martes, 28 de marzo de 2023

Rutas por el río Guadaíra. Una aproximación al molino del Boticario


5 de marzo de 2023 

El día amaneció algo nublado y amenazando lluvia para por la tarde. Después de varios años con déficit hídrico cualquier gota de agua viene bien para unos campos agostados y sedientos. - Quién ha dicho miedo¡, nos dijo un amigo, y partimos de Beca sin más contratiempos.

A las 9:30 estábamos en la Cañada Real de Morón, a la altura del páramo de Martinazo, donde dejamos estacionados los coches nada más pasar la línea del ferrocarril de Utrera a Arahal. Teníamos por delante una ruta circular de aproximadamente siete kilómetros.

Comenzamos a andar en dirección al río Guadaíra. A los mil metros, en el cruce de la cañada con la Vereda de Los Puertos, torcimos a la izquierda y continuamos por esta vía pecuaria hasta llegar a un singular meandro del río cubierto de eucaliptos; un hábitat que nos sorprendería por la variedad de especies vegetales y unos bonitos rincones.


En el centro de este bosque nos topamos con dos enigmáticas cabañas; una en forma de yurta mongola a medio construir y otra a modo de refugio del tío Tóm. Mientras dudábamos si fueron hechas para el disfrute de niños o refugio de pastores, nombrábamos las especies del sotobosque bajo unos eucaliptos cargados de nidos de gorriones morunos.

Continuamos la ruta por la margen derecha del río, en el sentido de la corriente. A nuestra izquierda tuvimos casi siempre olivares, que se presentaron de riego o de secano según la haza. A los pies de los olivos, y en los padrones, se evidenciaba la profusa utilización de herbicidas donde antaño se regabinaba o acerquillaba; los nuevos tiempos no siempre son mejores. En un sentido positivo, nos alumbró un manto amarillo de jaramagos desparramado entre las calles de un olivar. Mientras un ejército de insectos lo inspeccionaba, dedujimos que pudiera tener la misión beneficiosa de descompactador de suelo. En esos instantes, sobre nosotros, en un cielo azul, una pareja de milanos motivo ciertas dudas en el grupo, negros o reales, para finalmente sentenciar los más entendidos. - Son milanos negros, por tamaño, coloración, alas y la cola presenta una horquilla menos pronunciada que el real.

El río Guadaíra cuenta en este tramo con impenetrables rincones y extensas láminas de agua de cierta profundidad donde se habría practicado el piragüismo, según delataba una embarcación varada en la orilla.

En el bosque de ribera predominan los olmos salpicados de eucaliptos, aladiernos, cañas y zarzas. La olmeda mostraba las heridas producidas por la grafiosis, cuyo insecto causante -Scolytus scolytus-, aparte de alimentarse de sus hojas y madera, contribuye a la propagación de un hongo en las raíces del árbol, como nos mostró uno de los amigos que nos acompañaba, debido a que transporta sus esporas adheridas al cuerpo y las va diseminando, taponando los vasos conductores de savia.


Encontramos restos de un sistema antiguo de riego de desaparecidas huertas, que corroboraba algunas plantas testigo: pitas (agave americana L.), higueras, chumberas, granados y un naranjo; huertas que hoy son recreadas por pequeños huertecillos entre las hileras de olivos.

En nuestro tránsito descubrimos varios motores preparados para desangrar el río; una parcela con valla usurpando el dominio público hidráulico, que su dueño nos permitió traspasar; el cadáver de un buitre muerto bajo el puente del ferrocarril; excrementos de nutria, con indicios de la presencia de cangrejo rojo; el ladrido de unos perros mastines, que nos animaron a acelerar la marcha hasta dar con el molino del Boticario…

En el molino nos esperaban los propietarios, una familia alcalareña que ha adquirido esta finca situada en el término municipal de Arahal, junto a uno de los últimos inquilinos; una persona con varios libros de memorias de vida en su cabeza. Los anfitriones nos transmitieron los últimos recuerdos molineros y el desarrollo actual de la finca.

Las ruinas del molino, cuyo origen se remontaría al siglo XVI, según algunos, cuenta con añadidos más recientes, como la casa del molinero, cobertizos y otras dependencias. El conjunto muestra la importancia que tuvo un ingenio donde llegaron a prestar servicio cuatro cubos, y que dejaría de funcionar en los años cuarenta del pasado siglo con una actividad centrada en el estraperlo. - Incluso llegaban personas para moler desde Alcalá, haciendo parada en la hacienda de Bucaré, con el riesgo que suponía una actividad declarada ilegal en esos años. Aguas abajo se instaló una molineta, también con un carácter alegal.

El molino llegó a producir su propia luz mediante la energía hidráulica proporcionada por una tecnología básica: palas, polea y correas de transmisión generadoras de la fuerza necesaria para accionar una dinamo.

Nuestros anfitriones nos dijeron que tienen planes para limpiar los cubos, hasta conseguir nuevamente su conexión con la presa, la más alta de toda la cuenca, hoy muy colmatada.

Regresamos entre olivo hasta conectar con el cauce seco del arroyo de Martinazo, pasamos nuevamente bajo la línea del ferrocarril y al poco estábamos en los coches, donde dimos por finalizada la ruta.

Francisco José Gavira Albarrán

lunes, 6 de marzo de 2023

Un nacimiento del río Guadaíra en Gaena y las salinas de Morón

 


El seis de agosto de 2022 salimos de Alcalá para visitar uno de los nacimientos del río Guadaíra en Gaena. Sin embargo, los planes iniciales se vieron desbordados, como veremos seguidamente.

 

Para empezar, desayunamos en un lugar imprevisto. Habíamos dejado pasar la venta de La Vega, y en La Ramira nos dijeron que aún no estaba abierta al público. En Morón, el kiosco de Las Papas, famoso por sus calentitos, y los bares de alrededor se encontraban cerrados. Anduvimos callejeando con el coche hasta dar con El Moral, un bar de barriada obrera que ha tomado el nombre de la majestuosa morera que lo cobija. Lógicamente, ya tenía su público. Nada más traspasar la entrada, colgado en la pared de la izquierda, un cráneo de carnero, de cornamenta prominente, nos siguió con su mirada mientras íbamos aproximábamos a una barra que parecía estar sostenida por algunos clientes. Frente a nosotros, una pizarra anunciaba bebidas y tapas apetitosas con sus respectivos precios. Después de pedir las tostadas y los cafés a una señora, con la que casi no intercambiamos palabra, nos sentamos a la luz de una ventana donde conversamos sobre recuerdos de rutas pretéritas y de una actualidad que la veíamos cargada de incertidumbres.

 

Salimos de allí repitiendo los mismos requiebros en el callejero de Morón, hasta que logramos enfilar la carretera C-339 dirección Coripe.

 

Como siempre, la Sierra de Esparteros se nos mostraba majestuosa. Al pasar por la venta del mimo nombre nos acordamos de Antonio, con el que todos habíamos estado allí en algún momento. Cruzamos el Guadaíra y proseguimos la ruta por la serpenteante y ascendente carretera, llena de paisajes agrícolas, forestales y ganaderos. Dejamos atrás Pozo Amargo. Al poco, tomamos la salida a Gaena y aparcamos el coche a unos ochocientos metros de la carretera. La mayoría acepta que allí, entre adelfas, higueras, acebuches y juncos, se encuentra uno de los posibles nacimientos Guadaíra.

 

El nacimiento de un río estaría determinado por el manantial situado en la cota más alta y con un caudal constante. Este punto reúne hoy el primero de los requisitos y no el segundo, debido a la pertinaz sequía que nos golpea desde hace varios años. Al parecer, se encuentran tres surgencias en la zona de Gaena y dos en Pozo Amargo, a las que se les considera como nacimientos del río Guadaíra. Las cinco se unen un par de kilómetros más abajo quintuplicando la envergadura del cauce cuando las precipitaciones lo permiten.

 

Después de cumplido el objetivo propuesto, comenzamos el regreso por la misma carretera que nos había traído hasta allí. En el descenso, mientras mi mirada se perdía por la ventanilla contemplando unos paisajes ondulados, pajizos y ardientes, pero llenos de vida, los recuerdos se agolpaban por mi cabeza en semejante número a de curvas que tomábamos. Cárcavas, cerros, peñas, arrolladas y praderas en las que tanto disfrutó mi hermano con sus amigos.  

 

Dejamos atrás el antiguo y abandonado balneario de aguas sulfurosas de Pozo Amargo, del que Pascual Madoz, en 1840, ya señalaba algunas de sus cualidades.



Paramos para conocer las salinas denominadas “del Consejo”, dado que abastecían al consejo de Morón desde época medieval, pero que en 1941 pasaron a pertenecer, junto al balneario, al municipio de Puerto Serrano. El coche lo dejamos al pie de la carretera. Nos adentramos en la finca como pudimos y anduvimos por un camino entre tarajes y acebuches que rezumaban diminutas gotitas salobres.

 

Las surgencias aparecieron antes de llegar a las balsas utilizadas para la producción de sal. Estas se nutren de un escuálido manantial que aflora en la ladera más inmediata. Por gravedad, el preciado líquido se deposita en las diferentes balsas obteniéndose la sal por evaporación. Un herrumbroso motor, junto a unos cobertizos en ruinas y un pozo, con brocal circular, componían el resto de las instalaciones.  

 

Dejamos las salinas en manos de una Araña Tigre Agriope Lobata. Cruzamos nuevamente el río Guadaíra. Atrás quedó la sierra y continuamos nuestro camino de regreso con el enorme hueco que nos dejó mi hermano en el alma y el corazón.   

 

Francisco José Gavira Albarrán

 


jueves, 23 de febrero de 2023

Ruta de Los Alcores V Encuentro Comarcal, domingo 12 de marzo de 2013

 El camino que nos une.



NOTA DE PRENSA: Algo más de cien personas participaron hoy domingo en la ruta de senderismo por Piedra Hincada en el término municipal de Alcalá de Guadaíra. La ruta estaba organizada conjuntamente por el grupo ecologista Alwadi-ira –Ecologistas en Acción- y la Plataforma Cívica “Salvemos el Guadaíra” con motivo del treinta aniversario de ésta.

La ruta tuvo una distancia de 4,5 km y a lo largo de ella se efectuaron unas seis paradas donde diferentes personas expertas explicaron aspectos históricos, patrimoniales, geográficos y medioambientales de este espacio así como el peligro de desaparición existente por la actividad de la fábrica de cementos Portland Valderrivas.

En una primera parada se hizo referencia a la proximidad de la dehesa de Piedra Hincada de la población de Alcalá de Guadaíra, curiosamente se encuentra a 3,5 km del Ayuntamiento. Esta dehesa que era comunal se privatizó en 1833. Posteriormente, se describió la importancia de la cercana hacienda de Martín Navarro que es un ejemplo más de la riqueza olivarera de la zona. El edificio actual de esta hacienda proviene del siglo XVIII. Esta hacienda fue propiedad de la orden de mercedarios que tenía entre sus objetivos el rescate de presos cristianos cautivos por bereberes. Una muestra del valorde esta hacienda lo muestra el haber sido escenario de la película de “La peste”.

Seguidamente, se realizó una exposición de las antiguas canteras romanas que se podían distinguir. Se reseñaron las líneas rectas que han quedado después de los cortes para extraer los sillares. Las canteras fueron muy trabajadas dada la necesidad de contar con roca sólida para construir obras públicas y se hizo una semblanza de la importancia del oficio de los canteros. A continuación, se narraron aspectos geográficos como la escasez hídrica de este espacio, de las abundantes calcarenitas y cómo debajo de ellas se encontraban las margas a lo largo de un kilómetro de profundidad, de las vaguadas visibles entre los cerros y de las galerías subterráneas. Igualmente se informó sobre la usurpación de los caminos vecinales y vías pecuarias en este territorio y en todo el término municipal de Alcalá.

Después de ascender al denominado Cerro Gordo y contemplar la Dehesa Nueva, se trató el concepto de dehesa y los distintos usos que en ella se llevaban a cabo. La Dehesa Nueva es una singularidad en el Bajo Guadalquivir, es un reservorio de diversidad con un bosque mediterráneo donde sobresalen las encinas y acebuches y su conservación nos beneficia a todos los ciudadanos.

Por último, los participantes en la ruta pudieron observar desde otra cara del “Cerro Gordo” la actividad de la extracción de albero por parte de la cementera. Se explicaron detalladamente los proyectos presentados por la fábrica, las cuadrículas mineras que le habían sido concedidas, las alegaciones que se habían tramitado para impedir la ampliación de las cuadrículas mineras, dónde se encontraban los frente norte y sur de la explotación, cómo no se estaba realizando ninguna restauración por parte de la empresa cementera, etc…

Para muchos existe la triste posibilidad de que este territorio desaparezca porque los intereses económicos de unos pocos están por encima de los intereses de muchos y a medio plazo ya se vislumbran grandes proyectos urbanísticos.

Alcalá de Guadaíra, 29 de enero de 2023.


E-mail: alwadi.ira@gmail.com.

Web: www.alwadi-ira.es.

Alwadi-ira - Ecologistas en Acción-. Apartado de Correos, 226.

E.mail: salvemoselguadaira@gmail.com

Facebook: salvemos el guadaira

Twitter:@SalvaGuadaira.

viernes, 20 de enero de 2023

Ruta de senderismo. Domingo 29 de enero. “Piedra Hincada”, unas canteras de origen romano, y subida a “Cerro Gordo.”

 


La ruta de hoy tiene 4,5 kilómetros, es circular y, contando con las paradas, la podemos realizar en dos horas.

Saldremos en coche de la portada de la feria de Alcalá a las 9:00 horas (en Piedra Hincada estaremos a las 9:30 horas). Una vez que hemos pasado el cruce de Monte Carmelo, dirección Mairena del Alcor, en la primera rotonda torceremos a la izquierda para aparcar inmediatamente en el polígono, calle Polisol ocho.

Estamos en plena dehesa de Piedra Hincada, topónimo con el que se conoce una amplia zona de aproximadamente 300 hectáreas. Comenzaremos a andar en paralelo a la A-398. Al otro lado de la carretera divisaremos una edificación encalada con un portón verde flanqueado por palmeras. Es una antigua casa de postas, conocida con el nombre del El Villón o Parador de Buenavista [1], un lugar de parada para las diligencias que transitaban por la carretera Sevilla-Madrid, conocida hoy como Cortijo de Piedra Hincada.

Continuando nuestra ruta, divisaremos a nuestra izquierda una antigua cantera. Merece la pena visitarla. Es un auténtico laberinto tallado en las calcarenitas. En este lugar, nuestra imaginación echará a volar sobre si lo que contemplamos tiene un origen romano o medieval. En todo caso, conviene recordar que Piedra Hincada, durante siglos, suministró sillares con los que se levantaron muchas construcciones de importancia en nuestra comarca. Por ejemplo, se encuentra perfectamente documentado el empleo de sillares de Alcalá en la construcción de la Catedral de Sevilla [3]; una labor ingente, sobre todo teniendo en cuenta que las técnicas y las herramientas de trabajo eran rudimentarias en comparación con las de hoy. Aun así, veremos claramente los cortes realizados e incluso algunos sillares o trozos de piedra a medio cortar.

La zona donde nos encontramos conserva un número importante de encinas (quercus rotundifolia), pertenecientes a una dehesa que antaño estuvo mucho más densamente poblada. Aún hoy, dado su aislamiento, constituye un refugio importante para la vida vegetal y animal.

El siguiente tramo de la ruta discurre en paralelo a las traseras de unas huertas, hasta situarnos a los pies del conocido como Cerro Gordo. En las faldas del cerro veremos encinas, algarrobos, acebuches, coscojas, retamas, tomillos, palmitos y una variedad importante de herbáceas. En relación con la fauna se ha podido constatar la presencia de las siguientes especies: ratonero, milano, águila culebrera, cernícalo común y primilla, cuervo, lechuza, mochuelo… Zorros, liebres, conejos, meloncillos, ginetas, erizos… Culebra de escalera, lagarto ocelado, etcétera.

En la base del Cerro Gordo se encuentra lo que en su día fue la Huerta de El Mohíno, que luego pasaría a llamarse Huerta de Camisón y hoy es propiedad de la cementera. En este punto existió uno de los registros perteneciente a la conducción de aguas construida por The Seville Water Works Company Limited (SWW), que captadas en la Hacienda de Clavinque, término municipal de Mairena del Alcor, se unían a las de Alcalá abastecían a Sevilla.

Merece la pena subir para contemplar unas magníficas vistas de la Dehesa Nueva, que nos darán una ligera idea de cómo fueron los alcores en otras épocas y, como contrapunto, en la cara sureste, la inmensa cantera de la cementera devorando nuestro patrimonio natural. Desde aquí regresaremos al punto de partida.

[1] Mapa topográfico elaborado por el Instituto Geográfico en 1873. En el mapa topográfico elaborado por el Instituto Geográfico y Estadístico en 1918, conserva el nombre de Parador de Buenavista. En el mapa topográfico y parcelario elaborado por el Instituto Geográfico y Catastral en 1945 aparece ya con el nombre de Hacienda de Piedra Hincada. En la actualidad se le reconoce como cortijo.

[2] Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio: Cortijos, haciendas y lagares de la Provincia de Sevilla. Junta de Andalucía, 2009, pág. 915. Se le nombra cortijo de Piedra Hincada.

[3] Alfonso Jiménez Martín: La catedral gótica de Sevilla: fundación y fábrica de la “obra nueva”. Universidad de Sevilla, 2007, págs. 171-172.

 


viernes, 6 de enero de 2023

El día que localizamos el Molino del Portugués

 

27 de noviembre de 2022

Salimos de Beca a las nueve de la mañana con el objetivo de encontrar el Molino del Portugués, un ingenio hidráulico situado en la margen izquierda del río Guadaíra a su paso por el término municipal de Arahal; según habíamos comprobado en los mapas topográficos de 1872 y 1918. La cartografía posterior no reflejaba que existiese allí ningún molino, tampoco los documentos municipales consultados y nuestros amigos arahalenses lo desconocían. Con estos mimbres nos desplazamos a una de las zonas menos conocidas de nuestro río. 

Entramos en la Cañada Real de Morón desde la carretera Utrera – Arahal y continuamos por ella hasta pasar la línea del ferrocarril Utrera-Fuente de Piedra, antaño conocida como Utrera-La Roda, donde dejamos estacionados los coches. 

Con un sol espléndido, y una temperatura primaveral, en medio de una escena de caza con perros, comenzamos a desplazarnos por la vía pecuaria en dirección al río Guadaíra, distante de nosotros un kilómetro seiscientos metros. Estábamos en el páramo de Martinazo; topónimo que también le da nombre a un cerro, un arroyo y dos cortijos, Martinazo Alto y Bajo. 

Una vez en la servidumbre del río comenzamos a caminar corriente arriba, por su margen izquierda, entre olivos y una frondosa e impenetrable olmeda que nos impidió aproximarnos a su cauce. En estos primeros metros la embarrada umbría deslució pronto nuestro calzado, aunque no conseguiría desanimarnos. 

El primer meandro vino a posicionarnos en la solana. Quedaron atrás los olivos, la umbría y el barro. Desde allí parte un padrón perpendicular al cauce con algunas palmas testigo. En el bosque de galería comenzaron a destacar los rosales silvestres repletos de escaramujos y los aladiernos, sin duda la concentración más importante que hemos visto de estos últimos en lo ya mucho recorrido por el Guadaíra. 

Después de sortear unas colmenas, nos internamos en la olmeda emberrenchinada de zarzamoras, que, a diferencia de las adormiladas abejas, nos propinaron varios zarpazos. 

Al poco descubrimos los escasos restos del Molino del Portugués. Nos pareció un molino de canal o de caz de una sola piedra. En el cubo de presión se podían ver las acanaladuras laterales que lo regulaban. El sistema de estos molinos consistía en embalsar el agua para luego dejarla caer por un cubo al saetín con el objetivo de accionar el rodezno ubicado bajo la bóveda o cárcamo que, con un movimiento rotatorio, transmitiendo fuerza a la muela superior o volandera, conseguía molturar el cereal. Se opinó que unos restos de muros tapizados de musgo pudieron formar parte de la presa y la vivienda del molinero. Dejamos atrás el enigmático molino con más preguntas que certezas. 

Empezaron a aparecer eucaliptos, que nos permitieron aproximarnos con más facilidad al encajonado cauce. Luego unos viejos y majestuosos fresnos, algo apartados, planteaban la hipótesis de un desplazamiento progresivo del cauce a la derecha.

La selvática e impenetrable vegetación de la ribera decidió dejar de darnos tregua, para acompañarnos hasta el “Puente de Piedra”; nombre con el que se conoce a uno metálico construido para salvar el Guadaíra en la olvidada línea del ferrocarril Utrera-Osuna. En esta atalaya, que conocíamos de nuestra anterior escapada, disfrutamos unos instantes de unas bonitas vistas del río.  


Continuamos nuestra marcha por la antigua línea del ferrocarril escoltados por almendros, pitas, encinas, lentiscos, acebuches y un buen número de conejos, hasta conectar nuevamente con la Cañada Real de Morón, distante unos ochocientos metros del puente. 

La vía pecuaria la tomamos a la izquierda, hasta alcanzar nuevamente el río Guadaíra. A partir de aquí, la ruta transcurrió por la margen derecha de la ribera. A los pocos metros nos paramos ante una importante lámina de agua, abrigada por juncos, fresnos, tarajes y zarzas, donde sesteaba una tortuga, y nos imaginamos a las nutrias disfrutando del lugar en época de estío. 

En este tramo del río Guadaíra sobresalen unos enormes, rojizos y fotogénicos eucaliptos, acompañados de tarajes centenarios y un palmar que transcurre paralelo a la ribera durante un kilómetro. En esta zona, nos pasó otra partida de cazadores interpretando el drama de la caza. 


Vadeamos el río en un punto apropiado ayudándonos unos a otros. Dejamos atrás un imponente eucaliptal por descubrir y el inicio de una próxima ruta. Tomamos de regreso la vereda de Los Puertos, entre olivos, parándonos en una balsa y un pozo abrevadero. Cuando llegamos a la cañada real de Morón, la tomamos de regreso a los coches. 

 


Francisco José Gavira Albarrán


domingo, 11 de diciembre de 2022

PLANTACIÓN 17 DICIEMBRE 10 DE LA MAÑANA

Tendrá lugar el mismo día 17 de diciembre a las 10 de la mañana en el pinar situado tras nuestra sede de Alwadi-ira. Avenida de Portugal, S/N.

martes, 29 de noviembre de 2022

LAS TERRAZAS DEL GUADALQUIVIR: CAMINO DE TORREQUINTO Y MONTEQUINTO



19 de ABRIL de 2008

Lugar: Alcalá de Guadaíra

Distancia: 9-10 km (circular)

Dificultad: Baja

Duración: 3-4 Horas.

Calificación: Notable.

Descripción:

Partimos desde la Plaza del Perejil, como en tantas otras ocasiones, para visitar una de las zonas más desconocidas y en peligro de transformación de Alcalá de Guadaíra, las terrazas del Guadalquivir y olivares de Torrequintos.


Caminamos por el camino de la Retama hacia Torrondo y la Fuensanta. Tomamos hacia el cordel de Pelay Correa, que atravesaremos, y tras abandonarlo, tomaremos el camino que se dirige a Montequinto, ya entre olivares. Al poco de dejar unas naves ganaderas, entre los olivos, un suave descenso nos llevará hasta el arroyo de Los Sastres, que vadearemos, casi siempre sin problemas. Tras su cruce iniciamos una agradable subida hacia los restos de la casilla de san Román, que la encontraremos a la derecha, en un cruce de caminos. En este punto nosotros tenemos que girar hacia la izquierda, aunque merece la pena subir al cerro de la Torrecilla, se trata de una enorme gravera, al igual que todos los cerros de alrededor, pues no hay que olvidar que estamos paseando por las terrazas más antiguas del Guadalquivir, que con sus cerca de 80 m.s.n.m. nos ofrece unas magníficas panorámicas que abarcan desde Alcalá a Sevilla, la Venta de la Liebre, Hacienda Dolores, la hacienda del Acebuchal, Cerrajas, los polígonos industriales y la misma ciudad de Sevilla, la Giralda, puente del Alamillo y en los días en que la atmósfera está despejados podemos ver el Aljaráfe e incluso Sierra Morena...


Como decíamos, tomamos a la izquierda, entre campos de labor, si tenemos la precaución de mirar hacia Alcalá disfrutaremos de unas vistas distintas a las que habitualmente tenemos de nuestro pueblo. El camino desciende suavemente unos metros y podemos intuir que en épocas de lluvias debe discurrir un pequeño arroyo por este bajo. Pronto iniciamos una nueva subida, vamos dejando un pequeño cerro rodeado de matorral a nuestra izquierda y vemos a nuestra derecha algunas encinas formando parte de algún antiguo vallado y algo más alfondo la urbanización de Torrequinto. Pasamos un pequeño puerto y, en cuanto dejamos a tras el cerro de nuestra izquierda, las panorámicas de Alcalá vuelven a mostrarse en todo su esplendor. Delante de nosotros aparece, allá abajo, una zona húmeda donde destacan unos chopos y numerosas zarzas. Pero sobre todo lo que podemos ver son los olivares de Los Adaines que se extienden hasta unos cerros coronados de eucaliptos, los cerros de las Tarayuelas. Una vez que hemos descendido del puerto llegamos hasta el camino de Torrequinto que viene desde Alcalá, lo tomamos a nuestra izquierda. Al inicio iremos acompañando a un pequeño arroyo que viene desde Torrequinto, algo contaminado, pues trae las aguas residuales, más o menos depuradas. Más abajo vemos como a nuestra derecha aparece otro pequeño manantial que se une al que traemos para formar el arroyo de Los Sastres. Si queremos ver la zona de nacimiento de este manantial tendremos que retroceder unos cincuenta metros y entrar por un olivar, junto a un padrón y él nos llevará hasta una chopera, lugar donde parece nacer este manantial. Es interesante darse una vuelta entre olivos, padrones de setos vivos, con encinas, lentiscos, jaras, zarzaparrillas, etc. Volvemos nuevamente al camino de Torrequinto y tomamos definitivamente dirección a Alcalá de Guadaíra, los olivos nos irán acompañando hasta llegar a la carretera del puente del Dragón, podemos atravesarla por el paso que han dejado para las aguas o seguir por la vía de servicio hasta el siguiente paso, más amplio, y tomar el camino que se dirige hacia la Retama, desde aquí hasta el Perejil, donde daremos por finalizada la ruta de hoy, ya queda poco.

 

Antonio Gavira Albarrán

El Viso del Alcor: Catálogo de Caminos Públicos y Vías Pecuarias 30 noviembre/19:30 - 21:00

 


Desde el Colectivo Ecopacifista Solano Ecologistas en Acción El Viso del Alcor os invitamos a asistir y participar en el acto de presentación del Catálogo de caminos públicos que hemos elaborado. Con este trabajo buscamos dos objetivos principales que son el dar a conocer este importantísimo patrimonio público que en su mayoría permanece usurpado o abandonado; y el segundo lograr su recuperación, conservación y puesta en valor, aportando para ello una serie de propuestas que se recogen en dicho trabajo.

La celebración de esta actividad tendrá lugar el próximo día 30 de Noviembre a las 19:30h, en el Centro Cultural Convento del Corpus Christi, en C/ Convento de El Viso del Alcor. Al final del acto se regalará un ejemplar del trabajo a cada asistente y disfrutaremos de musica en directo y lectura de de textos y poesías.

sábado, 26 de noviembre de 2022

PRESENTACIÓN OFICIAL PLACA CERÁMICA TARDOANTIGUA.

El próximo miércoles, 30 de noviembre, a las 19 horas, en el Salón de Actos del Archivo Municipal (Ayuntamiento Viejo) tendrá lugar el acto de presentación de la placa cerámica tardoantigua que se descubrió el 1 de junio.

En el acto intervendrán, Carlos Rodríguez (Delegado de Cultura), José Antonio Bonilla (Descubridor de la placa) y José Ildefonso Ruiz Cecilia, Director del Conjunto Arqueológico de Carmona, quién impartirá la Conferencia "La placa cerámica decorada tardoantigua de la villa de la Estación" (El Viso del Alcor)"

El acto será presentado por Rocío Lara.

Te lo vas a perder?

Entrada libre y gratuita hasta completar aforo.