Cajul (Alcaxur[2], que era movido por las aguas de un arroyo, y el edificio mayor que era una posada [3].
Molino de Las Aceñas y el de Cajul al fondo
Quinta de Nuestra Señora de Regla
Desde aquí nos dirigiremos hacia el camino de Los Cercadillos, que tomaremos a la derecha. En lo alto de un cerro veremos el Centro Polivalente San Francisco de Paula, edificio regionalista construido en los años veinte del siglo pasado. Pasaremos, entre otras, por la huerta de la Joaquinita, una cochinera y un pequeño olivar, dejando la urbanización de cerro Clavijo a nuestra izquierda, para así llegar a una bifurcación en el camino. Nosotros continuaremos hacia el río, dejando a nuestra izquierda el camino de los molinos de Marchenilla y un imponente plátano. Desde el portillo continuaremos en dirección al río, dejando a nuestra izquierda el molino de San José o Pared Blanca. De él podemos destacar su larga atarjea, muy deteriorada, y la parte trasera del molino, relativamente bien conservada gracias a la dedicación de sus propietarios. Junto al molino de San José, y más pegado al río Guadaíra, existe otro molino, el de La Boca o La Fortuna. Este se encuentra en un estado de deterioro muy avanzado. A pesar de ello conserva su impresionante atarjea, que fue construida como defensa contra las frecuentes riadas del Guadaíra. Podemos subir a ella y veremos cómo esta tenía cuatro cubos por donde caía el agua para poder moler. No en vano, este molino era uno de los más rentables de Marchenilla [4].
Molino de San José o Pared Blanca
Molino de la Boca o La Fortuna
A pocos metros del molino de La Boca, y siguiendo el río Guadaíra aguas arriba, entre un eucaliptal, nos encontraremos con un arroyo de aguas limpias que es la unión de varios: El Fontanal, El Junco, El Escurridero y Cañiveralejos. Si continuamos por el eucaliptal, pronto nos encontraremos con otro arroyo, el denominado de Marchenilla, por brotar sus aguas justo detrás del castillo [5].
Ya que estamos aquí nos podemos acercar hasta el molino Hundido, molino de origen árabe (Reha Luet), que podemos ver sobre el río Guadaíra algo más adelante. Este se encuentra en un estado lamentable, conservándose, a duras penas, una pequeña nave del molino que fue [6].
Tramo del río Guadaíra en dirección al molino Hundido
Molino Hundido o del Rincón
Desde aquí sale un camino a la izquierda, que, pasando por detrás de una cochinera, nos llevará hasta la carretera de Morón. Justo al terminar la valla de esta cochinera, sale a la izquierda otro camino bordeado de chumberas que nos llevará a la trasera del castillo, donde podremos ver el nacimiento del arroyo de Marchenilla [7].
Si nos metemos por un portillo que existe entre las chumberas podremos rodear el castillo, al que se accede por una terraza que se encuentra en la parte que da a la carretera de Morón [8]. Al entrar en el recinto damos a un patio con pozo árabe, pues árabe es el origen del castillo, rodeado de edificios: capilla, granero, habitaciones… Todo ello defendido por una gran torre denominada del Homenaje. La torre parece del siglo XIV, con agregaciones posteriores, tiene 27 metros de altura, con dos plantas y azotea, desde donde tendremos unas magníficas vistas de toda Marchenilla y podremos admirar el vuelo de gran número de cernícalos primillas, pues no hay que olvidar que este lugar es uno de los más importantes refugios del cernícalo primilla de toda España.
Castillo de Marchenilla
Desde el castillo nos dirigiremos, caminando junto a la carretera de Morón, hasta la fuente de Cañiveralejos, y desde aquí hasta el molino de Pared Alta. Este molino, al estar habitado, se ha conservado en bastante buen estado, pudiéndose ver tanto la atarjea como la casa del molinero. Aquí nos encontramos con un pequeño arroyo (unión de las aguas de El Fontanal, Escurridero y Junco), cuyas aguas eran utilizadas como fuente de energía para moler [9].
Restos del molino de Tragahierros
Si tomamos a la izquierda, bordeando la valla de una fábrica, pronto llegaremos a un pequeño saucedal (salixfragilis). Podemos ver los restos de una atarjea, que es todo lo que queda del molino de Cañiveralejos [10], que era movido por las aguas de nuestro pequeño arroyo, al cual se le han unido ya las aguas del arroyo de Cañiveralejos, que nace, como hemos visto, al pie de la carretera de Morón.
Molino de Cañiveralejos
Al continuar la ruta y salir de este pequeño saucedal, observamos cómo el arroyo se desvía hacia la izquierda, y aunque no vemos sus escasas aguas, sí apreciamos la abundante vegetación que sobrevive en sus márgenes e interior: lirios amarillos, colocasias, cañas, aneas, juncos, mentas, juncias, zarzas, madreselva, vid silvestre, salicarias… ocupan este tramo del arroyo dando cobijo a multitud de aves.
Algo más adelante está el molino de Pasadilla [11], del cual se pueden ver la antigua atarjea en pie, mientras el resto del molino está dedicado a naves para el ganado. A esta altura el arroyo vuelve a acercarse al camino y al otro lado vemos unas extensas tierras de labor que están delimitadas por el río Guadaíra y la carretera de Morón.
Molino de Pasadilla
A pocos metros nos encontramos, entre árboles, el molino de Granadillo. Este molino, como todos los que hoy día están habitados, ha sido ampliado según las necesidades, quedando poco visible la parte antigua, salvo desde atrás.
Molino de Granadillo
El arroyo toma rumbo hacia el río Guadaíra, justo detrás de este molino. Antiguamente se desviaba su curso para mover el molino de Hornillo [12], que es el que se encuentra algo más adelante. El molino está literalmente hundido en el terreno, provocando que surja un nuevo manantial a sus pies.
Molino de Hornillo
Una vez llegado a este punto volveremos de nuevo hasta el hotel Oromana, donde podremos descansar un poco y, tomándonos unos refrescos, conversar sobre todo lo visto durante la jornada [13].
Mapa de la ruta

Antonio Gavira Albarrán
[1] El molino Nuevo fue destruido por completo el 19 de abril de 2005, en el marco de unas obras de ampliación de la Ciudad de San Juan de Dios. Situado en la cabecera de la cuenca de Marchenilla, y muy próximo al alumbramiento de aguas conocido como El Fontanal, podría datarse en el siglo XVII. Los hechos fueron denunciados por diferentes colectivos, entre ellos Alwadi-ira-Ecologistas en Acción.
[2] El molino de Cajul, cuando se publicó esta ruta por primera vez, se encontraba en muy buenas condiciones para, con un mínimo presupuesto, ser restaurado. Durante estos años se ha ido deteriorando sin que exista ningún plan municipal para rescatarlo.
[3] La aparición de sillares de una atarjea que conectaba el molino de Cajul con el de Las Aceñas, durante una remodelación de la zona, no tuvieron el correspondiente estudio y necesaria puesta en valor de esta última. La Quinta de Nuestra Señora de Regla se encuentra en ruinas, y el conjunto, donde se localiza también el nacimiento de los Caños de Carmona o la ermita de Santa Lucía, continúa sin un plan para su recuperación, a pesar de denuncias, propuestas y proyectos impulsados por la sociedad civil.
[4] El molino de la Boca o de la Fortuna ha continuado deteriorándose durante todos estos años. Las únicas intervenciones llevadas a cabo han corrido a cargo de la Sociedad Ecologista Alwadi-ira, consistentes en la limpieza arbustos, maleza y basuras acumuladas en su entorno y estructura.
[5] Las captaciones de aguas, legales e ilegales, posiblemente de las explotaciones mineras de Los Salgueros y Las Majadillas, son las causas de que los arroyos de la zona no lleven agua prácticamente en ningún momento del año. Las administraciones públicas (Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, Junta de Andalucía y Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra) no actúan.
[6] El molino Hundido o del Rincón es otro de los molinos que se ha visto afectado por el paso del tiempo y por la nefasta actuación llevada a cabo a principios de los años ochenta, consistente en la construcción de una presa que, supuestamente, regularía el cauce del río; pero que nunca cumplió con su cometido, ya que la dinámica del río la evitó, consiguiendo deteriorar más aún el molino y su entorno. Alwadi-ira ha solicitado una actuación urgente, adjuntando un proyecto donde se concretan una serie de medidas.
[7] Hoy sin agua prácticamente durante todo el año.
[8] En la actualidad no es posible entrar por el portillo. Una vez lleguemos a la carretera de Morón, continuaremos por su margen. Estamos en la vía pecuaria Vereda de Marchenilla, hasta la entrada que observaremos junto a la terraza que se cita en el texto.
[9]Del molino de Tragahierros, que hemos dejado al otro lado de la carretera de Morón, quedan algunos restos de la atarjea, y de la nave molinera, aunque enterrados en los escombros que se depositaron sobre él tras las obras del colector del Centro Penitenciario de Mujeres.
[10] Del molino de Cañaveralejos solo nos queda parte de la atarjea y cubos soterrados cubiertos de maleza.
[11]Del molino de Pasadilla permanece la atarjea. El resto se ha destruido o se ha convertido en cobertizos para ganado.
[12] El molino de Hornillo, a pesar de un proyecto privado y de la promesa del Ayuntamiento de contribuir a su recuperación, ha continuado deteriorándose durante todos estos años.
[13] Como podemos comprobar, desde que se publica por primera vez la ruta, en 2003, hemos visto el desordenado desmantelamiento de la fábrica de Tableros del Sur, la acumulación de placas de amianto, neumáticos, escombros y basuras en sus instalaciones, construcciones legales o ilegales, más canteras, más pozos, incendios y, sobre todo, la ausencia del gobierno municipal; circunstancias que han contribuido a la pérdida de patrimonio histórico y natural en la cuenca del Marchenilla.


jueves, 12 de enero de 2017

RUTA: “MOLINOS Y CASTILLO DE MARCHENILLA”

La siguiente ruta de Alwadi.ira - Ecologistas en Acción tuvo lugar el 23 de noviembre de 2008. Su preparación corrió a cargo de Antonio Gavira.
Castillo de Marchenilla.

LUGAR DE SALIDA: PORTADA DE LA FERIA DE ALCALÁ
Distancia: 8 km (lineal)
Dificultad: Baja
Duración: 3 Horas.
Calificación: sobresaliente.

Descripción:

Partiremos por el camino de las Aceñas, al llegar a la altura del molino de Cajul giraremos hacia la izquierda, buscando el camino de "Los Cercadillos", que es el que pasa por detrás del Centro Polivalente San Francisco de Paula, antiguo Correccional de menores. Tomaremos a la derecha pasando por unos campos de cultivos y huertas, una cochinera y un pequeño olivar, para así llegar a una bifurcación en el camino, nosotros tomaremos a la derecha y así, llegaremos a la ribera de Marchenilla, junto al molino de San José o Pared Blanca. Siguiendo el camino pasaremos junto al molino de Hornillo, Granadillo y Pasadilla. Junto al molino de Pasadilla tendremos que vadear el arroyo, sin muchos problemas, y continuar en dirección hacia el castillo de Marchenilla.

Pasaremos junto al manantial del mismo nombre y llegaremos a la altura de la carretera Alcalá-Morón de la Frontera, en este punto se hará un breve acto donde se dará lectura a un manifiesto en pro del “PARQUE CULTURAL DE LOS ALCORES”.
Molino de San José

Continuaremos la ruta por el camino del molino Hundido, luego tomaremos la margen derecha del río Guadaíra, entre un eucaliptal, cruzaremos un primer arroyo, el de Marchenilla y luego otro, algo más caudaloso, que es la unión de varios: El Fontanal, El Junco, El Escurridero y Cañiveralejos.  A pocos metros veremos el molino de La Boca, en estado ruinoso, y donde destaca su atarjea, junto a él se encuentra el molino de San José.

 Volveremos sobre nuestros pasos aguas arriba del río Guadaíra hasta el arroyo y, por su margen izquierda, lo acompañaremos. Pasaremos cerca del molino de Granadillo para alcanzar nuevamente el camino junto al molino de Pasadilla. Desde este lugar volveremos hacia Alcalá.