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jueves, 1 de febrero de 2024

Nota de prensa Más de ciento sesenta personas participaron este domingo en la ruta de senderismo: “Desde la Cañada del Chochar a la Cruz de Otivar y algunas leyendas”, que se desarrolló en nuestro término municipal.

 


En la ruta, de unos 8 km, organizada por la Sociedad Ecologista Alwadir-ira – Ecologistas en Acción, se efectuaron unas seis paradas donde diferentes personas expertas explicaron aspectos históricos, patrimoniales, geográficos y medioambientales de este espacio, así como el peligro real de desaparición existente por la actividad de la fábrica de cementos Portland Valderrivas.

En una primera parada se hizo referencia al marco geográfico de la ruta:

Los caminos: Cañada del Chochar, Martín Navarro, Pero Mingo o San Agustín, Matatoros y De las huertas al Chochar.

Las haciendas: Martín Navarro, Nueva o La Soledad, Los Jiménez y Piesolo (esta última desaparecida por la actividad minera).

y las dehesas de: Piedra Hincada, que era comunal y se privatizó en 1838, y la Dehesa Nueva o de Martín Navarro, que perteneció al convento de la Merced Calzada de Sevilla (Orden Mercedaria) y que fue subastada en 1839.

Se describió la cercana hacienda de Martín Navarro, edificio proviene del siglo XVIII, ejemplo de la importancia olivarera de la zona. También se hizo hincapié de la riqueza medioambiental de la dehesa del mismo nombre, que teníamos a nuestra derecha, y se contó la leyenda de la “Encina del Cura”, que se encuentra en el catálogo de árboles singulares de Alcalá de Guadaíra por su valor antropológico.

En la siguiente parada se explicaron detalladamente los proyectos presentados por la cementera, las cuadrículas mineras concedidas, las alegaciones presentadas para impedir que desaparezca la Dehesa Nueva, los aspectos más destacados de la restauración, la extracción de la tierra vegetal de la Huerta de Camisón, lugar por donde pasa la galería que conducía las aguas desde la Hacienda de Clavinque, en Mairena del Alcor, para abastecer a Sevilla, etc.

Una vez se dejó atrás el Cerro del Relojero, en una de las más interesantes vistas de Sevilla desde el alcor se enfatizó sobre los valores patrimoniales y medioambientales de la comarca de Los Alcores y la necesidad de protegerlos con la figura recogida en la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía: Zona Patrimonial, que sería gestionada por un Parque Cultural, y se animó a organizarse para conseguir hacer realidad esta reivindicación, que ya ha sido aprobada por las diferentes administraciones.

Cuando llegamos a la Hacienda de Los Jiménez, se comentó el papel de las haciendas de olivar, su momento de su máxima expansión, cómo funcionaba la torre de contrapeso para la extracción del aceite, que la hacienda donde estábamos fue antes un lagar y tuvo también un papel de venta, se dijo que estábamos sobre yacimientos arqueológicos de gran importancia, por donde pudo pasar la vía romana que conducía de Hispalis a Anticaria y se leyó la leyenda del bigotes de Alcalá, que tuvo esta hacienda como escenario del enfrentamiento entre un cazador furtivo y el guarda de la Dehesa Nueva con resultados trágicos.

La última parada fue en la Cruz de Otivar, un humilladero que se levantó en el nacimiento de un manantial y que tiene detrás la leyenda de un niño ahogado, el hijo de los caseros de la hacienda de Los Jiménez.  En este punto se leyó una emotiva historia de vida en la que se describe cómo era la zona hace cincuenta años: setos vivos, gavias, arroyos y olivos antes de que llegara el DDT, los herbicidas y las construcciones ilegales.

Alcalá de Guadaíra, 29 de enero de 2024.

 

 

 

martes, 12 de diciembre de 2023

RUTA DESDE LA CAÑADA DEL CHOCHAR A LA CRUZ DE OTÍVAR Y ALGUNAS LEYENDAS

 

Fecha: Domingo 28 de enero 2024.

Longitud: 8 kilómetros. Circular.

Dificultad: baja.

Duración: 3 horas        

Recomendaciones: Llevar calzado adecuado.

Objetivos:

1.      Conocer la riqueza patrimonial y medioambiental de Alcalá de Guadaíra y sus amenazas, especialmente la de Portland que se cierne en la Dehesa de Piedra Hincada y la Dehesa Nueva.

2.      Reivindicar la Zona Patrimonial y Parque Cultural para Los Alcores.

 

Hora de salida:

9 de la mañana de la puerta de la feria

9:30 de la Cañada del Chochar

Organiza: Alwadi-ira - Ecologistas en Acción

Para llegar al punto de salida: Una vez pasado el cruce de Montecarmelo, dirección Mairena del Alcor, debemos llegar hasta la segunda rotonda. Desde allí volveremos para Alcalá. A un kilómetro tomaremos la salida que veremos a la derecha. Un poco antes de llegar a la gasolinera GO++ parte un camino perpendicular a la autovía conocido como la Cañada del Chochar. Este es el punto donde estacionaremos los coches en paralelo al camino.

PUNTO AZUL INICIO DE L RUTA


Descripción de la ruta:  

En el punto de salida del recorrido propuesto hablaremos de la Hacienda de Martín Navarro, que se encuentra al otro lado de la autovía, y de la reivindicación para Los Alcores la figura de Zona Patrimonial gestionada por un Parque Cultural. 

Continuaremos por la Cañada del Chochar, un camino que delimita dos importantes dehesas: la de Piedra Hincada a nuestra izquierda y la Dehesa Nueva o de Martín Navarro a la derecha. 

La dehesa de Piedra Hincada suministró durante siglo sillares con los que se levantaron muchas construcciones de importancia en nuestra comarca y Sevilla. 

La Dehesa Nueva o de Martín Navarro es la más importante de Alcalá de Guadaíra. En ella predomina la encina, especialmente en las zonas bajas donde el suelo es más fértil, dominando el acebuche los cerros y donde la vegetación de porte arbóreo ha desaparecido el tomillo ha ido ocupando su lugar. 

CAÑADA DEL CHOCHAR

La riqueza vegetal de estas dehesas no se resume en encinas y acebuches, es posible encontrar: coscojas, algarrobos, algún alcornoque, higueras, lentiscos, cornicabras, jaras, retamas, matagallos, majuelos, espinos negros, hediondos, jaguarzo negro, cantuesos, palmitos o tomillos y un largo etc. de herbáceas. 

La fauna presenta, entre otras, las siguientes especies: ratonero, milano, águila culebrera, cernícalo común y primilla, cuervo, lechuzas, mochuelos, zorros, liebres, conejos, meloncillo, gineta, erizo..., culebra de escalera, lagarto ocelado, etc. 

HACIENDA LOS JIMÉNEZ

Durante la ruta veremos algunas huertas supervivientes. Otras han desaparecido, un ejemplo es la conocida como la Huerta de El Mohino, que luego pasaría a llamarse Huerta de Camisón. En este punto existió un registro y un pozo desde donde partían algunas galerías construidas por The Seville Water Works Company Limited (SWW), que traía las aguas captadas en la Hacienda de Clavinque, en Mairena del Alcor, y otros puntos, para abastecer a Sevilla.

Dejaremos la Cañada del Chochar para continuar por el Carril de Martín Navarro. A nuestra derecha se encontraba el Cerro del Relojero, convertido hoy en una cantera. Según cuentan, entre los olivos del cerro, allá por los años cuarenta, cincuenta y sesenta del pasado siglo, aún sembraba tomates un tal Romerito. El olivar contaba con pozo y casilla nombrada de la misma manera, del Relojero. Con anterioridad estas tierras habían pertenecido a la Dehesa Nueva. A la izquierda del carril continúan las huertas y alguna explotación ganadera. En esta zona se encuentra el segundo de los registros de la SWW, dentro de una haza que fue de Joaquín Mora. 

El siguiente tramo es de subida hasta situarnos en lo alto de un cerro donde vamos a disponer de las mejores vistas de Sevilla y una sensación de altura que no se corresponde con la cota en la que nos encontramos. Veremos cómo Los Alcores se hunden en las terrazas del Guadalquivir entre olivares que, en su mayor parte, pertenecen a la Hacienda de la Soledad o Nueva. Estos cerros también estuvieron sembrados de olivos. Las propiedades de la zona eran divididas por grandes vallados de setos vivos en los que proliferaban el acebuche, la coscoja, el lentisco, la cornicabra, el espino majoleto, rosales silvestres, torviscos, etc.


CRUZ DE OTÍVAR

Descenderemos de los cerros para cruzar el Camino de Pero Mingo, parcialmente usurpado, para aproximarnos a la Hacienda de Los Jiménez, que pronto aparecerá entre olivos justo enfrente a nosotros. De la hacienda hay que destacar las crujías con alineamiento de arcos de medio punto, ya sin la cubierta. En su interior se conservaban, hasta hace muy poco, más de veinte tinajas de vino que proporcionaban una idea del cultivo predominante en zona durante el siglo XVIII. La gañanía, la torre de contrapeso, el patio con pozo y las dependencias que sirvieron de vivienda son dignas de un estudio en profundidad. Esta hacienda, hasta mediados del siglo XX, fue una venta y escenario de otra leyenda, la de Bigotes: “llueve más que cuando mataron a Bigotes”. La Hacienda de la Soledad o Nueva nos queda a la derecha, a unos cuatrocientos metros. Presenta un estado de conservación excelente. En ella también sucedieron acontecimientos relevantes, hoy leyendas. 

Abandonaremos Los Jiménez para dirigirnos al camino de Matatoros. Dejando a nuestra espalda la torre de contrapeso, rematada por almenas y una cruz humilladero que jalona el espacio delante de la fachada. Andamos sobre un gran yacimiento arqueológico catalogado en el PGOU. 

Una vez en el camino, lo tomaremos a la izquierda hasta llegar a la Cruz de Otivar. En esta zona se ubica otro de los registros de la SWW y otras de las leyenda, la que tiene que ver con el ahogamiento de un niño. Desde allí regresaremos a la Cañada del Chochar, que nos saldrá perpendicular a la izquierda cuatrocientos metros más adelante. En este tramo estaremos flanqueados por huertas y olivares. 

La Cañada del Chochar tiene desde aquí tres kilómetros doscientos metros hasta la A-398. La margen derecha formaba parte de la dehesa de Piedra Hincada y fue propiedad de Vicente Belloc, entre otros, hoy de la cementera. En este punto informaremos del estado de las reivindicaciones que sobre ella plantea Alwadi.ira y la Plataforma contra la incineración Los Alcores - Sevilla. A la izquierda se suceden las huertas comenzando con la del Negro, conocida también como el huerto de Tejeringo, huerta de la Cañada o la huerta de Capita, le seguía la huerta del Huertita, la huerta de Lunares o de Camacho y el olivar de Pérez, un panadero de campo que recaló en aquel lugar. 

Cuando lleguemos, nuevamente, a la huerta de Camisón, las huertas pasarán a estar en la margen derecha del camino y la Dehesa Nueva a nuestra izquierda. 

Finalizaremos nuestro recorrido en el punto de partida. 

VER MAPA ADJUNTO

MAPA DE LA RUTA


sábado, 28 de marzo de 2020

Ruta por el camino de Matatoros: una aproximación a las haciendas de Pie Solo, La Soledad o Nueva, Los Jiménez y la Cruz de Otivar.


Hacienda de Pie Solo
     Nuestro recorrido, de 7.2 kilómetros. Comienza en los aparcamientos que existen junto al cementerio. Allí dejaremos el coche. También podemos iniciar la ruta a pie, desde la zona urbana, cruzando por la pasarela que sirve para acceder al lugar. A continuación, por la vía de servicio, en dirección a Sevilla, tomaremos la primera perpendicular bautizada, en su primer tramo, como Calle de Cuchipanda Cuatro. Un nombre desafortunado, ya que siempre se ha conocido como camino de Matatoros.


   El primer tramo se encuentra completamente transformado. La presencia de varias actividades empresariales en una urbanización con deficiencias llamativas pone de manifiesto la ausencia del gobierno local en el área. Cincuenta años atrás al cruzar la carretera nacional, hoy A92, se mostraba ante nosotros una inmensa vaguada. A nuestra izquierda nos encontrábamos con un olivar que había pertenecido a Gavira. A continuación, el cerro de El Rubio Tetitas y el olivar de Vicente la Prieta.  Más adelante, sobre el alcor, la hacienda almenada de Pie Solo.[1]

   En la cornisa, la presencia de acebuches, carrascas, lentiscos, cornicab
Humilladero conocido como la Cruz de Otivar
ras, pitas, esparragueras y una importante fauna, donde el lagarto ocelado y las serpientes campeaban junto a los conejos, mostraba una estampa muy atractiva y sugerente, especialmente para los niños que pateábamos la zona con nuestro padre en busca de espárragos, caracoles o el “bicho toba”, que utilizábamos para cazar pajaritos con las costillas. También existían varias cuevas. En una de ellas vivió un personaje llamado El Maleno.[2]

   Continuando nuestro camino nos encontrábamos con un eucaliptal. Allí, con mi hermano Antonio y mi padre acudíamos para hacer cisco que se vendía o utilizaba para calentarnos en casa. Le seguía una huerta de naranjos. Eucaliptal y huerta pertenecían a la hacienda de Pie Solo. En la máxima cota prosperaba el maíz, los tomates y los melones de secano. Hoy sería imposible que prosperasen debido a la pérdida de nivel freático.

   En la margen derecha de la vaguada, una vez que cruzábamos la carretera, teníamos el olivar de Los Leones, seguido del olivar del Pelao Churralá y los naranjos de Enrique Gutierrez, conocidos como la huerta El Chicho, que era su casero. Al fondo de la margen derecha, los cerros de Piedra Hincada. Un paisaje devorado por la maquinaria extractiva de la cementera y que solo permanece en la retina de unos pocos.

Hacienda de La Soledad o Nueva
   Sin dejar el camino, el olivar de Manuel Campos y otro de Berruguete, donde se encuentra hoy la chatarrería de Riquito.[3] A continuación, los naranjos de la huerta de El Negro, desde donde parte el Camino de las huertas de Chuchal. Continuando llegaremos a la bifurcación desde donde parte el camino de Pero Mingo. Nosotros seguiremos de frente dejando atrás el olivar de El Capitán, hoy de Calabozo, el de Los Palomos y el de Chacón.

   Al pie del camino se yergue la Cruz de Otivar. Cuenta la leyenda que la mujer de la Hacienda de Los Jiménez mandó a su hijo a por pimientos y otras hortalizas que sembraban en un pequeño huerto que existió allí. Al ver que el niño tardaba demasiado lo buscaron y lo encontraron ahogado en el pozo. En su memoria se levantó la cruz. Aún recuerdo el agua manando al pie del monolito, las zarzas, el mastranto, los carrizos y otras plantas, que le daban al lugar un encanto especial.

   Continuando nuestra ruta, a pocos metros de la cruz, un camino perpendicular a la derecha nos dejará en la misma entrada de la Hacienda de la Soledad o Nueva. Nosotros siempre la conocimos como la Hacienda Nueva. En la puerta se apostaban unos respetables perros encadenados que disuadía la curiosidad del caminante.

Hacienda de Los Jiménez
   Estamos ante una de las haciendas de olivar más imponentes de la provincia de Sevilla, cuyos orígenes se remontan al siglo XVI, según investigación de las doctoras María Parias y Mercedes Gamero. [4] Posiblemente, constituye la continuidad de la presencia humana en la zona, al menos desde época romana. Los restos cerámicos esparcidos por las inmediaciones así lo atestiguan. [5]

   A pocos metros, pasa la carretera A8026. La cogeremos en dirección a Mairena del Alcor. A unos 450 metros, tomaremos de regreso el camino de Pero Mingo, no sin antes pararnos en la Hacienda de Los Jiménez, que en tiempos fue un lagar, una venta y el epicentro de otra leyenda, la de Tío Bigotes, narrada por Antonio Gavira Albarrán en un estupendo artículo publicado en el blog Los Alcores Parque Cultural Ya. [6]

   Estamos ante una hacienda que se organiza en torno a un patio central y un pozo. A la izquierda de la entrada cuenta con una torre almenada seguida de una dependencia en la que, aún hoy, enterradas, se conservan grandes tinajas empotradas en el suelo.  A destacar, varios arcos que dividían el espacio en dos naves. A la derecha, las dependencias destinadas a las labores agrícolas. Al fondo, la vivienda que disponía de su propia entrada, que la comunicaba con el camino de Pero Mingo.

   Una vez dejemos la hacienda de los Jiménez, continuaremos por el camino que nos conducirá nuevamente al de Matatoros para regresar al punto de partida.


Francisco Gavira Albarrán




[1]  El alcor y la hacienda de “Pie Solo” hace tiempo que desaparecieron debido a la extracción de albero para la fabricación de cemento. Algunos de los pequeños olivareros de la zona le llevaban la aceituna para su molienda y prensado a cambio de una parte del preciado líquido. Según cuentan los mayores, a la persona encargada de tales menesteres, en el molino, le llamaban "Manolito erre erre", ya que su trabajo consistía en arrear a las bestias en dicha labor. La finca perteneció a la familia Troncoso.

[2] Según cuenta la leyenda, se trataba de un camorrista que tenía atemorizados a muchos.

[3] Frente de la chatarrería se han instalado otras actividades conformando un escenario dantesco fruto del desgobierno que hemos denunciado con anterioridad.

[5] Yacimiento “EL CARMEN” ARQL 067. Prospecciones: M. Camacho, A. Jiménez, B. Martínez. Bibliografía. Buero Martínes, M.S. y Florido Navarro, C. (1999): Arqueología de Alcalá de Guadaíra (Sevilla). En PGOU Alcalá de Guadaíra.


martes, 11 de septiembre de 2018

La leyenda de El Bigotes en Alcalá de Guadaíra.

Conocida es la leyenda  de El Bigotes en muchos pueblos de Andalucía y Extremadura, sin  excluir otros lugares de España  e incluso en  Cuba, leyenda  que ha dejado el  dicho “llueve, llovió o va a llover más  que cuando o que el día que, enterraron a El Bigotes o Zafra”.

Es curioso que las distintas leyendas de El Bigotes parecen tener siempre su origen en un hecho real, alguno de los cuales, como en Zafra y Granada, se alejan en el tiempo hasta el siglo XV. En el pueblo de Zafra sería un tal conde de Zafra o gobernador llamado Don Mendo Méndez Peláez, apodado Bigotes, el que, en una época de gran sequía negó el agua a una gitana, rompiendo el cántaro que esta llevaba y azotándola tantas veces como trozos quedó reducido el cántaro. La gitana lo maldijo con una pronta muerte y una gran inundación; en Granada sería un caballero, Cesar de Zafra, cuyo hijo se enamoró de una joven gitana a la que cortaría el suministro de agua sufriendo, igualmente, la maldición, por lo que a su muerte las lluvias fueron fortísimas, sufriendo el río Darro una enorme crecida llevándose el ataúd del caballero; en Cádiz el dicho se remonta a principios del siglo XX con la muerte de su alcalde Fermín Salvoechea, conocido como El Bigotes, día que coincidió con importantes lluvias o a la muerte de un zapatero apellidado o apodado Bigotes y en Cuba a fines del siglo XIX, con la muerte del joyero Fermín Botino, apodado Bigotes, en 1890.

Panorámica de la Dehesa Nueva
Época en la que se origina la leyenda de El Bigotes en Alcalá de Guadaíra.

La leyenda de El Bigotes en Alcalá de Guadaíra también se remonta a finales del siglo XIX, que es el siglo en el que se populariza el mencionado dicho, siendo actualmente posible reconocer los lugares principales donde discurrieron los hechos. Pero pongámonos en situación, describamos el lugar y los personajes y narremos la historia que ha llegado a nuestros días.

Nos encontramos por tanto a finales del siglo XIX, un tiempo en el que el mundo rural era peligroso, donde abundaban todo tipo de malhechores, cazadores furtivos, contrabandistas, cuatreros, asaltadores de caminos… y donde las ventas jugaban un papel esencial en la vida cotidiana del campesinado convirtiéndose en el lugar perfecto para que circularan historias y leyendas de boca en boca. Por eso no es de extrañar que uno de los lugares centrales de la leyenda alcalareña se sitúe en la venta de Los Jiménez, siendo la Dehesa Nueva el otro gran eje de la historia. Los personajes principales serían El Bigotes, cazador furtivo, y el guarda de la Dehesa Nueva, objeto de las burlas del cazador.


La leyenda de El Bigotes, tal como la contó Francisco Gavira Márquez (Joselito Gavira), nacido en 1932, que asegura haberla oído de su padre José Gavira Márquez, nacido en 1887.

Ruinas de la venta de Los Jiménez
El Bigotes, como gran cazador furtivo, se dedicaba a introducirse por la noche en la dehesa Nueva para cazar. Allí pasaba la noche poniendo lazos, cepos y utilizando hurones y a la mañana, muy temprano, abandonaba la escena de sus fechorías antes de que el guarda o guardas de la finca pudieran dar con él. Tras sus andanzas nocturnas, y haber puesto a buen recaudo el botín de las piezas cazadas, acudía regularmente a la venta de Los Jiménez para, además de tomarse un buen anís, narrar diariamente a los contertulios todos los pormenores de la cacería y, de camino, ridiculizar al guarda de la dehesa. El guarda, otro asiduo de Los Jiménez, enterado de que El Bigotes acudía regularmente, muy temprano, a la venta, decidió coincidir con el furtivo y escuchar las peripecias del malhechor. Así, día tras día, oía cómo El Bigotes presumía de cazar los conejos, las liebres o desvalijar los nidos de las perdices en la dehesa, de cómo se jactaba de que no había cerca que le impidiese el paso, de conocer todos los recovecos y portillos de la finca y los mejores lugares para cazar.

El guarda, después de escuchar estas historietas, diariamente, junto a su ayudante, buscaba las posibles entradas, arreglaba las roturas en el vallado de espinos y, todas las noches, se apostaba en el lugar que creía sería el mejor para que El Bigotes entrase a cazar, pero éste siempre tenía una alternativa. Un día, mientras El Bigotes se encontraba en la venta con un numeroso grupo de parroquianos vitoreando sus fechorías, el guarda se levantó y juró delante de todos ellos que no pararía hasta pillarlo cazando y en ese momento le pegaría un tiro. Pasaban los días y El Bigotes siempre conseguía entrar en la finca y salir con el botín. Pero el guarda no cejó en su empeño y un buen día, en el interior de un enorme lentisco, de los muchos que cubrían la cerca de la finca, descubrió un pequeño portillo, casi imperceptible, allí acudió durante muchas noches esperando que apareciera el malandrín. Una tarde-noche, quizás de un día de finales de verano, que barruntaba tormenta, apareció El Bigotes cargado con un saco donde llevaría los lazos, los hurones y los cepos con los que cometería sus tropelías. El guarda lo dejó pasar y lo estuvo siguiendo incansable, a pesar de la ligera llovizna que empezó a caer, y que fue en aumento a lo largo de toda la noche.

Cuando El Bigotes dio por finalizada la cacería, comenzó el camino de vuelta hacia su escondida salida. Ya se encontraba cerca del lentisco cuando se topó con el guarda de la Dehesa Nueva el cual, tras recordarle el juramento que le había hecho en la venta, le dio un tiro en el pecho. El guarda, junto a su ayudante, trasladó el cadáver fuera de la finca, depositándolo al pie de un olivo cercano a la venta de Los Jiménez.

Cuz de Otivar
En aquel entonces los caminos rurales tenían más tránsito que hoy día y rápidamente el cadáver fue encontrado por unos trabajadores que, mientras se acercaban a la venta a refugiarse de la intensa lluvia, vieron un bulto tirado en el suelo y al acercarse descubrieron los restos de El Bigotes.

Tras la venida desde Alcalá de la Guardia Civil y el médico, que certificó la defunción, se preparó la caballería que transportaría al difunto hacia su última morada. Se dice que mientras la escasa comitiva transportaba los restos del muerto hacia Alcalá de Guadaíra, la lluvia, que no había dejado de caer con fuerza durante toda la mañana, provocó que el paso del arroyo de la Cañotiva, allí donde durante siglos estuviera la Cruz de Otívar, se hiciera prácticamente imposible, negándose las bestias a pasar en varias ocasiones, hasta tal punto que, en un último intento, los restos de El Bigotes cayeron al arroyo y allá fueron, desapareciendo entre sus aguas. Igualmente se comenta que en el olivo en el que fue hallado muerto El Bigotes alguien grabó una cruz en su recuerdo y que dicha cruz permaneció hasta los años ochenta del siglo veinte, momento en el que el antiguo olivar fue arrancado y replantado con nuevos garrotes.

Leyenda e historia real. Las noticias en la prensa decimonónica.

Como hemos comentado, esta leyenda parece fundarse en un hecho real acaecido en septiembre de 1894.

La noticia aparecerá los días 16, 17 y 18 de septiembre de 1894 en “El Liberal”, “La época” y “La Correspondencia de España”. En estos medios se recoge la noticia de la muerte de un vecino del pueblo de un tiro en el pecho y puñaladas, así “El Liberal”, de 16 de septiembre de 1894 comenta:





Al día siguiente, el mismo periódico comunica que la Guardia Civil ha hecho preso al guarda de la Dehesa Nueva como autor del asesinato, publicándolo en los siguientes términos:
















El diario “La Época”, de 17 de septiembre de 1894, mucho más escueto dice:




“La Correspondencia de España” de 16 septiembre de 1894, igualmente escueto publicó:






Los días 17 y 18 amplían la noticia con la detención del autor del crimen:











Y, por último, el “Diario de Córdoba”, de 20 de septiembre de 1894, daría algún dato más:





ANEXOS:


- Camino de Pero Mingo: partía desde el camino de Pero Mingo, entre olivares, dejando la venta de Los Jiménez a la izquierda y olivares de La Soledad a la derecha que conectaban con la Dehesa Nueva, antes de llegar al cordel de Mairena se bifurcaba en dos, el camino de San Agustín a la derecha y el de Pero Mingo a la izquierda, el primero pasaba junto a las haciendas de la Viuda y de Las Beatas hasta conectar con el cordel de Pero Mingo cerca ya de la ermita de Belén y hacienda de San Agustín y el segundo dejando la huerta de los notarios y la hacienda del lavadero a la izquierda y a la derecha la hacienda de San José, cruzaba el cordel de Pero Mingo y penetraba en tierras de la hacienda de Torrepalma.

- Camino de Matatoros: Salía de Alcalá desde el cordel de Marchenilla, en lo que hoy día es el final de la calle de Las Malasmañanas, cruzaba el cordel de Gandul y se dirigía hacia la Cruz de OtÍvar, atravesando huertas y olivares. Antes de llegar a la Cruz se bifurcaba, a la derecha nacía el camino de Pero Mingo y el de Matamoros seguía a la izquierda entre olivares, pasando junto a la Cruz y dejando la Venta de Los Jiménez a la derecha, a la que se accedía por un carril que pasaba por la puerta de la venta y por la hacienda de La Soledad hasta dar al cordel de Mairena a Sevilla.

El camino de Matatoros seguía hasta el cordel de Mairena a Sevilla dejando el Toledillo a la izquierda y La soledad a la derecha, cruzaba el cordel de Mairena y entre olivares conectaba con el cordel de Pero Mingo, cercano a la venta de Las Escaleras y continuando en término de Sevilla y San José de la Rinconada.

- Cañotiva. Arroyada que recogía las aguas que circulaban en época de lluvias por la Dehesa Nueva, Cañada del Chochar, Piedra Hincada y parte de Pie Solo. Las aguas subterráneas aparecían en forma de manantial junto a la Cruz de Otivar. Las aguas de la C añada del Chocar fueron captadas por la “Compañía de Aguas de Los Ingleses” en 1903 pasa el suministro de Sevilla.

- Cruz de Otívar. Humilladero que marcaba el nacimiento de un manantial de aguas. En la parte derecha del mismo había un pozo labrado en piedra con brocal en el que se cuenta falleció un hijo del casero de Los Jiménez.

- Cuesta de la Ligera. Tramo de la antigua vía pecuaria que unía Mairena del Alcor con Torreblanca y Sevilla famoso por que en este lugar los viandantes aligeraban el paso para evitar ser asaltados.

- Dehesa Nueva. Llamada también El Cercado o dehesa de Martín Navarro, se encontraba delimitada por la carretera de Madrid por el sureste, la dehesa de Piedra Hincada por el suroeste, olivares por el oeste que la separaban de la Venta de Los Jiménez y la cuesta de la Ligera por el norte que la separaban de olivares y dehesas de Las Beatas. La finca se encontraba rodeada de un vallado de espinos, pero en aquel entonces era normal que estos vallados estuvieran, a su vez, cubiertos de un espeso matorral de lentiscos, cornicabras, espinos, coscojas, acebuches y encinas, que dificultaban su vigilancia y facilitaban la entrada a los amigos de lo ajeno.

Venta de Los Jiménez. Antiguo lagar que pertenecía y pertenece a la hacienda de la Soledad o Hacienda Nueva y que tras la epidemia de filoxera que sufrió España durante la década de 1870, se reconvirtió hasta principios del siglo XX en venta. Ubicada estratégicamente en medio de un olivar, entre el camino de Pero Mingo al oeste,  el Camino de Matatoros y un olivar que la separaba de la dehesa Nueva hacia el este, la hacienda Nueva y el inicio de la Cuesta de La ligera al norte. Un camino de servidumbre unía el camino de Matatoros con La Soledad y vía pecuaria de Mairena del Alcor a Torreblanca.

CARTOGRAFÍA DE LA ZONA:
TRABAJOS TOPOGRÁFICOS 1872
PLANO CAÑADA DE OTIVAR THE SEVILLE WATER WORKS COMPANY LIMITED
PLANOS CATASTRALES 1944-48
Antonio Gavira Albarrán
Licenciado en Geografía História (rama Geografía)