jueves, 9 de abril de 2020

2º RUTA: GANDUL HISTÓRICO


Esta ruta es de baja dificultad, tiene una longitud de unos nueve kilómetros y medio, se puede recorrer en una tres horas y media. [1]
Mesa de Gandul, vista desde la vereda de Angorrilla

Comenzamos en la venta de El Puli, junto al palacio de Gandul edificio del siglo XVII. Este sitio ha sido siempre lugar de paso, pues ya en tiempos de los romanos pasaba por aquí una de las vías de comunicación más importantes, la vía Hispalis-Anticaria (Sevilla-Antequera). [2]

Junto al palacio podemos ver varios molinos: el de Arriba, formando parte del propio palacio, el de Enmedio, prácticamente derruido por el tiempo y el abandono, y el de Abajo, cuyas piedras eran movidas por el arroyo de Gandul, también conocido como de La Madre.

Tomaremos el cordel de Gandul que se dirige en dirección a la aldea, donde destacan tres edificios: la iglesia, dedicada a San Juan Evangelista; el edificio que está frente a ella, denominado la Cárcel[3] y algo más adelante, ya al final de la aldea, la Posada. Aquí tomaremos el cordel hacia la derecha, entre chumberas, en dirección a la cárcel de mujeres. Al llegar a la antigua vía del ferrocarril, camino amplio que es cruzado por el cordel, nos incorporaremos a ella, en dirección a Mairena del Alcor. Justo al final de unos eucaliptos[4] nos desviaremos a la izquierda para adentrarnos en el abandonado campamento de Las Canteras y visitar Villa Emilia, villa romana de la que aún hoy es posible ver sus cimientos y donde destacan, sobre todo, los baños. Para acceder a ella tomaremos, al finalizar los primeros eucaliptos, un camino a la izquierda, hasta pasar unas pequeñas construcciones que en su día fueron gallineros. Una vez allí tomaremos a la derecha internándonos entre los eucaliptos unos metros. 




Antigua vía del ferrocarril

Desde Villa Emilia volveremos al camino y tomaremos en dirección a unos barracones, que se pueden divisar desde la vía bordeando el eucaliptal. Ante de llegar a estos barracones podemos ver a la izquierda, entre los primeros eucaliptos, una hondonada, que fue una antigua cantera romana de donde se extraía material para la construcción de edificios. Pasaremos por los barracones, una casa y una gran alberca junto a un naranjal abandonado, desde aquí podemos divisar una construcción circular en lo alto de una loma, se trata de un mausoleo romano, que es el siguiente lugar al que nos dirigiremos.

Este monumento es del siglo I d.C. podemos ver que la única parte conservada es la primera hilera de sillares, el resto es producto de una restauración. En su interior todavía se conservan unos nichos funerarios pertenecientes a enterramientos de incineración.

Desde este lugar continuaremos hasta el denominado Tholos de Las Canteras, dolmen de época calcolítica, 2400-1700 a.d.C. que se encuentra en la siguiente loma, rodeado de unos agujeros circulares de un metro de profundidad que son enterramientos de inhumación pertenecientes al broce pleno, 1700-1100 a.d.C.
La Cueva del Vaquero[5] se entra a pocos metros de aquí rodeado de una alambrada rota. Se trata de un dolmen de época calcolítica, 2400-1700 a.d.C. en muy buenas condiciones, que se puede acceder por una angosta entrada. Si entramos en él podremos ver que está construido mediante la superposición de pequeñas piedras que van formando una galería de 10,65 metros de largo que al final termina en un recinto circular rematado en falsa cúpula. Era en este recinto circular donde se enterraban a los muertos. Si desde este lugar miramos hacia la dehesa de Gandul podremos ver una zona más elevada cubierta de acebuches, es la zona conocida como La Mesa de Gandul, donde sobresale un pequeño montículo, El Toruño. El Toruño es un bastión defensivo que tuvo una antigua ciudad asentada en La Mesa, y cuya antigüedad está establecida en el Bronce final, 1100-700 a.d.C.
Al fondo, El Toruño


Desde la Cueva del Vaquero nos dirigiremos hacia los túmulos de Bencarrón que podemos ver como pequeñas elevaciones sobre el terreno cerca de un eucaliptal en dirección a Mairena. Estos enterramientos pertenecen al denominado periodo tartésico-orientalizante, que corresponden al 700-500 a.d.C. en ellos se encontraron fíbulas, broches, marfiles decorados, etc. Desde aquí nos dirigiremos al dolmen de El Término, para ello bajaremos el camino que atraviesa los túmulos en dirección a un montículo que se puede ver a la izquierda del olivar que tenemos en frente. Este dolmen ha sido restaurado recientemente y, en el monolito que aparece en su entrada podemos leer algunos datos sobre su origen. Desde el dolmen de El Término nos dirigiremos de nuevo a la vía por un camino que atraviesa el olivar, en medio del cual se encuentra el denominado dolmen de La Casilla,[6] tomando el nombre de la casilla hundida que se encuentra al final de este camino, antigua casilla del tren.
Dolmen de El Término


Dolmen de la Casilla


Justo al otro lado de la valla, y algo más abajo, entre vegetación se encuentra la fuente romana de Gandul,[7] para poder llegar a ella tendremos que coger la vía en dirección a Mairena, ya que unos doscientos metros más adelante termina la valla. Si entramos en la finca y volvemos siguiendo la valla por entre retamas, palmitos, algún acebuche, etc., llegaremos de nuevo a la altura de la casilla, en este punto debemos tomar a la izquierda por un pequeño sendero que va directo a la fuente que hoy día se encuentra en perfecto estado, aunque con poco caudal, y que en otro tiempo fue uno de los puntos de suministro de agua para la ciudad romana que se asentó en La Mesa de Gandul.
Fuente romana


De vuelta a la vía tomaremos en dirección a Mairena del Alcor[8] para torcer a la derecha en un olivar que tiene una casilla abandonada, denominada la casa de Bencarrón. Este camino nos llevará al arrollo del Salado, afluente del río Guadaíra, que se encuentra en un estado lamentable, no solo porque sus aguas están muy contaminadas, sino porque en sus márgenes, salvo carrizos y algún eucalipto, ha desaparecido todo vestigio de vegetación. Tomaremos aguas abajo hasta llegar a la vereda de Angorrilla, durante este recorrido tendremos unas vistas inmejorables de las laderas de La Mesa de Gandul cubiertas de acebuches, esta perspectiva nos puede dar una respuesta de por qué fue ocupado este lugar durante más de 2500 años. Una vez en la vereda de Angorrilla tomaremos en dirección al palacio por un camino que asciende suavemente y que nos muestra otras vistas de las faldas de La Mesa. Así llegaremos a nuestro punto de partida, dando por concluido este itinerario.
Vistas desde Angorrilla
Mapa de la ruta


Antonio Gavira Albarrán




[1] Hoy no es posible realizar en gran medida el recorrido propuesto por Antonio en 2003.
[2] El Instituto Geográfico y Estadístico dibuja en 1902 el despoblado de Gandul de la siguiente forma:

[3] “En la plaza se sitúa el Cabildo, que servía de casa de reuniones para el Ayuntamiento, escribanía, pósito (almacén de granos) y cárcel. Es un edificio de dos naves levantado entre 1744 y 1763.” GANDUL. Cuadernos Didácticos de Patrimonio Histórico y Artístico. Nº 5 para alumnado de secundaria. Varios Autores. Edita Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra. 2009
[4] En relación con el siguiente tramo consultar la publicación: Una ruta imposible por el campamento de Las Canteras.
[5] La reivindicación de Parque Cultural para Los Alcores, con recogida de firmas, manifestaciones, limpiezas de Gandul y otros actos reivindicativos trajeron la restauración de los dolmen de La Cueva del Vaquero y el Tholos de Las Canteras en 2009.
[6] El dolmen de La Casilla se encuentra en el interior de una finca de olivos completamente vallada y protegido con una cancela. Para acceder tenemos que combinar dos factores, una autorización de patrimonio y la disposición de la propiedad para facilitarnos el paso, circunstancias que hacen casi imposible su visita. La misma situación encontramos en el dolmen del Término.
[7] En relación con la fuente romana de Gandul o romana de cañada honda podemos consultar la siguiente publicación: http://losalcoresparquecultural.blogspot.com/2018/11/la-fuente-de-canada-honda-abandonada-su.html
[8] Este último tramo podríamos aún realizarlo.

martes, 31 de marzo de 2020

Ruta por la Dehesa Nueva o Dehesa de Martín Navarro


Estamos ante una ruta circular de unos 7 kilómetros, apta para todos los públicos. La dificultad principal consiste en conseguir un permiso de la propiedad para acceder a la finca.[i] Si logramos sortear el único pero gran obstáculo, su visita constituye un regalo para los sentidos que no olvidaremos.

Paisaje de la Dehesa Nueva o Dehesa de Martín Navarro


La Dehesa Nueva o Dehesa de Martín Navarro se encuentra ubicada a dos kilómetros al Noreste del núcleo urbano de Alcalá de Guadaíra, limitando al Norte con la carretera de Mairena del Alcor a Sevilla (S-205), al Este con el Cordel de la Camorra, al Sur con la urbanización de Las Encinas, polígono industrial y finca de La Caridad, que la separan de la carretera de Alcalá de Guadaíra a Mairena del Alcor (A-392), al Suroeste con la Cañada del Chochar y al Oeste con el Cerro Gordo, hoy prácticamente desaparecido por las actividades extractivas de la cementera.


Para acceder en coche al punto de partida tenemos que llegar hasta la urbanización Las Encinas en la carretera de Mairena. Desde allí cogeremos por la carretera de servicio en dirección a Alcalá. Antes de llegar a una gasolinera veremos un amplio camino a nuestra derecha, la Cañada del Chochar, que irá dejando unas edificaciones y unas parcelas a la izquierda y una cochinera y la valla de la Dehesa Nueva a la derecha. A unos 500 metros de la carretera se encuentra el acceso a la finca y es donde dejaremos el vehículo.

          Se trata del espacio natural de mayor interés de Alcalá de Guadaíra, ejemplo de lo que debió ser la comarca de Los Alcores en otros tiempos. Predomina en la finca la encina, especialmente en las zonas bajas donde el suelo es más fértil, dominando el acebuche en los cerros, y donde la vegetación de porte arbóreo ha desaparecido, el tomillo ha ido ocupando su lugar. Pero la riqueza vegetal no se resume en encinas, coscojas y acebuches, es posible encontrar algarrobos, algún alcornoque, higueras, lentiscos, cornicabras, jaras, retamas, matagallos, majuelos, espinos negros, hediondos, jaguarzo negro, cantuesos, palmitos o tomillos, algunos de ellos podríamos considerarlos árboles singulares por su tamaño... y un largo etc. de herbáceas.

La fauna presenta, entre otras, las siguientes especies: ratonero, milano, águila culebrera, cernícalo común y primilla, cuervo, lechuzas, mochuelos, ..., zorros, liebres, conejos, meloncillo, gineta, erizo..., culebra de escalera, lagarto ocelado, etc.
         
Desde la entrada actual cogeremos por el sendero de la izquierda, paralelo a la valla, unos doscientos metros. Luego comenzaremos a subir por una vaguada en dirección noroeste. Salimos de las encinas para adentrarnos en los acebuches. Desde allí nos moveremos en dirección a Cerro Gordo para girar hasta llegar a la finca del Cercado, que bordearemos a cierta distancia en dirección Este, hasta conseguir localizar un antiguo abrevadero, testigo de la actividad principal desarrollada allí durante mucho tiempo, la ganadería.

Abrevadero


Una vez que hemos llegado a las inmediaciones de un eucaliptal, que debe quedar a nuestra izquierda, subiremos en dirección Norte, no sin antes pararnos en la Encina del Cura. David Cristel, en su libro “Árboles y Arbustos singulares del T.M. de Alcalá de Guadaíra”, la cataloga como árbol singular:

“…no tanto por su porte, como por el valor etnográfico asociado al relato de unos hechos que han perdurado gracias a la transmisión oral: un romance entre una señora, propietaria de unas tierras colindantes, y un sacerdote que la cortejaba al pie de esta noble encina. El relato ha perdurado gracias a la presencia de este ejemplar que, según se ha transmitido entre varias generaciones de alcalareños y alcalareñas, fue testigo de tal “aventura” amorosa.”

Encina del Cura


 En las proximidades de la carretera Sevilla a Mairena del Alcor tomaremos dirección Sur, andaremos en paralelo al Cordel de la Camorra. Cuando avistemos la urbanización de Las Encinas, giraremos en dirección Oeste. En la zona se localizan antiguas canteras para la extracción de sillares que fueron utilizados en las edificaciones importantes de Sevilla a lo largo de la historia. Estas canteras han pasado a enriquecer el paisaje, sirviendo de refugio a numerosas especies animales y vegetales. En sus inmediaciones hay yacimientos arqueológicos reconocidos. 


Antigua cantera donde se extraían sillares.

          La zona no cuenta con cursos de aguas superficiales, aunque es de destacar la existencia de una galería-depósito de finales del siglo XIX perforada por la compañía inglesa de aguas “The Seville Water Works Company Ltd”, para suministrar aguas potables a Sevilla. Hasta la mencionada galería-depósito eran enviadas las aguas de la Huerta de Los Pozos de Clavinque, Mairena del Alcor. Antonio Gavira afirma que:

 “la longitud de la misma es de más de 1.500 metros y tiene su inicio en la antigua Huerta de Camisón, a 16 metros de profundidad, finalizando en la zona de Otivar. En el interior de la galería se puede apreciar un importante catálogo de espeleotemas que van de pequeñas estalactitas, gours, coladas, calcita espática o dientes de perro, dientes de sierra, etc.”

Restos arqueológicos



El caminante se encuentra frente a otra de las reivindicaciones históricas del ecologismo en Alcalá de Guadaíra, que ha venido solicitando su protección ante la amenaza de la cementera, que tiene expedientes abiertos sobre sus cuadrículas mineras para extraer el albero que necesita en su producción de cemento. También se ha denunciado recientes actuaciones en su interior, como la corta de eucaliptos, roturación… que han supuesto agresiones sin precedentes, en los último cien años, al casi único punto adehesado que queda en Los Alcores.

Francisco Gavira Albarrán  


[i] El 1 de febrero de 2009, la Sociedad Ecologista Alwadi-ira organizó una ruta por la Dehesa Nueva guiada por Octavio Sánchez, que había gestionado la autorización. En la actividad estuvo acompañado de Antonio Gavira. A los pies de la Encina del Cura, Lauro Gandul leyó los versos de Antonio Machado “Encinares Castellanos”. El jueves 10 de marzo de 2011, con la correspondiente autorización de la propiedad, David Cristel, Octavio Sánchez, José Rodríguez y Antonio Gavira, accedieron a la dehesa para investigar la presencia de orquídeas. El resultado fue muy fructífero, entre otras, aparecieron “… numerosos ejemplares de Oprhys tenthredinifera Willd. - abejera, flor de la abeja-, bellísima orquídea con ramillete de grandes flores rosáceas, en algunos casos blanquecinas, y que pueden alcanzar más de medio metro de altura.” Para la catalogación de la Encina del Cura, como árbol singular, David Cristel y Antonio Gavira accedieron con la correspondiente autorización. El vallado de la finca tiene unos treinta años. Siempre ha existido un guarda. No obstante, muchos alcalareños, entre los que me encuentro, y maireneros, accedíamos para buscar espárragos sin demasiada dificultad. Eso sí, siempre con ojo avizor de que apareciese el guarda y te dijese que te fueras de allí. Fotos: Antonio Gavira y Francisco Gavira. Plano; Francisco Gavira.

Una propuesta de ruta.


sábado, 28 de marzo de 2020

Ruta por el camino de Matatoros: una aproximación a las haciendas de Pie Solo, La Soledad o Nueva, Los Jiménez y la Cruz de Otivar.


Hacienda de Pie Solo
     Nuestro recorrido, de 7.2 kilómetros. Comienza en los aparcamientos que existen junto al cementerio. Allí dejaremos el coche. También podemos iniciar la ruta a pie, desde la zona urbana, cruzando por la pasarela que sirve para acceder al lugar. A continuación, por la vía de servicio, en dirección a Sevilla, tomaremos la primera perpendicular bautizada, en su primer tramo, como Calle de Cuchipanda Cuatro. Un nombre desafortunado, ya que siempre se ha conocido como camino de Matatoros.


   El primer tramo se encuentra completamente transformado. La presencia de varias actividades empresariales en una urbanización con deficiencias llamativas pone de manifiesto la ausencia del gobierno local en el área. Cincuenta años atrás al cruzar la carretera nacional, hoy A92, se mostraba ante nosotros una inmensa vaguada. A nuestra izquierda nos encontrábamos con un olivar que había pertenecido a Gavira. A continuación, el cerro de El Rubio Tetitas y el olivar de Vicente la Prieta.  Más adelante, sobre el alcor, la hacienda almenada de Pie Solo.[1]

   En la cornisa, la presencia de acebuches, carrascas, lentiscos, cornicab
Humilladero conocido como la Cruz de Otivar
ras, pitas, esparragueras y una importante fauna, donde el lagarto ocelado y las serpientes campeaban junto a los conejos, mostraba una estampa muy atractiva y sugerente, especialmente para los niños que pateábamos la zona con nuestro padre en busca de espárragos, caracoles o el “bicho toba”, que utilizábamos para cazar pajaritos con las costillas. También existían varias cuevas. En una de ellas vivió un personaje llamado El Maleno.[2]

   Continuando nuestro camino nos encontrábamos con un eucaliptal. Allí, con mi hermano Antonio y mi padre acudíamos para hacer cisco que se vendía o utilizaba para calentarnos en casa. Le seguía una huerta de naranjos. Eucaliptal y huerta pertenecían a la hacienda de Pie Solo. En la máxima cota prosperaba el maíz, los tomates y los melones de secano. Hoy sería imposible que prosperasen debido a la pérdida de nivel freático.

   En la margen derecha de la vaguada, una vez que cruzábamos la carretera, teníamos el olivar de Los Leones, seguido del olivar del Pelao Churralá y los naranjos de Enrique Gutierrez, conocidos como la huerta El Chicho, que era su casero. Al fondo de la margen derecha, los cerros de Piedra Hincada. Un paisaje devorado por la maquinaria extractiva de la cementera y que solo permanece en la retina de unos pocos.

Hacienda de La Soledad o Nueva
   Sin dejar el camino, el olivar de Manuel Campos y otro de Berruguete, donde se encuentra hoy la chatarrería de Riquito.[3] A continuación, los naranjos de la huerta de El Negro, desde donde parte el Camino de las huertas de Chuchal. Continuando llegaremos a la bifurcación desde donde parte el camino de Pero Mingo. Nosotros seguiremos de frente dejando atrás el olivar de El Capitán, hoy de Calabozo, el de Los Palomos y el de Chacón.

   Al pie del camino se yergue la Cruz de Otivar. Cuenta la leyenda que la mujer de la Hacienda de Los Jiménez mandó a su hijo a por pimientos y otras hortalizas que sembraban en un pequeño huerto que existió allí. Al ver que el niño tardaba demasiado lo buscaron y lo encontraron ahogado en el pozo. En su memoria se levantó la cruz. Aún recuerdo el agua manando al pie del monolito, las zarzas, el mastranto, los carrizos y otras plantas, que le daban al lugar un encanto especial.

   Continuando nuestra ruta, a pocos metros de la cruz, un camino perpendicular a la derecha nos dejará en la misma entrada de la Hacienda de la Soledad o Nueva. Nosotros siempre la conocimos como la Hacienda Nueva. En la puerta se apostaban unos respetables perros encadenados que disuadía la curiosidad del caminante.

Hacienda de Los Jiménez
   Estamos ante una de las haciendas de olivar más imponentes de la provincia de Sevilla, cuyos orígenes se remontan al siglo XVI, según investigación de las doctoras María Parias y Mercedes Gamero. [4] Posiblemente, constituye la continuidad de la presencia humana en la zona, al menos desde época romana. Los restos cerámicos esparcidos por las inmediaciones así lo atestiguan. [5]

   A pocos metros, pasa la carretera A8026. La cogeremos en dirección a Mairena del Alcor. A unos 450 metros, tomaremos de regreso el camino de Pero Mingo, no sin antes pararnos en la Hacienda de Los Jiménez, que en tiempos fue un lagar, una venta y el epicentro de otra leyenda, la de Tío Bigotes, narrada por Antonio Gavira Albarrán en un estupendo artículo publicado en el blog Los Alcores Parque Cultural Ya. [6]

   Estamos ante una hacienda que se organiza en torno a un patio central y un pozo. A la izquierda de la entrada cuenta con una torre almenada seguida de una dependencia en la que, aún hoy, enterradas, se conservan grandes tinajas empotradas en el suelo.  A destacar, varios arcos que dividían el espacio en dos naves. A la derecha, las dependencias destinadas a las labores agrícolas. Al fondo, la vivienda que disponía de su propia entrada, que la comunicaba con el camino de Pero Mingo.

   Una vez dejemos la hacienda de los Jiménez, continuaremos por el camino que nos conducirá nuevamente al de Matatoros para regresar al punto de partida.


Francisco Gavira Albarrán




[1]  El alcor y la hacienda de “Pie Solo” hace tiempo que desaparecieron debido a la extracción de albero para la fabricación de cemento. Algunos de los pequeños olivareros de la zona le llevaban la aceituna para su molienda y prensado a cambio de una parte del preciado líquido. Según cuentan los mayores, a la persona encargada de tales menesteres, en el molino, le llamaban "Manolito erre erre", ya que su trabajo consistía en arrear a las bestias en dicha labor. La finca perteneció a la familia Troncoso.

[2] Según cuenta la leyenda, se trataba de un camorrista que tenía atemorizados a muchos.

[3] Frente de la chatarrería se han instalado otras actividades conformando un escenario dantesco fruto del desgobierno que hemos denunciado con anterioridad.

[5] Yacimiento “EL CARMEN” ARQL 067. Prospecciones: M. Camacho, A. Jiménez, B. Martínez. Bibliografía. Buero Martínes, M.S. y Florido Navarro, C. (1999): Arqueología de Alcalá de Guadaíra (Sevilla). En PGOU Alcalá de Guadaíra.


jueves, 26 de marzo de 2020

Una ruta imposible por el campamento de Las Canteras.

https://41500.info/ruta-imposible-campamento-canteras/


Mausoleo Circular
Hoy es imposible realizar una ruta de senderismo por el antiguo campamento de Las Canteras. Ni tan siquiera podemos visitar los dólmenes, a pesar de que se encuentran dentro de la Zona Arqueológica de Gandul y protegidos en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Alcalá de Guadaíra.

Pero hagamos un poco de historia. En 1931, el conjunto fue declarado Monumento Histórico Artístico bajo la denominación de “Necrópolis Dolménica de Los Alcores, en Gandul”. En 1946 fue adquirido por el Estado, Ministerio del Ejército, pagándose algo más de ochocientas mil pesetas por 339 hectáreas. Más tarde, en base a la Disposición Adicional Primera de la Ley 16/1985, de 25 de junio de Patrimonio Histórico Español, la zona pasa a ser Bien de Interés Cultural.

Previa solicitud del Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra, por Resolución de 15 de octubre de 1991, publicada en el BOJA nº 98 del 8 de diciembre de 1991, la Dirección General de Bienes Culturales de la Junta de Andalucía incoa expediente para su declaración como Bien de Interés Cultural, incorporándose al Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, como “Conjunto Arqueológico de El Gandul; Las Canteras; Necrópolis dolménica de los Alcores”. Esta declaración tiene la facultad de suspender toda licencia municipal de parcelación, edificación y demolición en la zona. Cualquier cosa que deba hacerse requiere la autorización expresa de dicha Dirección General. Asimismo, se obliga a redactar un Plan Especial de Protección del área y a proteger la zona con un vallado cinegético. Nada de lo anterior se ha cumplido o ha tenido efectos disuasorios para las administraciones con competencias.
Dolmen de la Cueva del Vaquero.

La construcción de instalaciones, pistas, movimientos de tierras y las maniobras militares supusieron las primeras agresiones a una zona rica en yacimientos arqueológicos. Y sin embargo, con el tiempo, se irían sumando otras: la construcción de la llamada “fábrica de tanques”, perteneciente primero a la extinta Santa Bárbara S.A., y hoy a la multinacional de Estados Unidos, General Dynamics; la “cárcel de mujeres” o las instalaciones de Proyecto Hombre.

Llegados a este punto, hemos de constatar que el patrimonio arqueológico que encierra toda el área no se ha estudiado suficientemente. No hablamos exclusivamente de su importancia histórica o científica, basada en las actuaciones realizadas allí. Desde el punto de vista antropológico, económico, social, estético e informativo, asistimos a una casi ausencia de estudios y una nula utilidad de dicho patrimonio.

En el ámbito del Campamento de Las Canteras hay localizadas cinco villas romanas y enterramientos de la misma época; enterramientos “tartésicos-orientalizantes”, como son los túmulos de Bencarrón; enterramientos de época calcolítica, como son la Cueva del Vaquero o los llamados tholos de Las Canteras.

Interior de la Cueva del Vaquero
Desde el punto de vista natural, la presencia de eucaliptos, naranjos, higueras, moreras, chumberas, palmitos, lentiscos, etcétera, y una importante flora, entre la que destacan cuatro orquídeas del género Ophrys y dos del género Orchis, una de las cuales es la variedad Orchis Collina flavescens, de muy escasa presencia a nivel regional. Esta vegetación ha favorecido la presencia de aves de difícil localización en otros lugares de nuestro término municipal, como, por ejemplo, las dos especies de pájaro carpintero, el pico picapinos y el pito real.

Desde el punto de vista geológico, podemos destacar un sobresaliente sistema kárstico, que cuenta con la más importante de las dolinas de los Alcores y un pequeño, pero interesante “torcal”. El conjunto del campamento representa un potente espacio de disfrute público que, junto a la Vía Verde, La Mesa, El Toruño y Gandul son piezas claves del futuro Parque Cultural de Los Alcores.

En estos momentos, el meollo de la cuestión, lo que impide realizar una ruta para disfrutar, tal vez, de nuestro patrimonio más valioso, son los intereses de la industria armamentística, unido a la inacción de nuestro Ayuntamiento para defender el patrimonio y el medio ambiente.

Francisco Gavira Albarrán