martes, 1 de septiembre de 2020

HEMEROTECA: "Adufe: Hechos son amores y no buenas intenciones."

 “La estación de bombeo del Adufe, futuro museo del agua de Alcalá de Guadaíra”.[1] Hechos son amores y no buenas intenciones Sr Alcalde.

Nadie pone en duda que el agua es un componente destacado de nuestra identidad local. La estrecha relación se remonta a los primeros asentamientos humanos, hacia 4500 a.C, pues la cercanía del “Lago Ligur”, junto a la existencia de extensos humedales cercanos, permitió que en la elevación de Los Alcores se desarrollasen civilizaciones estrechamente vinculadas con el agua. 

En época romana se construye una extensa red de galerías subterráneas para conducir el agua desde Alcalá a la "Colonia Iulia Romula Hispalis".  Son los denominados “Caños de Carmona”. En el siglo XII, el segundo califa de la dinastía Almohade, Abu Yacub Yusuf lo repara. El acueducto estuvo en uso hasta mediados del siglo XIX, demoliéndose en 1912. En 1882 la conocida como Compañía de Aguas de Sevilla o “The Seville Water Works Company” se hace cargo del suministro de aguas a la capital Hispalense, ampliando las captaciones de agua de Los Alcores.
La estación de bombeo de Adufe se inaugura en 1883, aunque actualmente no cuenta con el mantenimiento necesario para su conservación. De este insigne edificio ha desaparecido la maquinaria elevadora original y presenta importantes déficits estructurales. El resto de las conducciones construidas por los ingleses también han desaparecido o están muy deterioradas. En este contexto, es lamentable que el Sr Alcalde se acuerde en plena época electoral –aún en precampaña- de una de nuestras señas de identidad que ha sido continuamente abandonada a su suerte por los diferentes gobiernos que ha ido configurando en sus 20 años de mandato.
Desde Andaluces de Alcalá queremos recordar al Sr Alcalde que el resto de nuestro patrimonio histórico ligado al agua, que ha condicionado la vida de nuestra ciudad durante generaciones, no se encuentra en mejores condiciones que las descritas para la estación de Adufe. Así, de los más de cuarenta molinos que, sobre el río Guadaíra y sus arroyos, atestiguan la importancia del agua como fuente de energía para la producción de harina –materia prima con la que se elaboraba el famoso pan de Alcalá[2]-. Cabe recordar que la mayoría han desaparecido o se encuentran en estado ruinoso y que a ninguno de los restaurados se les ha dado uso alguno, convirtiéndose en una constante asignatura pendiente, tantas veces exigida por la sociedad civil, representada en su amplia mayoría por la “Plataforma Salvemos el Guadaíra”.[3]
Nuestras fuentes, manantiales, arroyos, norias y otros elementos relacionados con el agua en Alcalá, que en los primeros años de los gobiernos postfranquistas aún podían dar testimonio de ese patrimonio alcalareño ligado al agua, en la actualidad se encuentran en peores condiciones. Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que nunca han recibido la más mínima atención municipal. La mayoría de las fuentes y abrevaderos han dejado de existir antes de que se realizase, no ya un estudio de las mismas, sino tan siguiera un catálogo exhaustivo. Los manantiales han desaparecido en su inmensa mayoría, algunos como el “Fontanal”, debido a la extracción de albero de una cantera cercana. No hemos sido capaces de conservar ni una sola noria; otros elementos como albercas, canalizaciones, lumbreras, etc. han corrido la misma suerte.
Por otra parte, la masa de agua subterránea (MAS) Sevilla-Carmona (05.47), denominada así en el Catálogo de unidades hidrogeológicas[4], se encuentra sobreexplotada y altamente contaminada por nitratos y nitritos. Durante todos estos años, hemos visto como proliferaban los pozos ilegales a lo largo de nuestro término municipal afectándola de una manera muy grave, se advirtió de su problemática y se denunció sin éxito. Para Andaluces de Alcalá y gran parte de la ciudadanía alcalareña, es fundamental que nuestro Ayuntamiento proteja activamente el valioso acuífero Sevilla-Carmona, pues de la consecución de dicho objetivo va a depender, en gran medida, la recuperación de un patrimonio natural muy importante para nuestra identidad colectiva, como son los arroyos y fuentes hoy desaparecidos.
En Andaluces de Alcalá defendemos la Cultura del Agua como parte indisoluble de nuestra memoria, tanto individual como colectiva. El uso de forma racional y eficiente del agua, ya que contribuye a la protección de nuestro entorno natural y, consecuentemente, a nosotros mismos. En nuestro ámbito, una de las claves sigue siendo la recuperación del río Guadaíra mediante la ejecución completa del Programa Coordinado, eso sí, actualizado. Y, es evidente, que hay que preservar el patrimonio que aún nos queda. Estas, entre otras, serán las exigencias de nuestro colectivo a los que finalmente gobiernen tras las próximas elecciones locales.
Alcalá de Guadaíra, a 4 de abril de 2015.
Andaluces de Alcalá.




[1] http://www.ciudadalcala.org/noticias/noticia/2805/el-alcalde-propone-a-emasesa-convertir-la-antigua-estacion-de-bombeo-del-adufe-bajo-en-el-museo--del-agua-de-alcala-de-guadaira150#.VRfOsvysX0Q
[2] Entre los siglos XV y XVI existen en Alcalá 40 molinos. En el siglo XIX, el Padre Flores nos habla de 36 molinos de cubo, sin contar los de río y los de sangre. http://andalucesdealcala.blogspot.com.es/2010/02/los-molinos-harineros-de-alcala-de.html
[3] Un ejemplo fue la III fiesta del agua. https://sostenibilidadurbana.files.wordpress.com/2008/12/programa.pdf
[4] Mapa de Reconocimiento Hidrogeológico de España Peninsular, Baleares y Canarias http://idechg.chguadalquivir.es/DocumentosCHG/Hiperlink/GWB/0547.pdf

domingo, 23 de agosto de 2020

10ª Cordel de Gallego

 

Ruta: Antonio Gavira Albarrán / Fotos Antonio y Francisco Gavira Albarrán

Sale de la Cañada de Matalajeme antes de llegar a la hacienda de La Palma, camina entre Los Bujadillos y La Pintada con dirección a la línea límite de este término con el de Utrera, al llegar al cual lo sigue en un kilómetro aproximadamente, desprendiéndose de ella para dirigirse en línea recta la cruzar la carretera de Madrid-Cádiz por la casilla de Peones Camineros llamada de Mendieta. Atraviesa el camino de Alcalá de Guadaíra a Utrera, pasa entre el cortijo de Sanabria y otro cortijo (El Gallego), deja a la izquierda un rancho (La Armada) y a la derecha el cortijo de La Palma, cruza también el cordel de Mairena del Alcor a Utrera, que aparece muy intrusado, pasa por tierras del cortijo de Marchamorón, cruza también el cordel de Carmona a Utrera y ya por la línea divisoria de este término de Alcalá y el de Utrera, sigue hasta su terminación en la Cañada Real de Piedra Hincada, después de atravesar el ferrocarril de Utrera a Morón y a Osuna.


Esta ruta comienza en la Cañada de Matalajeme

La anchura de esta vía es variable a lo largo de su recorrido, pero nunca inferior a 45 varas (37,61 metros). En lo sucesivo se le considerará necesaria con una anchura uniforme de 45 varas. Su recorrido total es de unos 22 kilómetros [1].

Según la legislación de la Mesta, el cordel es una vía pastoril para los ganados trashumantes, de 45 varas de ancho.

Esta ruta que proponemos se encuentra a unos 13 kilómetros, por carretera, del núcleo urbano de Alcalá de Guadaíra, por lo que tendremos que desplazarnos en coche hasta el lugar indicado para iniciar el recorrido.

Alcornoques, lentiscos, retamas o palmas cubren de vegetación este camino

Tomaremos dirección a Utrera para que, al llegar a la altura de la estación de Don Rodrigo, a unos 11 kilómetros de Alcalá, hagamos un giro [2] y dirijámonos a un camino que queda a la izquierda de la carretera. Se trata de la vía pecuaria denominada Cordel de Gallego. Seguiremos este cordel unos dos kilómetros y medio, hasta que lleguemos a una pequeña urbanización de parcelas que queda a nuestra derecha. Este es el lugar que hemos elegido para dejar los vehículos. Si nos fijamos a nuestra izquierda, hemos ido dejando una alambrada que justo aquí deja posibilidad de paso.

Cordel de Gallego

Tomaremos el cordel hacia delante en dirección al cortijo de La Armada, dejando a la derecha un olivar donde se encuentra un antiguo cortijo abandonado y más adelante a la izquierda otro cortijo, el de Gallego, que aunque no está habitado, sigue teniendo funciones agrícolas.

Cortijo de La Armada

Aspecto del camino entre La Armada y Gallego

Cortijo de Gallego

En este tramo el cordel nos muestra su mejor imagen, grandes alcornoques, lentiscos, retamas, palmas, esparragueras, etcétera, para en poco tiempo quedar todo en un palmar, a veces casi nada.

A unos dos kilómetros de distancia, aparece a la izquierda un vallado de chumberas y entre ellas un camino que da acceso al cortijo de La Armada. Abandonaremos el cordel y tomaremos este desvío, entre palmeras, hasta que el camino empiece a descender. Desde aquí tendremos unas panorámicas impresionantes, podremos ver toda la vega del río Guadaíra y de su principal arroyo, el Guadairilla; la formación de los alcores: Carmona, El Viso, Mairena, Gandul y Alcalá; el cortijo de Maestre, el de Zafra, el de la Boticaria…; el camino de Cuesta Carretilla, el de Maestre, etcétera.

Vista de los alcores desde Gallegos

Bajaremos este camino en dirección al arroyo de Guadairilla y al llegar a este lo tomaremos hacia abajo por su orilla izquierda hasta toparnos con un pequeño canal de drenaje. En esta zona la vegetación predominante es el carrizo y el eucalipto, aunque también podemos ver algunos álamos tarajes y raras adelfas.

Podríamos cruzar este canal y seguir el curso del arroyo, ya que unos quinientos metros más abajo existe un camino que tomado a la izquierda nos llevará hasta el mismo cortijo de Majada Alta, pero nosotros vamos a tomar este canal de drenaje que nos conducirá a una casilla abandonada junto a la cual existe un pozo de cuyo brocal podemos ver caer el agua (esto es debido a que pocos metros más arriba se encuentra una pequeña presa que actúa como vaso comunicante). Este manantial se encuentra bordeado de algunos álamos y sobre todo olmos durante una parte de su recorrido.

De esta casilla sale un camino que cruzando la arboleda nos deja ver justo enfrente, subiendo una pequeña cuesta, el cortijo de Gallego, pero nosotros cogeremos a la derecha, en dirección a Majada Alta. En esta parte del camino destacan una serie de pozos artesianos y de canales de drenajes que nos indican la gran riqueza de agua que dispone la zona. Al dar el camino un pequeño giro a la izquierda, vemos una alberca redonda y junto a ella uno de estos pozos en forma de fuente con abrevadero.

Pozo con abrevadero en Gallegos

Algo más adelante vemos un pequeño arroyo, cuyo actual nacimiento se encuentra en un pequeño bosque de olmos que está justo detrás de los eucaliptos. Este bosquecillo de olmos y eucaliptos tiene gran importancia no solo por ser de los pocos olmedales que quedan, sino porque al ser tan desconocido permite que especies como el zorro puedan sobrevivir.

Olmeda

A estas aguas se les unen las de la fuente y las de otro pequeño arroyo que nace en medio de un olivar cerca del cortijo de Majada Alta, y juntas van a parar al arroyo de Guadairilla.

Cortijo de Majada Alta

Al acercarnos al cortijo vemos que sale un camino a la izquierda, entre dos pozos. Se trata del antiguo camino que unía Alcalá de Guadaíra con Utrera. Si volvemos la vista atrás vemos como el camino se dirige en línea recta hasta Cuesta Carretilla y desde allí a Alcalá, que se encuentra a unos nueve kilómetros de aquí. El camino asciende suavemente llevándonos de vuelta al Cordel de Gallego, pero antes de terminar podemos volvernos un momento para ver todas estas tierras de labor, el arroyo, el pequeño bosque de galería a nuestra derecha…

Esta ruta tiene una longitud de unos nueve kilómetros y es de baja dificultad.

Mapa de la ruta: Antonio Gavira Albarrán

[1] Copia literal del Proyecto de Clasificación de las Vías Pecuarias del Término Municipal de Alcalá de Guadaíra de 1934.

[2] Hoy tomaremos la A-376 y la salida, a la derecha, de la estación de Don Rodrigo. Inmediatamente, en la rotonda, giraremos 360 grados para cruzar por el puente hasta encontrarnos con el inicio de la vía pecuaria, a la izquierda.

viernes, 21 de agosto de 2020

Nota de Prensa: Construcción Carretera en Gandul.

El grupo ecologista Alwadi-ira –Ecologistas en Acción- ha denunciado ante el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) y el Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra la realización de obras para construir una carretera en pleno espacio de Gandul en término municipal de Alcalá de Guadaíra. 

Alwadi-ira afirma en su escrito que tiene constancia que estas obras se están llevando a cabo desde el lunes 27 de julio. En concreto, se está actuando en la denominada SE-208 en lo que siempre ha sido un camino de tierra desde las inmediaciones del Centro Penitenciario de Mujeres cruzando la antigua vía del ferrocarril Alcalá-Carmona, pasando a la altura de la antigua posada de Gandul y el apeadero del tren hasta llegar a la antigua carretera próxima a la autovía A92.

El grupo ecologista ha comprobado tras personarse en el lugar que las obras están en avanzado estado de ejecución. El ancho de la vía es de unos ocho metros, se han eliminado líneas de chumberas y se han podado ramas de algunos acebuches Llama la atención la escasa señalización de las obras y la ausencia de cartelería que explique el organismo que promueve dicha obra, así como otros detalles de la misma como la empresa y el importe económico.

El movimiento de obras que está desarrollando afecta a una vía pecuaria, a una propiedad de ADIF (Renfe) y una zona arqueológica. Es decir, esta obra que ofrece muchas dudas sobre su legalidad afecta a un espacio de gran valor medioambiental, patrimonial e histórico.

Desde  Alwadi-ira –Ecologistas en Acción-  se ha solicitado que se comprueben los hechos denunciados al objeto de determinar si esta carretera se está ejecutando con su licencia de obra correspondiente; se compruebe igualmente si posee los permisos de los organismos competentes, entre ellos: la Delegación Territorial de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible; la Delegación Territorial de Fomento, Infraestructuras, Ordenación del Territorio, Cultura y Patrimonio Histórico en Sevilla y el Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra; en el caso de carecer de la pertinente documentación, se paralicen las obras y se impongan las sanciones que procedan, evitando cualquier tipo de justificación de la infracción cometida y se restituya el camino a su estado primitivo.

En Alcalá de Guadaíra a 5 de agosto de 2020.

Sociedad      Ecologista     Teléfono:      722398525      E-mail:       alwadi.ira@gmail.com.

Web: www.alwadi-ira.es Alwadi-ira – Ecologistas en Acción. Apartado de Correos 226.  

martes, 18 de agosto de 2020

LA BOTICARIA, UN PROYECTO INSOSTENIBLE

 

El 8 de febrero de 2002, la Comisión de Gobierno Municipal declaró de utilidad pública e interés social una superficie de 21,85 ha., en plena cornisa de Los Alcores, para uso turístico recreativo, en la conocida como Hacienda de La Boticaria. Allí se construiría un hotel de 100 habitaciones e instalaciones de todo tipo, con la excusa de la hípica como motor de un negocio que se decía seguro y generador de riqueza para Alcalá. Todo fueron festejos, apoyos institucionales y respaldo económico de las cajas de ahorros. 

Esto fue lo que nos dijeron en el proyecto de actuación, pero comenzaron construyendo un campo de golf de 18 hoyos de forma ilegal; intentaron captar agua en varios pozos de un acuífero contaminado y sobreexplotado; se construyó un helipuerto, que ahora tienen que demoler; las habitaciones pasaron de 100 a 133, excediendo las obras de lo calificado y aprobado legalmente en 6.457,65 m2…, unas minucias que no supusieron ningún obstáculo para conceder y mantener una licencia de apertura que, aún hoy, sigue vigente. 

Por aquel entonces, la onda expansiva de la cultura del pelotazo tuvo sus efectos en urbanizaciones extractivistas, un ejemplo lo tuvimos junto al club de tiro o en el mismo proyecto de La Boticaria, como así lo confirma Rafael Camps, administrador concursal de Sansan Hoteles, empresa que fue propietaria del inmueble, en ABC de 21 de abril de 2018. La Boticaria fue “parte de un proceso inmobiliario más ambicioso”, en una zona paisajísticamente privilegiada, con un campo de golf como reclamo. 

Sin embargo, los beneficios prometidos se convirtieron en deudas por importe de 84 millones de euros que, según se publica, formaron en parte de un paquete tóxico de créditos hipotecarios de CaixaBank adquirido por el fondo estadounidense Apolo Global Management. Las deudas cuantificadas se extendieron a la Seguridad Social, la Hacienda Pública y otras entidades. Aunque nunca se han cuantificado y valoraron las horas y recursos empleados desde las administraciones local, provincial y autonómica.  

Finalmente, la entidad SPV REOCO 30 S.L., se hizo con la propiedad de La Boticaria por 500.000 euros., presentando el 20 de mayo de 2019, un proyecto de actuación con una doble finalidad, por una parte, legalizar el exceso de edificabilidad y, por otra, ampliar la superficie calificada de utilidad pública e interés social para adaptarse, según dicen, a las nuevas “necesidades de la explotación”. Con esta ampliación alcanzan las 49,96 ha, límite que le permite escabullirse de la obligación de redactar un Plan Especial más garantista, según el art. 42.4.d), de la LOUA, que así lo exige cuando se rebasen las 50 ha. 

Y, a pesar de que los informes sectoriales observaron incoherencia entre las superficies de las fincas registrales y las catastrales, en la superficie que corresponde a las fincas declaradas por el Ayuntamiento de utilidad pública e interés social; de que la titularidad de todas las parcelas, excepto una, corresponde a otra persona jurídica diferente a la promotora de la actividad; que justifican deficientemente la no inducción a nuevos asentamientos, ya que proponen actuaciones en otros 15.000 m2; de que deberán disponer de un aljibe para garantizar el abastecimiento de agua potable al hotel, al detectarse problemas relacionados con las posibilidades de suministro de Emasesa y las necesidades de La Boticaria; de que aún no tienen del todo decidido dónde se verterán las aguas residuales, si a la red o al arroyo del Guadairilla…, el 10 de marzo de 2020, el Delegado de Urbanismo firmó para su aprobación en el Pleno, el proyecto de actuación condicionado, aún a nombre de la entidad SPV REOCO 30 SL., concediéndoles también la petición de la cualificación urbanística de los terrenos por 100 años. 

Encima de la mesa se encuentran los escarpes de Los Alcores, un suelo clasificado en el POTAUS como No Urbanizable de Especial Protección por Planificación Territorial o Urbanística por Interés Paisajístico, de otra, un proyecto que aportará, a las arcas municipales muy pocos beneficios y, según el propio promotor, se estima que se amortizará dentro de 29 años. 

Ya es hora de cortar los flujos de recursos públicos a sectores privados insostenibles. Hoy más que nunca, desde lo público, se deben fomentar los proyectos transformadores, participativos, que combatan la pobreza, fomenten la igualdad y respeten el medioambiente. 

Francisco Gavira Albarrán

sábado, 1 de agosto de 2020

9ª Molino de Cerrajas

Ruta: Antonio Gavira Albarrán / Fotos: Antonio y Francisco Gavira Albarrán

Ruta: Antonio Gavira Albarrán / Fotos: Antonio y Francisco Gavira Albarrán


Esta ruta tiene unos 14 kilómetros de longitud
, es de baja dificultad y la duración estimada para recorrerla es de cuatro horas.

Comienza nuestro recorrido en la plaza del Perejil, desde donde partiremos para pasar y cruzar el puente viejo. Una vez cruzado el puente, tomamos el camino de La Retama, que queda a su derecha. Este camino cruza un pequeño manantial denominado El Negro, dando una brusca curva a la derecha, y poco más adelante a la izquierda.

Si subimos el cerro que nos queda a la izquierda tendremos unas magníficas panorámicas de este tramo del río. En esta orilla, el río muestra cierta vegetación: álamos, olmos, cañas, carrizos, etcétera. Al otro lado podemos ver restos de lo que fuera la puerta de La Barqueta, y algo más adelante restos de la antigua muralla y las ruinas del molino del Arrabal, molino harinero de origen árabe, cuya azuda fue destruida en los años setenta. Si miramos más arriba, veremos las torres del castillo, el santuario del Águila y la de San Miguel, y a lo lejos la ermita de San Roque. A nuestra espalda podemos ver un enorme eucaliptal, que parece perderse a lo lejos.

Vistas desde el cerro

Al volver al camino nos internaremos en Torrondo, entre eucaliptos y un pequeño olivar. Al pasar este olivar, merece la pena volver la vista atrás y admirar el castillo de Alcalá sobresaliendo entre los altos eucaliptos, evocándonos épocas pasadas. El camino continúa ascendiendo suavemente [1], hasta llegar a la vía pecuaria denominada Cordel de Pelay Correa. Esta vía pecuaria tiene un total de 18,5 kilómetros de longitud, y debería tener una anchura mínima de 45 varas, lo que equivale a 37,6. Al incorporarnos a dicho cordel tomaremos un camino que sale justo delante de nosotros, entre fincas de olivares, para muy pronto encontrarnos con el arroyo de Los Sastres, pequeño arroyo de unos dos kilómetros de longitud, que, naciendo en una casilla próxima a este lugar, va a morir al río Guadaíra.

Vía pecuaria cordel de Pelay Correa, con el arroyo de Los Sastres a la izquierda


Desde aquí el camino comienza un suave ascenso que nos llevará hasta el cerro de la Torrecilla (83 msnm)[2], para lo cual tendremos que tomar a la derecha, en el primer desvío que veamos, junto a las ruinas de un antiguo cortijo llamado de San Ramón. Desde el cerro de la Torrecilla tendremos unas panorámicas excelentes desde Alcalá a Sevilla: el río, los polígonos industriales, la hacienda del Acebuchal, la ciudad de Sevilla con la Giralda, el puente de La Barqueta, el del Quinto Centenario, el Aljarafe…

Paisaje de la zona

Desde este lugar iniciaremos un descenso que nos llevará hasta el río Guadaíra. Primero nos iremos acercando a la hacienda del Acebuchal, para lo cual cogeremos a la izquierda en el siguiente cruce hasta llegar al arroyo de la Torrecilla [3]. Este arroyo, que nace al pie de la urbanización de Torrequinto, está prácticamente deforestado en todo su recorrido. Lo cruzaremos, y desde aquí lo acompañaremos durante más de un kilómetro hasta el río Guadaíra. La zona que estamos recorriendo es una inmensa gravera que se extiende desde el arroyo de Los Sastres hasta la antigua Universidad Laboral, hoy Pablo de Olavide, e incluso para al otro lado del río.



Bosquete isla en Torrequintos

Hacienda del Acebuchal

Laguna del Acebuchal

Desde la desembocadura del Torrecilla hasta el molino de Cerrajas solo quedan unos metros. Desde aquí podemos ver que la estampa que muestra este molino es aún muy bella. Si queremos acercarnos, tendremos que cruzar, con mucho cuidado, su maltrecha azuda.

Este molino es el último de los que se encuentran en el término de Alcalá en dirección a Sevilla. Como casi todos, es de origen árabe y estuvo en funcionamiento hasta mediados del siglo pasado.

De él destacan, sobre todo, su torre, aún en pie, de unos doce metros de altura; y la nave de las piedras, donde aún permanecen enterradas en el lodo, que, años tras año, depositan las riadas, algunas de las piedras que sirvieron para moler el grano.

Molino de Cerrajas

Desde aquí tomaremos río arriba en dirección a Alcalá por un tramo de río pobre en vegetación, donde únicamente merecen ser resaltados un gran cañaveral en la margen izquierda del río, y en ésta un pequeño arroyo que mantiene algunos olmos en su tramo final.

Así llegamos a los molinos de Pelay-Correa, que se encuentran, sobre todo el más antiguo, en un estado de conservación lamentable, al igual que la azuda.

Molinos de Pelay-Correa

Ahora nos incorporamos a la vía pecuaria denominada colada o vereda de Zacatín, siguiendo la cual podremos ver a nuestra izquierda unos restos de muros de una antigua villa romana y los campos de alrededor numerosos restos. Algo más adelante, a la derecha, nos encontraremos con la hacienda de La Piñera, edificio del siglo XVII.

Hacienda de La Piñera

En la vereda se encuentra enseguida la fuente del Mal Nombre, antiguo abrevadero para el ganado, prácticamente destruido y sin agua tras haber perdido su verdadera función. Algo más abajo vemos una construcción que fue en otro tiempo molino harinero, el del Águila.

Seguimos el camino dejando a la izquierda el edificio del Adufe, antigua estación de bombeo, y a la derecha el molino de Realaje, que, como podemos ver, se encuentra en bastante buen estado, aunque su azuda ha sido agrandada con respecto a la original. En este lugar desemboca el arroyo de El Zacatín en el río Guadaíra, el cual tendremos que cruzar algo más adelante, para así seguir paralelos a la antigua vía del tren de los panaderos hasta acercarnos al antiguo túnel que atraviesa el cerro del castillo.

Estación del Adufe

Vía pecuaria colada del Zacatín

Al llegar a este punto giraremos a la izquierda en dirección a la calle Orellana, la plaza de El Derribo, la plaza de El Duque y vuelta al Perejil, lugar donde pondremos punto y final a nuestro recorrido.

Mapa de la ruta: Antonio Gavira

1. Con la construcción de la A-8033, hay que continuar la ruta pasando por el túnel que la atraviesa.

2. Hoy el camino pasa por debajo de la SE-40.

3. Antonio Gavira nos dice que, opcionalmente desde aquí, subiremos el camino que atraviesa la vereda en dirección a Sevilla y que bordea lo que fue el gran vertedero metropolitano del Acebuchal. Pronto llegaremos a un cruce de caminos, junto a una cantera de gravas. Nosotros tomaremos a la derecha. Algo más adelante nos encontraremos una laguna donde se pueden observar ánades, fochas, polluelas, etcétera; y a la izquierda, el canal del Bajo Guadalquivir, que salva el río mediante un acueducto transitable para vehículos y personas. Desde él podemos ver una bonita panorámica de Sevilla y un interesante meandro con cierta cubierta arbórea, ya en el último tramo del río Guadaíra antes de abandonar nuestro término municipal. Igualmente, podemos ver Alcalá desde esta elevación, teniendo delante de nosotros, a la izquierda, el molino de Cerrajas y a la derecha, sobre una pequeña loma, la hacienda del Acebuchal. Al atravesar el acueducto, seguiremos la margen derecha del río hasta Cerrajas. 

4. Hemos recibido una nota de Francisco Candon informándonos de que el molino de Cerrajas lo tuvieron en explotación sus familiares entre 1915 y 1964 por un contrato de 50 años. Se destinaba a explotación agrícola y ganadera de la finca y no a la molienda del molino. Que dejó de moler en 1914, si bien conservó los aperos hasta última hora. Su abandono se produjo en 1965.

Antonio Gavira Albarrán

lunes, 13 de julio de 2020

8ª Marchenilla: castillo, fuentes y molinos


Castillo de Marchenilla

El recorrido es de unos ocho kilómetros, y el tiempo estimado es de unas tres horas y media, con dificultad baja.
A un kilómetro de Alcalá de Guadaíra se encuentra Marchenilla. Su gran riqueza en aguas, hicieron posible que, ya en época árabe, floreciera una importante industria molinera que perduró hasta mediados del siglo pasado. Gracias a ello podemos, aún hoy, contemplar los restos de nueve molinos: Tragahierro, Pared Alta, Cañiveralejos, Pasadilla, Granadillo, Hornillo, San José, La Boca y el noveno, el molino Nuevo [1], que se encuentra junto a San Juan de Dios.
Este recorrido comienza en el hotel Oromana, lugar desde el que tendremos unas panorámicas magníficas del río y de algunos molinos. La ruta nos lleva hacia el río, para ello descenderemos hasta la parte baja del parque y nos dirigiremos hacia el molino de Las Aceñas. En esta zona, el río presenta, en general, buena cubierta vegetal, entre la que destacan los álamos blancos y los carrizos, aunque también se pueden observar algunos sauces, tarajes, olmos…, así como adelfas, zarzas, zarzaparrillas, rosales, espinos majoletos, mirtos, etcétera.
El molino de Las Aceñas (Reha Aben Ocba) es uno de los molinos harineros de época árabe que existen en la cuenca del río Guadaíra. Junto a él se encuentra el molino de Cajul (Alcaxur[2], que era movido por las aguas de un arroyo, y el edificio mayor que era una posada [3].
Molino de Las Aceñas y el de Cajul al fondo
Quinta de Nuestra Señora de Regla
Desde aquí nos dirigiremos hacia el camino de Los Cercadillos, que tomaremos a la derecha. En lo alto de un cerro veremos el Centro Polivalente San Francisco de Paula, edificio regionalista construido en los años veinte del siglo pasado. Pasaremos, entre otras, por la huerta de la Joaquinita, una cochinera y un pequeño olivar, dejando la urbanización de cerro Clavijo a nuestra izquierda, para así llegar a una bifurcación en el camino. Nosotros continuaremos hacia el río, dejando a nuestra izquierda el camino de los molinos de Marchenilla y un imponente plátano. Desde el portillo continuaremos en dirección al río, dejando a nuestra izquierda el molino de San José o Pared Blanca. De él podemos destacar su larga atarjea, muy deteriorada, y la parte trasera del molino, relativamente bien conservada gracias a la dedicación de sus propietarios. Junto al molino de San José, y más pegado al río Guadaíra, existe otro molino, el de La Boca o La Fortuna. Este se encuentra en un estado de deterioro muy avanzado. A pesar de ello conserva su impresionante atarjea, que fue construida como defensa contra las frecuentes riadas del Guadaíra. Podemos subir a ella y veremos cómo esta tenía cuatro cubos por donde caía el agua para poder moler. No en vano, este molino era uno de los más rentables de Marchenilla [4].
Molino de San José o Pared Blanca
Molino de la Boca o La Fortuna
A pocos metros del molino de La Boca, y siguiendo el río Guadaíra aguas arriba, entre un eucaliptal, nos encontraremos con un arroyo de aguas limpias que es la unión de varios: El Fontanal, El Junco, El Escurridero y Cañiveralejos. Si continuamos por el eucaliptal, pronto nos encontraremos con otro arroyo, el denominado de Marchenilla, por brotar sus aguas justo detrás del castillo [5].
Ya que estamos aquí nos podemos acercar hasta el molino Hundido, molino de origen árabe (Reha Luet), que podemos ver sobre el río Guadaíra algo más adelante. Este se encuentra en un estado lamentable, conservándose, a duras penas, una pequeña nave del molino que fue [6].
Tramo del río Guadaíra en dirección al molino Hundido
Molino Hundido o del Rincón
Desde aquí sale un camino a la izquierda, que, pasando por detrás de una cochinera, nos llevará hasta la carretera de Morón. Justo al terminar la valla de esta cochinera, sale a la izquierda otro camino bordeado de chumberas que nos llevará a la trasera del castillo, donde podremos ver el nacimiento del arroyo de Marchenilla [7].
Si nos metemos por un portillo que existe entre las chumberas podremos rodear el castillo, al que se accede por una terraza que se encuentra en la parte que da a la carretera de Morón [8]. Al entrar en el recinto damos a un patio con pozo árabe, pues árabe es el origen del castillo, rodeado de edificios: capilla, granero, habitaciones… Todo ello defendido por una gran torre denominada del Homenaje. La torre parece del siglo XIV, con agregaciones posteriores, tiene 27 metros de altura, con dos plantas y azotea, desde donde tendremos unas magníficas vistas de toda Marchenilla y podremos admirar el vuelo de gran número de cernícalos primillas, pues no hay que olvidar que este lugar es uno de los más importantes refugios del cernícalo primilla de toda España.
Castillo de Marchenilla
Desde el castillo nos dirigiremos, caminando junto a la carretera de Morón, hasta la fuente de Cañiveralejos, y desde aquí hasta el molino de Pared Alta. Este molino, al estar habitado, se ha conservado en bastante buen estado, pudiéndose ver tanto la atarjea como la casa del molinero. Aquí nos encontramos con un pequeño arroyo (unión de las aguas de El Fontanal, Escurridero y Junco), cuyas aguas eran utilizadas como fuente de energía para moler [9].
Restos del molino de Tragahierros
Si tomamos a la izquierda, bordeando la valla de una fábrica, pronto llegaremos a un pequeño saucedal (salixfragilis). Podemos ver los restos de una atarjea, que es todo lo que queda del molino de Cañiveralejos [10], que era movido por las aguas de nuestro pequeño arroyo, al cual se le han unido ya las aguas del arroyo de Cañiveralejos, que nace, como hemos visto, al pie de la carretera de Morón.
Molino de Cañiveralejos
Al continuar la ruta y salir de este pequeño saucedal, observamos cómo el arroyo se desvía hacia la izquierda, y aunque no vemos sus escasas aguas, sí apreciamos la abundante vegetación que sobrevive en sus márgenes e interior: lirios amarillos, colocasias, cañas, aneas, juncos, mentas, juncias, zarzas, madreselva, vid silvestre, salicarias… ocupan este tramo del arroyo dando cobijo a multitud de aves.
Algo más adelante está el molino de Pasadilla [11], del cual se pueden ver la antigua atarjea en pie, mientras el resto del molino está dedicado a naves para el ganado. A esta altura el arroyo vuelve a acercarse al camino y al otro lado vemos unas extensas tierras de labor que están delimitadas por el río Guadaíra y la carretera de Morón.
Molino de Pasadilla
A pocos metros nos encontramos, entre árboles, el molino de Granadillo. Este molino, como todos los que hoy día están habitados, ha sido ampliado según las necesidades, quedando poco visible la parte antigua, salvo desde atrás.
Molino de Granadillo
El arroyo toma rumbo hacia el río Guadaíra, justo detrás de este molino. Antiguamente se desviaba su curso para mover el molino de Hornillo [12], que es el que se encuentra algo más adelante. El molino está literalmente hundido en el terreno, provocando que surja un nuevo manantial a sus pies.
Molino de Hornillo
Una vez llegado a este punto volveremos de nuevo hasta el hotel Oromana, donde podremos descansar un poco y, tomándonos unos refrescos, conversar sobre todo lo visto durante la jornada [13].
Mapa de la ruta

Antonio Gavira Albarrán
[1] El molino Nuevo fue destruido por completo el 19 de abril de 2005, en el marco de unas obras de ampliación de la Ciudad de San Juan de Dios. Situado en la cabecera de la cuenca de Marchenilla, y muy próximo al alumbramiento de aguas conocido como El Fontanal, podría datarse en el siglo XVII. Los hechos fueron denunciados por diferentes colectivos, entre ellos Alwadi-ira-Ecologistas en Acción.
[2] El molino de Cajul, cuando se publicó esta ruta por primera vez, se encontraba en muy buenas condiciones para, con un mínimo presupuesto, ser restaurado. Durante estos años se ha ido deteriorando sin que exista ningún plan municipal para rescatarlo.
[3] La aparición de sillares de una atarjea que conectaba el molino de Cajul con el de Las Aceñas, durante una remodelación de la zona, no tuvieron el correspondiente estudio y necesaria puesta en valor de esta última. La Quinta de Nuestra Señora de Regla se encuentra en ruinas, y el conjunto, donde se localiza también el nacimiento de los Caños de Carmona o la ermita de Santa Lucía, continúa sin un plan para su recuperación, a pesar de denuncias, propuestas y proyectos impulsados por la sociedad civil.
[4] El molino de la Boca o de la Fortuna ha continuado deteriorándose durante todos estos años. Las únicas intervenciones llevadas a cabo han corrido a cargo de la Sociedad Ecologista Alwadi-ira, consistentes en la limpieza arbustos, maleza y basuras acumuladas en su entorno y estructura.
[5] Las captaciones de aguas, legales e ilegales, posiblemente de las explotaciones mineras de Los Salgueros y Las Majadillas, son las causas de que los arroyos de la zona no lleven agua prácticamente en ningún momento del año. Las administraciones públicas (Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, Junta de Andalucía y Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra) no actúan.
[6] El molino Hundido o del Rincón es otro de los molinos que se ha visto afectado por el paso del tiempo y por la nefasta actuación llevada a cabo a principios de los años ochenta, consistente en la construcción de una presa que, supuestamente, regularía el cauce del río; pero que nunca cumplió con su cometido, ya que la dinámica del río la evitó, consiguiendo deteriorar más aún el molino y su entorno. Alwadi-ira ha solicitado una actuación urgente, adjuntando un proyecto donde se concretan una serie de medidas.
[7] Hoy sin agua prácticamente durante todo el año.
[8] En la actualidad no es posible entrar por el portillo. Una vez lleguemos a la carretera de Morón, continuaremos por su margen. Estamos en la vía pecuaria Vereda de Marchenilla, hasta la entrada que observaremos junto a la terraza que se cita en el texto.
[9]Del molino de Tragahierros, que hemos dejado al otro lado de la carretera de Morón, quedan algunos restos de la atarjea, y de la nave molinera, aunque enterrados en los escombros que se depositaron sobre él tras las obras del colector del Centro Penitenciario de Mujeres.
[10] Del molino de Cañaveralejos solo nos queda parte de la atarjea y cubos soterrados cubiertos de maleza.
[11]Del molino de Pasadilla permanece la atarjea. El resto se ha destruido o se ha convertido en cobertizos para ganado.
[12] El molino de Hornillo, a pesar de un proyecto privado y de la promesa del Ayuntamiento de contribuir a su recuperación, ha continuado deteriorándose durante todos estos años.
[13] Como podemos comprobar, desde que se publica por primera vez la ruta, en 2003, hemos visto el desordenado desmantelamiento de la fábrica de Tableros del Sur, la acumulación de placas de amianto, neumáticos, escombros y basuras en sus instalaciones, construcciones legales o ilegales, más canteras, más pozos, incendios y, sobre todo, la ausencia del gobierno municipal; circunstancias que han contribuido a la pérdida de patrimonio histórico y natural en la cuenca del Marchenilla.